Aquí estoy, en la exposicion "De la geometría a la piedra.Tesoros matemáticos de la Catedral de Burgos", en el Claustro Bajo. Voy muy bien acompañada.
El modelo matemático de la bóveda de la Capilla de los Condestables me lleva al gesto dubitativo del dedo en la barbilla. Nunca la geometría y los números fueron mi fuerte y el dibujo lineal qué pesadilla la del tiralíneas, a ver esas fórmulas. Prometo pasarme otra vez y repasarlas. A ver si...
¡La geometría es belleza! escribo sobre la foto y busco la cantata de Bach "Jesús, la alegría de los hombres", musica que despierta en el que la oye el deseo de ser creyente.
La idea no es mía, la he atrapado recientemente en el libro de Javier Cercas: El loco de Dios en el fin del mundo.. Es la música más creyente que conozco, esa sí es mía; pero volvamos a la bóveda: entrad en la Capilla de los Condestables y mirad hacia arriba.
Quisieras creer y la geometría te habla, aliada con la piedra y la mano que la trabajó.
Inmortalidad, el sueño más humano. Y todo empezó con el lenguaje de los números, con las líneas, figuras y volúmenes, en la mente de un genial artista o varios, al servicio de doña Mencía de Mendoza.
La Condestable de Castilla soñaba a lo grande. La mujer quería una hermosa casa y para siempre.
Y alguien tomó papel, tinta, escuadras, reglas, compases...Y del papel a la piedra.Tesoros matemáticos y arquitectónicos para una soñadora de altura.
Mirad la bóveda.
María Ángeles Merino




