viernes, 1 de mayo de 2026

Olía a mayo, se acababa abril.

 




Del jardinero Robin, robinias o falsas acacias, salieron a mi encuentro, con unas ramas bajitas, bajitas, y con flores. Olía a mayo, se acababa abril.

Mis pies me llevaron ayer por la parte alta de la ciudad, tras los peregrinos coreanos y los turistas ávidos de atrapar un pedacito de mi catedral. Siempre pienso que me gustaría verla con ojos de no haberla visto nunca, un imposible. Saludo a la manera asiática, por primera vez en mi vida, sonrío, me ha salido tan natural...


"Son horas" me había recordado el corazón. Y una guerrera ninja. Los grafiteros dan en el clavo de mis pensamientos.


El arco de Fernán González rodeado de andamios, la cigüeña de mudanza andará, y, al otro lado, en la lejanía, el campo verde, alguna grúa y una alta torre como joroba espúrea, qué palabras te salen, María Ángeles. 


Cerca del mastodonte que fue Seminario y de las cenizas del guerrillero empecinado, unas acacias, para mí verdaderas, me ofrecían sus flores, en unas ramas bajitas, bajitas, a mi mano. 

Olía a mayo, se acababa abril. 

El peregrino sabe su camino y tú también. Pasé por delante de una casa con chapiteles como de cuento. 

El río Arlanzón bajaba achocolatado, alguna tormenta en el Vena, me dicen. 

El suelo del carril bici estaba resbaloso, caían los ciclistas y los del monopatín. ¿Estás bien?  El caído sonreía. Los jardineros encintaban, algún árbol malito que ya...

Se te acaba la batería. El río se queda sin foto.

 Coges el 18, te deja en el Cid, así andas un poco más. Compras pan en el mercado y a casa, que hay que levantar a mamá. 

Pasó el veintinueve y el treinta. 

Olía a mayo, se acababa abril. 

María Ángeles Merino Moya

jueves, 23 de abril de 2026

Rosa rosa y dos libros en un 23 de abril.






23 de abril: día de Castilla y de León, de San Jorge,  del libro y de la rosa. Sol en la Plaza Mayor, rosa rosa y dos libros que ya tenía pensados: "La hija" de Sergio del Molino y "Oxígeno" de Marta Jiménez Serrano. Sergio me atrapó con "Los alemanes", Marta cuando habló en la radio del enfermero del SUMMA que le salvó la vida. Los libros tiran de nosotros de muchas maneras.

El cerro de libros aumenta, ahí va la escaladora:

María Ángeles Merino Moya

Música: La vida en rosa.

miércoles, 15 de abril de 2026

Señora con perrito.

 

Ayer paseaba frente a la orilla del Arlanzón y me llamó la atención un pescador. Es un deporte que no entiendo, qué interés tiene sacar de su medio natural a un animalito que vive tan tranquilo, en sus aguas.

Sin embargo, hace poco, una persona culta y en absoluto salvaje, me comentaba que le relajaba muchísimo, que le dejaba como nuevo. 

Y, además, creo que es pesca deportiva, sin muerte. Tampoco procesaba yo eso último, entonces para qué, pescar para comer cuando había hambre tenía su sentido pero...

Ayer pescaba un pescador cerca del puente Bessón, un chico joven y sí, se le veía relajado. Qué frío en los pies, pensé. Quise hacerle una foto, tras el ramaje, sin que se le viera la cara. El amarillo de su jersey destacaba sobre el verde, era bonito el contraste. Saqué el móvil y...

Busco la foto. 

¿Dónde está el pescador? Solo veo a una chica con su perro, en la otra orilla, la de los paseantes.

En lugar de "Mis amigas las truchas" de Delibes me salió "La dama del perrito" de Chéjov. Por cierto que a don Miguel le hubiera dicho que las truchas no eran amigas suyas. Tampoco las perdices... Nadie es perfecto.

Bueno, aquí tenéis una foto titulada "Señora con perrito". Nada que ver con Anna Serguéyevna y su historia, advierto.

"Si sale con barbas, San Antón y si no, la purísima Concepción."  Dicen que lo dijo un escultor.

Aspiro al premio de peor fotógrafa del mundo.

Ay, como ando...

María Ángeles Merino Moya

https://es.wikipedia.org/wiki/La_dama_del_perrito

martes, 14 de abril de 2026

Soledad no. Solitud.








Soledad no, solitud.

Un paseo de tarde, a 13 de abril. Florecen los Árboles del Amor en el paseo mas escondido del Espolón, mirando agua. No los había visto y pocas veces camino por ahí, pero alguien miraba con una cámara en esa dirección y lo seguí. Una fila de flores rosas en unos árboles débiles, de hace poco, la niña de la calle de la Paloma no los conoce. Se hace la foto.

