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viernes, 17 de julio de 2026

Es un largo camino hacia la cima.



El aspersor dibuja un pequeño arco iris en el agua y algunas viejas ramas crujen, un poquito, cuando les toca ducha. El paseo de siempre, bajo los árboles del paseo de la Isla que escoltan al rio, ahora mas lento y sin prisas, mamá no está en casa, va conmigo. 

" Es un largo camino hacia la cima" cantan en inglés los viejos rockeros. Escribo "camino" y el algoritmo me lleva ahí. Camino no hay, "estelas en la mar". ¿ Dónde la cima? Llegar arriba y soltar la piedra, creo que se llamaba Sísifo y ya no estoy segura si era héroe, o dios, o semidiós, o simple mortal como todos. Algún día la soltaremos.


Paso el puente Malatos, me tomo un café en la cafetería de la "Uni" y me asomo al jardín, a ver cómo lleva el verano el membrillero. En la fuente ya no hay agua sino discos que espejean, una obra de arte, será cosa de estudiantes artistas, una "performance" dicen ahora, me enteraré de qué va eso.

A ver los discos, tal vez esté "It's a long way to the top", de AC/DC, la que aleatoriamente yo escuchaba  Ay, mi inglés. "Isi, disi" digo.

En la rotonda, han puesto una placa. Unas flores, una bandera, unas palabras de los políticos, el himno. Recuerdo aquella tarde de julio, tristísima. 


La cima, Sisifo, la piedra que echó a rodar antes de tiempo, la empujaron manos criminales. Fue Miguel Ángel Blanco. 

Vuelvo bajo los árboles, charlo con gente conocida y desconocida, sabemos lo que hacíamos aquella tarde de julio y dónde estábamos.

Va a hacer calor. Camarón canta "Como el agua", suena en un móvil ajeno. 

Es un largo camino hacia la cima. Como el agua...

María Ángeles Merino Moya



viernes, 20 de marzo de 2026

Será por flores









 Será por flores.

Ciruelos, prunos, cerezos, almendros, a saber. No sabemos su nombre, pero los arbolillos de la orilla de los ríos, aqui Arlanzón y Vena, nos piden una mirada. Pronto se desvestirán, los diminutos pétalos viajarán un poco por el agua y la  alfombra fugaz alimentará la tierra, así ha de ser. Fugaz todo.

Blancos, amarillentos o rosados, miradlos, mudarán al verde y al pequeño fruto. Se mimetizarán con otros mayores, los abrazarán, nuestra vista los borrará  hasta el año que viene. ¿El año que viene? 

El agua pasa. Los pájaros cantan. Saco un libro del bolso, palabras tejidas con belleza. Tengo que ir a casa, a levantar a mamá. 

Primavera, será por flores.

¿Y la guerra?

Ya ve, Sor Austringiliana, aqui flores.

María Ángeles Merino Moya

lunes, 16 de febrero de 2026

Viento y palabras airadas.

 




El sábado el viento rugía y tiraba remitas, ramas y algún árbol de cuajo, al aire sus raíces. Los bomberos alertaban a los paseantes, "no ve señora", y los policías encintaron entradas y salidas. Los mayorcitos obedecíamos, las parejas jóvenes con niño, como si no fuera con ellos. Los boomers aprendimos a obedecer, literal. 

El viento barría las nubes, qué cielo más azul, limpiaría el aire. 

Las palabras airadas no, no se borran nunca del todo, dejan su poso, no se van, hacen daño. 

El agua habrá anegado los almendros en flor.

La tierra no admite tanta agua. los ríos se hinchan y se desbordan, ya no vuelven a su cauce, como algunas palabras, como alguna amistad vieja. 

Nunca nos bañamos dos veces en el mismo río o todo permanece en el río, cosas de griegos antiguos, antes de Cristo, con tiempo para pensar.

Agua, aire, palabras airadas, febrero loco.

Ya veis, ataques de sinceridad, nunca más. 

María Ángeles Merino Moya

viernes, 3 de octubre de 2025

Rosas y que se chinche Ronsard.



