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miércoles, 10 de septiembre de 2025

El equilibrio de Miguel Delibes y un jersey.

 







Ayer entré a la exposición, "Ángeles el equilibrio de Miguel Delibes". Un ratito y me iba fijando en cosillas: su foto de boda sin vestido blanco, toda una transgresión, la máquina de escribir diminuta, el mejor regalo,  o la mujer burguesa, nada amiga de cazas ni de pescas, lo cuenta su hija, pero que ahí estaba con una caña de pescar y un abrigo apto para el campo...Grande. 




María Ángeles Castro, la gran "Señora de rojo sobre fondo gris", la que borraba  la "pesadumbre de vivir" en un ser humano tendente a la depresión y al pesimismo, al principio no demasiado inclinado hacia los caminos literarios. Ella los iba señalando, una mujer lectora, qué peligrosa mi tocaya...


Novia paciente, madre de siete hijos, carrera mucho más difícil que la de Filosofía y Letras, gestora económica, agente literario casi, esposa con paciencia de cazador y pescador...Amor con mayúsculas.

Un jersey gris, primorosamente tejido y rematado, con sus agujas y su coqueto estuche de madera, buena tejedora. "Los" y "las" que nunca tejimos ni una bufanda sabemos de la dificultad.

 Un Código de Conercio donde María Ángeles señalaba, con lápiz de labios, los artículos que el opositor Miguel ya soltaba de carrerilla. 

Y un pésame, qué difícil es escribir un pésame, el del pintor Vela Zanetti a un Delibes destrozado por la muerte de la compañera de vida que no llegó a envejecer.  Maldito tumor cerebral, fulminante. "Señora de rojo sobre fondo gris". 


Todo esto pensaba ayer, tengo que volver y buscar más cosillas, detalles que hablan mucho y claro. 


Os la recomiendo.

Ya ve, Sor Austringiliana, el equilibrio grande de un grande. Y un jersey.

María Ángeles Merino



jueves, 10 de julio de 2025

Pescador que pesca un pez.


"Pescador que pesca un pez pescador es", pero no vi pez alguno, solo caña y sedal.

Curioseaba desde el puente de San Amaro, era el primer día de calor. 

Me dicen que suele pescar ahí, en medio del agua, en un esfuerzo que no entiendo. Leo que la pesca de truchas en el Arlanzón es a "captura y suelta", "pesca deportiva" o "pesca sin muerte", a saber. Lo del deporte suena bien, lo de "sin muerte" peor. ¡Qué frío en los pies!

¿Y qué rige para otros peces? No lo sé, nunca entendi, eso no era para niñas, en mi infancia de juegos separados. Mi hermano sí jugaba a pescar, con escasas capturas, y a mí me parecía aburridísimo. 

"Mis amigas las truchas" es el titulo de uno de los pocos libros de Miguel Delibes que ni leí ni hice intencion, seguro que tan magistralmente escrito como el resto de su obra. Las truchas no eran amigas suyas, mi apreciado don Miguel, ni de ningún otro pescador. Creo recordar alguna portada con las truchas dibujadas esbozando una sonrisa, tal vez sea un falso recuerdo   

Ahora leo que los cormoranes, unas aves que vinieron del mar y duermen en el humedal de Fuentes Blancas, dan buena cuenta de las truchas y compiten con los de la caña. Animalitos. 

Rodeado de una sinfonía de verdes, en medio de un incomparable dosel, ahí sigue, tan fresquito. No es esfuerzo, seguro que él disfruta. María Ángeles, no sueltes lo de  "hay gustos que merecen palos" sino lo de "para gustos los colores". Hablando de otra cosa, los de la riberas del Arlanzón no son para un adjetivo cualquiera y se miran, con   coquetería, en el agua. 

Busco el quinteto "La trucha" de Schubert, una música que se recrea en los saltos del pez en su lucha por quedarse en su medio. Franz y Miguel construyeron belleza, no se lo vamos a negar a tan buen músico y tan buen escritor. 

Fue el primer día de calor, en junio, después de unos días fríos y lluviosos. Había llegado el verano. 


Ya ve, Sor Austringiliana, desde el puente, solo caña y sedal. Y el hombre de las botas, en medio del río. Los peces no aparecían y hacían bien. 

Escucho la música de Schubert, no sé si el músico austriaco  pescaba mucho en sus "schubertiadas" con los amigotes, pero nos dejó esta belleza. 

María Ángeles Merino




miércoles, 8 de junio de 2022

Nini, chavea


 

En la Feria del Libro de este año, en Burgos, ha estado muy presente el recuerdo a Miguel Delibes, vallisoletano y casi burgalés por su querencia a Sedano. 

En una foto, don Miguel ejerce de abuelo y, en otra, parece estar comentando la novela Las ratas con una mujer que está a su lado, creo que es su Ángeles, la "mujer de rojo sobre fondo gris". 

Las ratas fue mi primera lectura de Delibes. Cayó en mis manos porque mi hermano lo leyó para un trabajo propuesto por una profesora que nunca conocí; pero a la que estoy agradecida.
 Gracias a ella  empecé el Quijote,  leí  Miau de Galdós y Las ratas de Delibes. Casi nada. Mi profesora era más de comentarios de texto a secas, sin libros. 

Aprendí que los "tesos mondos", la "cotarra Donalcio" y la "señora Clo" también eran literatura. Y el "Nini, chavea". No sólo los arroyos cristalinos y las tupidas madreselvas. 

Le cuento mis primeras lecturas adultas, Sor Austringiliana, las que no se olvidan. De don Quijote le he hablado mucho, otro día le cuento lo del niño Luisito Cadalso Villaamil con un sobre en la mano. 

María Ángeles Merino