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miércoles, 19 de agosto de 2026

¡Vaya bayas!

 


¡Vaya bayas!

No se acuerdan ya de cuando fueron rosas. Caninas, mosquetas, salvajes, rosas.

 En la orilla del río Arlanzón, lucen redondeces naranja y abren el apetito de los pájaros. Son aquellas de los paseos limitados de la pandemia.

Está escrito que pueden ser vitamina y  medicina, los escaramujos tapaban, sí, cuando era  necesario, son astringentes...Existen nombres y nombres, que no falten nombres, malsonantes o biensonantes.


Sigo mi paseo, miro el agua, lo de cada día. Ahora sin prisa. Y me gustaría tener prisa, contradicciones.


Ardillas, niños con papás y jubilados. Voy por el Paseo de la  Quinta, algún día cogeré el camino del barrio de Cortes, que ahora pueden los caminantes, lo he leído en la prensa local.

¡Vaya bayas! ¡Cuántas bayas! Vaya, vaya. Los que fuimos profes de Lengua no tenemos remedio. 

María Ángeles Merino Moya



miércoles, 15 de abril de 2026

Señora con perrito.

 

Ayer paseaba frente a la orilla del Arlanzón y me llamó la atención un pescador. Es un deporte que no entiendo, qué interés tiene sacar de su medio natural a un animalito que vive tan tranquilo, en sus aguas.

Sin embargo, hace poco, una persona culta y en absoluto salvaje, me comentaba que le relajaba muchísimo, que le dejaba como nuevo. 

Y, además, creo que es pesca deportiva, sin muerte. Tampoco procesaba yo eso último, entonces para qué, pescar para comer cuando había hambre tenía su sentido pero...

Ayer pescaba un pescador cerca del puente Bessón, un chico joven y sí, se le veía relajado. Qué frío en los pies, pensé. Quise hacerle una foto, tras el ramaje, sin que se le viera la cara. El amarillo de su jersey destacaba sobre el verde, era bonito el contraste. Saqué el móvil y...

Busco la foto. 

¿Dónde está el pescador? Solo veo a una chica con su perro, en la otra orilla, la de los paseantes.

En lugar de "Mis amigas las truchas" de Delibes me salió "La dama del perrito" de Chéjov. Por cierto que a don Miguel le hubiera dicho que las truchas no eran amigas suyas. Tampoco las perdices... Nadie es perfecto.

Bueno, aquí tenéis una foto titulada "Señora con perrito". Nada que ver con Anna Serguéyevna y su historia, advierto.

"Si sale con barbas, San Antón y si no, la purísima Concepción."  Dicen que lo dijo un escultor.

Aspiro al premio de peor fotógrafa del mundo.

Ay, como ando...

María Ángeles Merino Moya

https://es.wikipedia.org/wiki/La_dama_del_perrito

viernes, 20 de marzo de 2026

Será por flores









 Será por flores.

Ciruelos, prunos, cerezos, almendros, a saber. No sabemos su nombre, pero los arbolillos de la orilla de los ríos, aqui Arlanzón y Vena, nos piden una mirada. Pronto se desvestirán, los diminutos pétalos viajarán un poco por el agua y la  alfombra fugaz alimentará la tierra, así ha de ser. Fugaz todo.

Blancos, amarillentos o rosados, miradlos, mudarán al verde y al pequeño fruto. Se mimetizarán con otros mayores, los abrazarán, nuestra vista los borrará  hasta el año que viene. ¿El año que viene? 

El agua pasa. Los pájaros cantan. Saco un libro del bolso, palabras tejidas con belleza. Tengo que ir a casa, a levantar a mamá. 

Primavera, será por flores.

¿Y la guerra?

Ya ve, Sor Austringiliana, aqui flores.

María Ángeles Merino Moya

miércoles, 18 de febrero de 2026

Una hora quimérica y un río enfadado.




En Burgos, pasado el Arco de Santa Maria.

El reloj de Ignacio Palacios, allá arriba, por la Merced, señala una hora quimérica, hace muchos, muchos años. Date prisa le decía a la chavalilla de falda gris o pantalón de pana, llegas tarde. Era cuando el río bajaba, sin bosque de ribera, ni patos azulones, hacia el "insti".

Ahora ve a tu paso, a ver cuántos pasos marca ese artilugio, tan raro, que llevas en la muñeca. Qué mujer tan extraña y qué iguales esos críos de la mochila enorme y la ropa negra, con su flequillo en punta, tan desafiante, literal. 

El Arlanzón sigue su camino, muy enfadado en este febrero, más que loco, de agua y viento. Mira que brío y cuánta espuma, como anega los arbolillos, junto al azud del puente Bessón. 


Sigue adelante, que ya no hay clase, ni la das ni te la dan, hacia el paseo de cada día, con árboles en cinta. Ayer se podía pasear, hoy no sé qué viento soplará.

