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miércoles, 19 de agosto de 2026

¡Vaya bayas!

 


¡Vaya bayas!

No se acuerdan ya de cuando fueron rosas. Caninas, mosquetas, salvajes, rosas.

 En la orilla del río Arlanzón, lucen redondeces naranja y abren el apetito de los pájaros. Son aquellas de los paseos limitados de la pandemia.

Está escrito que pueden ser vitamina y  medicina, los escaramujos tapaban, sí, cuando era  necesario, son astringentes...Existen nombres y nombres, que no falten nombres, malsonantes o biensonantes.


Sigo mi paseo, miro el agua, lo de cada día. Ahora sin prisa. Y me gustaría tener prisa, contradicciones.


Ardillas, niños con papás y jubilados. Voy por el Paseo de la  Quinta, algún día cogeré el camino del barrio de Cortes, que ahora pueden los caminantes, lo he leído en la prensa local.

¡Vaya bayas! ¡Cuántas bayas! Vaya, vaya. Los que fuimos profes de Lengua no tenemos remedio. 

María Ángeles Merino Moya



miércoles, 5 de agosto de 2026

Es agosto y se van de vacaciones. Gente que se queda. Y lee o escucha.

 


Es agosto y se van de vacaciones. 

Cierra todo. Es en una cafetería de la calle Venerables donde leo:

 "No nos hemos fugado. Solo estamos de vacaciones. Volveremos el lunes con más ganas, y probablemente, con algún kilo de más. Gracias por vuestra comprension.". 

Comprendemos. Es agosto. Pasadlo bien. Me voy a la fuente estanque que fue del hospital del Doctor Vara. El agua salpica y las palomas beben y vuelven a beber. Un banco limpio, me siento. 

Una señora encorvada con carrito, o muchas, una pareja de enamorados y un hombre ni viejo ni joven que mete la cabeza en el agua para ahuyentar el alcohol. Pasan chavales y chavalas con bolsas de botellón, se van para el cerro a ver el paisaje. Los niños dan guerra a los adultos, es lo que tienen ahora que hacer.

Y una mujer, con móvil, escucha un cuento de Chejov, "Un ángel". Olenka es un ángel, sin duda, viene bien esto de los audiolibros. 

Olenka es feliz si tiene alguien y algo por quién preocuparse: su padre, su tía, el profesor de francés, el dueño del teatrillo, el del taller de madera, el veterinario, el niño Sasha, que no se le mueran, que no se le vayan. Llaman a la puerta. ¿Cómo termina el cuento? No termina, Olenka se tranquiliza, sigue durmiendo, aunque con pesadillas. El lector puede continuar la historia de Olenka, como quiera. 

La vida es como un cuento de Chejov, no pasa nada pero pasan muchas cosas. A ver mañana, qué preocupaciones nos ocupan. 

Es agosto, qué mes más raro. Lo de "frío en el rostro" se fue con el cambio climático. Mi casa no es calurosa, por las noches se refresca mucho  con las "corrientes", Mi madre no quería "corrientes", era del tiempo en que eran presuntas culpables de pulmonías asesinas. Ya cierro la ventana, mamá. 


Es agosto, paseo junto al río y los árboles. 



Libros y familia. Y perrito de la familia también. 

A ver mañana, duerme tranquila, Olenka.¿Qué sería de la vida sin preocupaciones? ¿Y sin opiniones, aunque no sean propias? ¿Y sin cuentos? 

No os perdáis el cuento. Olenka no puede vivir sin dar a su vida un sentido. Es "Un ángel" nacido de la pluma del escritor ruso y médico Antón Chéjov, el mejor cuentista de la literatura universal. 

María Ángeles Merino Moya


martes, 19 de mayo de 2026

El valor de los árboles muertos.

 




"El valor de los árboles muertos".

En el paseo de la Quinta, un árbol muerto me invita a reflexionar sobre su valor, con un código QR. Es buena la idea. 

El árbol muerto atrae otras vidas.

Nada muere del todo.

Un alto en mis pensamientos: 

¿Ahí arriba? No, el cielo asoma azul, pero no.

¿Aquí dentro? Ahí sí.

¿Ahí abajo? Vestigios, poca cosa.

Ella decía que vendría "el ángel Clavel"? No sé, mamá, tal vez vino. Ya sabes que mis creencias se cayeron hace tiempo...


Ahora mis paseos son más largos. Me acompañas. 

Ya ve, Sor Austringiliana, como el árbol. 

María Ángeles Merino Moya



domingo, 9 de noviembre de 2025

¿Al cine o a los árboles?

 


Al cine o a los árboles? Es una foto de verano, de cuando en el Van Golem echaban El Cautivo. Ahora, al incluirla en una entrada del blog, me doy cuenta de lo rara que me quedó. Mi sombra, la orilla de la Quinta y la cartelera de la película de Amenábar, que tengo pendiente. Extraña mezcla. ¿O no? Como decía:

"No he querido ver la película "El Cautivo". No me interesaron los huesos, tampoco me interesa la sexualidad de Cervantes, por un agujero u otro, qué más nos da. Morbo y escándalo, lo que vende, dicen que, en Burgos, algún espectador se levantó, airado, de su butaca: "eso no fue así". "

A saber, solo tenemos indicios, lo que tuvo que hacer Miguel para conservar la vida, pagar el rescate y salir del cautiverio. Al Bajá igual le gustaban los cuentos y encontró a Sherezade.

La veré en la televisión, creo que hay que verla.

María Ángeles Merino Moya

https://aranitacampena.blogspot.com/2025/11/cronica-de-la-reunion-lectora-en-torno.html

miércoles, 8 de octubre de 2025

Tardes al sol de octubre. Paseo y libro. Distancia.