 Rosas todavía. ¡Que se chinche Ronsard!

Chínchate, monsieur Pierre. Rosas y en otoño. 

"Puis qu'une telle fleur ne dure

Que du matin jusques au soir !"

Pero la estatua de Cervantes, la del Paseo de la Isla, se me puso de perfil. Y me replicaba: 

-Ande, señora paseante, hágame caso a mí y deje al gabacho y sus rosas que solo duran de la mañana a la tarde. Aquí, en este lugar que me recuerda, no faltan rosales, bien lo sabe usted. ¿Cómo dice usted que se llama ese poeta? "Collige, virgo, rosas", nada nuevo, un tópico del romano Virgilio. 

-¡Y no florecen rosas en el Quijote!

-Florecen, señora mía, en las "mejillas rosas" de Dulcinea. Recuerde que: "sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve...".

-¿Me habla el busto de Cervantes?  No, sino mi cabeza. 

Ya ve, Sor Austringiliana, rosas en octubre. Muestran su belleza mucho tiempo y su vejez es también hermosa. 

¡Que se chinche Ronsard! 

María Ángeles Merino

martes, 2 de septiembre de 2025

Laurel cerezo. Baciyelmo botánico.





 Cerezas de cerezo, hojas de laurel. Ni laurel ni cerezo, laurel cerezo. Lo encontré una mañana fresca de un día que sería de calor y pensé en el baciyelmo de don Quijote, ni bacía ni yelmo. 

Cerezas que no se comen, laurel que no echamos al guiso ni corona cabezas.

Me acerco al cartelito y me informo de sus utilidades, que las tiene. Me gusta la vocación de jardín botánico que posee mi paseo de la Isla, con sus paneles informativos. Los vandalizan a menudo y alguna vez, pocas, brotan "sabios" que  los corrigen, rotulador en ristre, Quijotes de la Botánica. 

Estoy muy quijotesca esta mañana. Retomo un apunte de los días de calor de agosto, hoy que es ya septiembre y hace fresco. Oigo las noticias: un país polarizado, donde unos ven bacías otros ven yelmos, nadie acierta a ver "baciyelmos". ¿Algo de razón el otro? Nunca. 

Ya ve, Sor Austringiliana, nada es lo que parece,  o puede ser un baciyelmo. 

María Ángeles Merino

https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte1/cap44/cap44_03.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/Laurus_nobilis

martes, 28 de enero de 2025

Herminia pone a danzar las ramas.

 




El viento que trae la borrasca "Herminia" pone a danzar las ramas de los árboles del Paseo de la Isla y me gusta mirar a un niño que le gusta y quiere seguir jugando en el parquecito. Y mueve los brazos.

-Mira, mis ramas, abuela. U u u. 

Soy un pino, muy alto, muy alto.

 El viento no puede conmigo.

¿Qué pone en ese papel que se enrosca, abuela?

 -Espera no nos deja ver. Ahora. Es una alerta por viento, dice que nos alejemos de las zonas arboladas.

-¿Y cuales son las zonas arboladas abuela?

-Pues, cuáles van a ser, hijo. Éstas, con árboles. Mejor nos vamos. 

-¿Y quien nos dice que nos tenemos que ir? 

-El Ayuntamiento.

-¿Y quien es ese señor? 

-El que manda.

-¿Y por qué manda? 

La abuela hace un gesto resignado.Me mira, ya ve usted, los niños de ahora...

Sigo mi paseo, parque arriba. El niño sigue en su mundo de juegos. Yo, en el de  mis pensamientos.

 Ya ve, Sor Austringiliana. Imprudentes. 

"Herminia" capitanea su ejército y el papel se cierra sobre sí mismo otra vez. U u u.  

María Ángeles Merino Moya


domingo, 20 de octubre de 2024

De acebos de verdad y de hartazgos.







Los acebos asoman al Paseo de la Isla, lucen los botones rojos y las hojas pinchonas, tan perfectas en su arquitectura, tan remedadas por el burdo plástico y el "brillo brilli". 