Al otro lado del Espolón, unos gorriones alborotan en torno a una pizza, se turnan, hay para todos, chicos, después a las tazas que siempre esconden tesoros. Al café no le hacen ascos, lo beben, los he visto, son gorriones de terraza, adaptados al medio. Sonrío  y sigo adelante. 

El banco naranja sigue vacío. Sigo mi querencia.

En la Isla, también florecen los Árboles del Amor, los viejos conocidos, los que tejen la guirnalda rosa al busto que recuerda a Cervantes, en primavera, mientras el de Júpiter espera otra estación. No sabemos cómo era don Miguel, su rostro,pero bueno es que se le recuerde, a ver si anima a alguno a leer el Quijote o las Novelas Ejemplares. No sé yo. 

Un cura joven con sotana y aspecto preconciliar. ¡Madre mía! Lo miro, me mira. 

Me doy la vuelta, no tengo hoy mucha cuerda para andar, me siento a tomar un café en la cafetería que yo llamo "fina", frente a la facultad de Teología. En la mesa de al lado, una pareja comparte amorosamente un trozo de tarta de chocolate, con una sola cuchara. ¿Amor? 

Más allá, dos curas y unas mujeres jóvenes  de aspecto relamido diseccionan un libro que tienen encima de la mesa, una especie de club de lectura religioso, "gente pa to". ¿Teología?

Me quedo todavía un rato, no puedo estar mucho tiempo "papando moscas", como decía mi madre que ahora dice poca cosa. Así que saco el cuaderno donde tomó las notas de la reunión de mi club de lectura. Lo eché al bolso, en lugar de algún libro de poco peso, que suele ser lo habitual. Cojo un lápiz y desentraño lo que yo misma escribí, qué letruja. Lo voy pasando al blog. en el móvil, poco a poco. A "La península de las casas vacías" de David Uclés le sacamos mucho jugo. Literatura, de la buena.

Vamos, a ver si andas un poco más. Hace una tarde buena, ni frío ni calor, así debía ser toda la primavera; pero no, aquí el abrigo no se guarda hasta más allá del cuarenta de mayo. 

Me encuentro gente conocida. "Mientras vas y vienes no falta gente en el camino", es verdad, mamá. Hablamos. 

El banco naranja sigue solitario. 

Algún recadillo y a casa. Un paseo de tarde.

 Soledad no, solitud. 

María Ángeles Merino Moya

viernes, 10 de abril de 2026

Bancos de sociabilidad.

 



Pienso en los cinco bancos que ha pintado de naranja  el Ayuntamiento, para quien necesite hablar, que es humana necesidad. Luego paso por el Paseo de la Audiencia, me fijo y hago la foto. 

...

Aquí está el Banco de la Sociabilidad. No he visto a nadie sentarse, si hay que dar palique a alguien se le da. No hay problema, alguna vez, en el autobús o en el paseo, me pongo hablar con desconocidos y es buena experiencia. Creo que sí, que hay gente que lo necesita, otra cosa es que se sienten en el banco de marras. 

No es mala idea, Cristina. 

María Ángeles Merino

https://www.burgosconecta.es/burgos/ayuntamiento/burgos-pinta-cinco-bancos-naranja-parques-fomentar-20260326133217-nt.html

jueves, 9 de abril de 2026

Los siete "tequieros" a su dama.



"Bajo los labios del alba, a su primera luz, el caballero andante inicia su caminar.

Y ,como siempre, inicia su ritual de los "siete te quieros" a su dama.

Hincando la rodilla en el polvoriento suelo.

Al último rayo de luna que condensa sus sueños de líquida magica noche.

Al primer rayo de oro que le abre el azul infinito a un nuevo día de caballerescas aventuras.

A cada uno de los cuatro benditos puntos cardinales de su amolinada tierra.

Y a su Dama el te quiero que condensa todos los te quieros.


Tomó el escudo para ver su reflejo y ahí seguía su sonrisa, es la magia del hechizo de los siete te quieros.

Tomó un puñado de tierra y muy despacio abriendo la mano lo ofreció al viento.

El viento se inclinó y tomo la ofrenda e indico la ruta a seguir en este día que empieza. 

Ya ensillado su caballo y armado el caballero, el rumbo por Eolo marcado se inicia la andante jornada.

Espuela y rienda bajo un acompasado relincho. 

En un besar de hierro los caminos."

Agustín Merino Moya

(Texto y pinturas)



Abril viene de abrir.

 


Abril viene de abrir.

Las hojas nuevas en el tilo, un libro con su faja todavía, yo suelo perderlas, las flores del geranio jóvenes y blancas se van abriendo y miran al de al lado, viejillo y leñoso, sin flor. Abril viene de abrir, "aperire", Avril, Apirila, April...

 El gato chino a la espera del sol. Los tilos se van vistiendo y Abril abre en la ventana.

A ver el día noveno que acabo de abrir.

María Ángeles Merino Moya