Hace cinco años, como ahora: un paseo con árboles y río, más un buen libro, con sol o sin sol. Con sol mejor, como aquí, en las fotos de 2020.

Creo que el libro era la serie de Torquemada, el prestamista odioso de Galdós, yo le hubiera dicho cuatro cosas, mientras caía la tarde de octubre. Esa gente que solo vive por y para el dinero...Don Benito supo de los prestamistas, se nota. 

 Hace cinco años, la gente mayorcita paseaba por la Quinta, o la Isla, en mi ciudad, como ahora. Ahora ya no se guardan distancias, afortunadamente. Distancias epidemiológicas, las otras siempre se han guardado aquí y se siguen guardando.

Ya ve, Sor Austringiliana, hace cinco años. Tardes al sol de octubre. Paseo y libro. Distancia.

Como ahora.

María Ángeles Merino


lunes, 25 de agosto de 2025

Flores azules para un árbol arrancado

 



Flores azules para el árbol arrancado. Y un corro de futuros arbolillos en ciernes que no llegarán a mayores, no les dejarán. La Naturaleza organiza también su duelo, compensa, rellena, no le gusta el vacío. 

El móvil me lleva a "Un sospiro" de Liszt

Ya veis, un suspiro musical. Escuchamos...y suspiramos, cómo no. 'Son aire y van al aire". 

María Ángeles Merino Moya 



viernes, 22 de agosto de 2025

Busqué un árbol.

 


Ayer buscaba un árbol en las,arboledas de la Quinta, un chopo que en una lejana nevada se me mostró como "árbol mujer": helada, petrificada y con dos ramas como brazos extendidos e implorantes. Una "pareidolia" atizada por un recuerdo reciente y sombrío: "así me quedé yo". Y Kety Morales Argudo me escribió un poema.

 Exagerada María Ángeles, ahora  lo ves como un punto de inflexión en tu vida, hubo otros, el tiempo fue recomponiendo aquello. Doloroso pero pasó. 

Y ayer lo encontré, ahí cerca de la pasarela del Plantío, no lo suprimieron, aunque le falta una rama, el brazo del "árbol mujer" que compuso mi imaginación.


 Manca y todo, ahí está. 

 Busco, en mi blog, imágenes: la copiosa nevada, creo que del 2009, los paseos con mi perro Curry, sobre las hojas churruscantes del otoño...

Ahora el chopo muestra su cicatriz. Le hago la foto, vuelvo por el pretil del río, donde Curry se subía y correteaba. 

Vuelvo a casa. Nunca se sabe del próximo punto de inflexión, o sí se sabe. 

Ya veis, la memoria de los árboles. 

María Ángeles Merino Moya




domingo, 14 de abril de 2024

En la Quinta: Monumento a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.







 El martes pasado, mis pasos, los perseguidos diez mil y pico, y el sol de la tarde quién mediría sus rayos, me llevaron a un monumento escultórico en que suelo reparar poco y debería. Debería porque está dedicada a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y es obra, buena obra, del escultor Segundo Escolar.

 Me acerqué y me llamaron la atención sus figuras humanas de color de óxido, dispuestas como piezas de puzzle; sí, al principio parecen otra cosa y extraña un poco. Leí la placa y mi cerebro procesaba: piezas humanas y encajables, como un puzzle, como una piña, como debería ser. Pero no...

Está en el Paseo de la Quinta, desde el año 1998. 

Ayer la recordaba, frente al Arco de Santa María, donde coincidí con unos jóvenes abanderados, una de las banderas era la palestina, una pieza del mundo que lo está pasando muy mal. Derechos Humanos, el primero el de vivir. 

Mientras el guía hablaba de legendarios castellanos, piezas humanas luengos siglos ha, algunos transeúntes sacaban el móvil...

El Google me ha maquillado una de las fotos.

Ya ve, Sor Austringiliana, los Derechos Humanos, no olvidamos a Palestina. 

María Ángeles Merino


lunes, 12 de diciembre de 2022

Mañana soleada, otoñal y dominguera. "Vivace".

 


Era una mañana soleada, otoñal y dominguera. En medio del paseo de la Quinta, un pequeño grupo ensayaba un pasacalles, decían que para la cabalgata de Papá Noel. Dirigía una mujer envuelta en capa roja. A su lado, unos niños más atentos a sus juegos que a las cosas de los mayores. Color y olor de otoño, un cuadro alegre. Bach sonaba en un móvil, el "vivace" de dos violines en concierto. 

Oía retazos de conversaciones, algunas sombrías: enfermedades y lo caro que está todo. ¿"Vivace"? Tal vez otro "tempo" cuadrara mejor. Un hombre mayor, repartidor de estampitas, ofrecía un discurso integrista. Le sorprendió que una mujer "tranquila", así me calificó, le contestara en sentido contrario. 

"Roja", roja era la capa de la mujer que dirigía el pasacalles. Las palabras son buenas y bonitas, se vuelven malas y feas si nos las escupen, con gargajo a veces. 

Ya ve, Sor Austringiliana, llegamos a una edad en que nos atribuyen ideologías arcaicas. 

María Ángeles Merino recuerda aquella mañana, después han venido las lluviosas, también necesarias. Tiene que llover mucho. 

Seguimos con el "vivace". 

sábado, 10 de octubre de 2015

Llovía y hacía viento, Sor Austringiliana.

















Llovía y hacía viento, Sor Austringiliana. 

Botones rojos, amarillo que vuela y navega, verde que gotea y viento que agita los árboles. 

El paseo del domingo pasado en La Quinta.