Los mostradores de los supermercados ya se aburren de tanto rojo y dorado, del turrón y el chocolate, a la espera de hartazgos. "Todo hartazgo es malo, pero el navideño, malísimo", parafraseo al doctor Pedro Recio de Tirteafuera cervantino. Aquí ni perdices, ni latín. Algún Sancho Panza sí.


 Recordáis del Quijote, en el capítulo 2,47: 

"Desa manera, aquel plato de perdices que están allí asadas y, a mi parecer, bien sazonadas no me harán algún daño.

A lo que el médico respondió:

—Esas no comerá el señor gobernador en tanto que yo tuviere vida.

—Pues ¿por qué? —dijo Sancho.

Y el médico respondió:

—Porque nuestro maestro Hipócrates, norte y luz de la medicina, en un aforismo suyo dice: «Omnis saturatio mala, perdicis autem pessima». Quiere decir: ‘Toda hartazga es mala, pero la de las perdices malísima’."

Que todavía estamos en octubre, otoño es lo que toca. Y pisar hojas, con las ramas que desgajó el viento. Ya no me acuerdo qué nombre le pusieron. Al viento quiero decir.

Ya ve, Sor Austringiliana, acebos de verdad y hartazgos navideños por venir. 

No, no soy amiga del "Grinch" antinavideño, ése es un amargado. 


María Ángeles Merino

Como música de fondo, October de U2.


domingo, 18 de agosto de 2024

Dos fotos que no tienen nada que ver. ¿O sí?

 

En 2015, publicaba una foto de mi guasap, era de una casa inglesa que me enviaron y me enamoró, Uno de mis sueños fue, en un tiempo, vivir en una casa así, en un ficticio Saint Mary Mead, como  la Miss Marple de Ágatha Christie. 

Cosas de los sueños  y, tal vez, la humedad de la campiña inglesa no me iba a gustar tanto. Un producto de mis largas horas de tren, en los ochenta, con una novela en la mano de la "reina del misterio". Ay, esas casitas, con sus flores, tan bien cuidadas por una mujer mayor, con su falda de "tweed" muy gastada y un termo con té para el jardinero, viejo y vago. 

A saber quién vive de verdad en la casa de la foto y dónde está ubicada. ¿Y si voy y sale un señor de mediana edad  en chándal y de muy mal humor por las cosas del Bréxit?


En 2024,  al final del paseo de la Isla, ya de vuelta, en una mañana de verano, con su puntito de calor  y de ese aire acondicionado natural que pueden  disfrutar las calles de Burgos, no todo iba a ser pelarse de frío y figurar en las mínimas.

Tras la tapia de las Salesas, en la lejanía,  se daban la mano la torre neogótica del convento  y la gótica de verdad, sin neo, la aguja de la Catedral de Burgos, bella incluso con el vestido azul de la reparación. Como si de verdad estuvieran juntas. Y no hay color, lo siento por la "neo". 

¡Lo que dan de sí dos fotos! Y las lecturas...

Ya ve. Sor Austringiliana, el Facebook me las colocó juntas y yo dale que dale a las teclas.

¿Hay alguien ahí?

María Ángeles Merino

Ponemos en marcha la máquina de escribir musical, la de Anderson.



sábado, 24 de septiembre de 2022

Primer otoño




Con los primeros colores otoñales en el Paseo de la Isla, tarareamos a Vivaldi y miramos hacia arriba por si acaso. Soñamos con la danza campesina interrumpida por las eses del violín borracho.

Ya ve, Sor Austringiliana, lo que valía un cura pelirrojo que hizo universal su otoño. 


María Ángeles Merino

https://www.youtube.com/watch?v=U8v12M2mRVM

sábado, 22 de octubre de 2011

¡Adiós al veroño 2011! ¡Viva el otoño!











Sor Austringiliana no recordaba un otoño igual y eso que ella ha pasado por  muchos. En estas tierras burgalesas, este septiembre y medio octubre que hemos tenido es algo insólito. Ahora ¡viva el otoño otoño! Que los campos tienen sed y tiene que llover.