Por el móvil, una amiga me dice que qué nos pasa, que chocamos y explotamos unos con otros, por tonterías a veces, en tonta espuma, bipolarizados o multipolarizados, a saber.

 Y el mundo, con un loco a cada lado y nosotros aquí, que si son galgos o si son podencos, nos cazarán, me temo, como en el cuento que me contaba mi padre. 

Por la tarde tomo un café, en lo que era antes el Pinedo del Espolón, ahora restaurado, con mi hermano y mi sobrina. Busco la máquina del "Tetris", ahora han puesto un cuadro de Ignacio del Río, estallante de color. Busco monedas de veinticinco pesetas, solo tengo euros, para mi niña Paola. ¿ Qué cosas dices, tita?

El niño del estanque  sigue con su oca y su agua eterna, mira hacia la puesta de sol. En el Espolón ya no juegan los niños. 

Ya veis, un día de febrero de 2026. 

María Ángeles Merino Moya

https://dle.rae.es/azud

https://www.poesi.as/ti002.htm

jueves, 10 de julio de 2025

Pescador que pesca un pez.


"Pescador que pesca un pez pescador es", pero no vi pez alguno, solo caña y sedal.

Curioseaba desde el puente de San Amaro, era el primer día de calor. 

Me dicen que suele pescar ahí, en medio del agua, en un esfuerzo que no entiendo. Leo que la pesca de truchas en el Arlanzón es a "captura y suelta", "pesca deportiva" o "pesca sin muerte", a saber. Lo del deporte suena bien, lo de "sin muerte" peor. ¡Qué frío en los pies!

¿Y qué rige para otros peces? No lo sé, nunca entendi, eso no era para niñas, en mi infancia de juegos separados. Mi hermano sí jugaba a pescar, con escasas capturas, y a mí me parecía aburridísimo. 

"Mis amigas las truchas" es el titulo de uno de los pocos libros de Miguel Delibes que ni leí ni hice intencion, seguro que tan magistralmente escrito como el resto de su obra. Las truchas no eran amigas suyas, mi apreciado don Miguel, ni de ningún otro pescador. Creo recordar alguna portada con las truchas dibujadas esbozando una sonrisa, tal vez sea un falso recuerdo   

Ahora leo que los cormoranes, unas aves que vinieron del mar y duermen en el humedal de Fuentes Blancas, dan buena cuenta de las truchas y compiten con los de la caña. Animalitos. 

Rodeado de una sinfonía de verdes, en medio de un incomparable dosel, ahí sigue, tan fresquito. No es esfuerzo, seguro que él disfruta. María Ángeles, no sueltes lo de  "hay gustos que merecen palos" sino lo de "para gustos los colores". Hablando de otra cosa, los de la riberas del Arlanzón no son para un adjetivo cualquiera y se miran, con   coquetería, en el agua. 

Busco el quinteto "La trucha" de Schubert, una música que se recrea en los saltos del pez en su lucha por quedarse en su medio. Franz y Miguel construyeron belleza, no se lo vamos a negar a tan buen músico y tan buen escritor. 

Fue el primer día de calor, en junio, después de unos días fríos y lluviosos. Había llegado el verano. 


Ya ve, Sor Austringiliana, desde el puente, solo caña y sedal. Y el hombre de las botas, en medio del río. Los peces no aparecían y hacían bien. 

Escucho la música de Schubert, no sé si el músico austriaco  pescaba mucho en sus "schubertiadas" con los amigotes, pero nos dejó esta belleza. 

María Ángeles Merino




martes, 13 de mayo de 2025

La "playa" de la Merced.

 


Dicen que en Burgos el campo se cuela dentro de la ciudad, el bosque también, añado, frondosa arboleda acompaña al río. Ahí, en la Merced, en los años sesenta pisaba piedras con mis sandalias " cangrejeras" antes de entrar al agua, increíble, bien protegida por un flotador de cámara de Vespa. Cuidado con las corrientes, niña.

Era la playa, había otras río arriba. Poca hierba y reseca, unos pocos árboles junto al pretil. La vegetación de ribera hizo el milagro. Estos días, los árboles meten los pies en remojo. El Arlanzón viene crecido, los recuerdos brotan. Ya asoman los lirios amarillos, aguas limpias dicen.

Nunca nos bañamos en las mismas aguas, dijo un sabio griego. Otro griego insistía en que todo permanece. Los dos tenían razón. 

La estatua del Sagrado Corazón ahí arriba, en la torre, Teología, otra cosa. Sigo andando, tres o cuatro puentes más. Y vuelta. 

Ya ve, Sor Austringiliana, dentro del agua. 

María Ángeles Merino Moya

domingo, 25 de febrero de 2024

"Un vistazo mas o menos curioso a esas orillas lujuriantes..."

 



Hace poco cayó en mis manos el libro Aquel Burgos sombrío donde fuimos felices del escritor burgalés Jesús Carazo y, a pesar de no  coincidir en el tiempo, yo soy del cincuenta y siete y él del cuarenta y cuatro, conozco y reconozco el Burgos de su recorrido sentimental: la ciudad de la catedral gris casi negra, de los omnipresentes habitos y sotanas con sus largas ceremonias, la de los uniformes ya fueran de oficiales,"chorchis" o milicias aéreas, la del tontódromo del Espolón con encuentros chico- chica en un punto del paseo, el cine de los domingos de estreno o pipero como vía de escape, los baños en el río o en la piscina de los militares los privilegiados, las tiendas de "coloniales", los sombríos colegios de frailes para chicos y de monjas para chicas, las chachas de pueblo, la sanidad de la Casa de Socorro, las barracas en San Pedro, los bares de dudosa higiene, la autoridad que estaba en todas partes...

Fuimos felices, siempre existen luces entre las sombras. Jesús Carazo fue feliz en "Aquel Burgos sombrío", la escritura, la lectura y el teatro de aficionados acudieron en su ayuda, junto a las primeras novias. Fue un niño mimado, al parecer, eso también ayuda.

Y ahora, con un Burgos de colores, ¿con qué nos identificamos los burgaleses? Leemos al escritor: 

"Aunque divide en dos partes la ciudad, el Arlanzón es quizá el río que nos une y apostaría que con él nos identificamos los burgaleses tanto o más que con la Catedral, el Espolón o el Paseo de la Isla. No hay día en que no echemos un vistazo más o menos curioso a esas orillas lujuriantes y a ese lánguido y soñoliento caudal. Sin duda, lo sentimos muy nuestro...".

"Nuestro apacible río exhibía en aquella época dos orillas ralas, amarillentas, que sólo adquirían un aspecto agradable cuando la nieve las cubría. Nada que ver con la arbórea exuberancia de los tiempos presentes..."

(Jesús Carazo en Aquel Burgos sombrío donde fuimos felices)

Así es, paisano, el río Arlanzón nos identifica. Y, como a ti, nos gusta más ahora que antes, cuando estaba pelado, amarillento, era de difícil acceso salvo en algunos tramos, e incluso escondía sorpresas vivas y poco gratas. Solo los chavales más ágiles y atrevidos salvaban el elevado pretil, mi hermano y alguno de sus aguerridos amigotes. 
 

Ya ve, Sor Austringiliana, ahora nuestro paseo favorito tiene lugar bajo los árboles y sin perder de vista el río con sus orillas "lujuriantes": un descanso para la vista, la mente, o el alma si queréis. 

Leemos a Jesús Carazo. El siguiente puede ser "La tentación", caed en ella.


María Ángeles Merino

https://www.jesuscarazo.com/images/portada16.jpg

jueves, 16 de marzo de 2023

Paseo con arbolillos y haiku.

 



Esta mañana, salí de casa. Pensaba  andar lo acostumbrado y, al mismo tiempo, disfrutar de los arbolillos que ahora  florecen, humildes, en las riberas del Arlanzón. Son esos que no acierto  a darles nombre: prunos, almendros, perales, manzanos, a saber. Tal vez, hace unos años, un burgalés anónimo comió una fruta mientras paseaba y arrojó la semilla. La tierra, el agua y el sol harían lo demás. 


¿Y si primero me siento a tomar el sol y un café? Los arbolillos pueden esperar. 

¿Y si llamo a mi amiga Luz que estará dando su paseo? 










Y con la llamada, floreció un haiku y  un almendro, en el Paseo de Velilla de San Antonio (Madrid). 

Es primavera.
Los almendros en flor,
así lo anuncian.

(Haiku de Luz del Olmo)


 
Almendro en flor, en Velilla de San Antonio.

Gracias, amiga.

Ya ve, Sor Austringiliana, a dónde llegan estos inventos.

María Ángeles Merino

sábado, 30 de mayo de 2020

Paisajes de dentro (29)




El 2 de mayo de 2020, a las 12:34, escribí el comentario:

Gané el kilómetro al virus, en lo más parecido al campo que tengo cerca de mi casa, el parque de la Quinta y las orillas del Arlanzón. Seguro que las laderas de la sierra te han hecho los honores que un admirador entusiasta como tú merece. Nos esponjamos pisando tierra y maleza, será nuestra memoria genética de seres naturales.

Poco a poco, fase a fase. El odio si callara un poco...


Ya ve usted, Sor Austringiliana, el día a día de la primavera del coronavirus.


domingo, 20 de enero de 2013

¿Por qué bajan tan turbias las aguas?

 
 
 
 
¿Por qué bajan tan turbias las aguas?
 
 

domingo, 22 de enero de 2012

Luz melancólica e invernal.







Ayer, día 21 de enero, salí a dar un paseo al atardecer. Al pasar por una de las pasarelas del Paseo de  la Quinta, el sol, el río Arlanzón, los árboles , el cielo y el MEH me ofrecieron esto que veis. La luz a estas horas, un día de invierno, es así. Me acompañaba el recuerdo...Sor Austringiliana estaba allí.