"El presente es un regalo que nace besando al pasado" (Agustín Merino)
Fotos tomadas hoy en Palacios de Benaver. ((Burgos).
Monasterio benedictino de San Salvador. Fotos Agustín Merino.
Otro rinconcito para María Ángeles Merino, en diálogo con su Sor Austringiliana.
"El presente es un regalo que nace besando al pasado" (Agustín Merino)
Fotos tomadas hoy en Palacios de Benaver. ((Burgos).
Monasterio benedictino de San Salvador. Fotos Agustín Merino.
La luz del eclipse, en las viejas piedras del monasterio benedictino de San Salvador, en Palacios de Benaver (Burgos). Y en la plaza y en el campo, con las mieses sesgadas.
Apenas unos segundos, inolvidables. El mundo se apagaba. Y va Google y le da una capa de maquillaje, mejor la de mi cámara, aunque tampoco sea la real real. La de mis ojos no quedó registrada. La memoria...
El mundo se apagaba. "
"Se encendieron las farolas y se apagaron los grillos."
María Ángeles Merino Moya
Buenos días, 13 de agosto. Hoy, como todos los días, sale el sol.
Me viene a la cabeza...En los ya viejos libros de EGB, nunca faltaba este fragmento de poema del poeta cubano Nicolás Guillén:
"...El sol sale cada día,
va tocando en cada casa,
da un golpe con su bastón,
y suelta una carcajada…
¡Que salga la vida al sol,
de donde tantos la aguardan,
y veréis cómo la vida
corre de sol empapada!
..."
https://ciudadseva.com/texto/la-sangre-es-un-mar-inmenso/
¡Qué corra de sol empapada!
Ayer, sol, estuvimos muy pendientes de ti.
María Ángeles Merino Moya
Esperando al eclipse, con buena lectura.
El sol enterito todavía.Ya tiene un mordisquito, un "bite". La temperatura ha bajado ya un poco. Ya es más grande el mordisco, es la luna. Al mismo tiempo lo veo en la televisión, desde el sofá, qué comodidad.
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La sombra va creciendo. La tarde se va apagando. Los pájaros buscan refugio. Aumenta la mordida de la luna al sol. La luna se come al sol. Al sol le queda muy poco. Se disparan las luces de la plaza. Un falso atardecer extraño, pero hermoso.
He visto las "perlas". Mi hermano me envía una foto del sol eclipsado, desde lo alto del cerro...Vuelve la tarde, es otra luz. El sol se pone como de costumbre.
El eclipse en Palacios de Benaver, desde la puerta de la cocina abierta al cerro. Hasta el próximo...
Buenas noches.
María Ángeles Merino Moya
Hasta mañana, sol. Así se ha puesto hoy, tras el cerro, junto a la tapia del monasterio benedictino de San Salvador (Palacios de Benaver). El trigal, la tapia y el ciprés, lo de otras veces. Mañana será especial, será el eclipse.
Fotos de Agustín Merino, gracias hermanillo.
María Ángeles Merino
Algo quedaba en mi memoria...
En Platero y yo, Juan Ramón Jiménez escribe de la manera más poética, bellísima, la vivencia de un eclipse, como el que viviremos mañana. Aunque podéis encontrarlo en Internet, he querido copiarlo, palabra por palabra, del mismo librillo que la niña María Ángeles manejaba en su colegio, una edición escolar de la mítica editorial Losada; donde aseguraba J.R.J. que "ahora que va para los niños" no le quita ni le pone una coma.
"Nos metimos las manos en los bolsillos, sin querer, y la frente sintio el fino aleteo de la sombra fresca, igual que cuando se entra en un pinar espeso. Las gallinas se fueron recogiendo en su escalera amparada, una a una. Alrededor, el campo enlutó su verde, cual si el velo morado del altar mayor lo cobijase. Se vio, blanco, el mar lejano, y algunas estrellas lucieron pálidas.
¡Cómo iban trocando blancura por blancura las azoteas! Los que estábamos en ellas nos gritábamos cosas de ingenio mejor o peor, pequeños y oscuros en aquel silencio reducido del eclipse.
Mirábamos al sol con todo: con los gemelos del teatro, con el anteojo de larga vista, con una botella, con un cristal ahumado; y desde todas partes: desde el mirador, desde la escalera del corral, desde la ventana del granero, desde la cancela del patio, por sus cristales granas y azules.
Al ocultarse el sol que, un momento antes. todo lo hacía dos, tres, cien veces más grande y mejor con sus complicaciones de luz y oro, todo, sin la transición larga del crepúsculo, lo dejaba solo y pobre, como si hubiera cambiado onzas primero y luego plata por cobre. Era el pueblo como un perro chico, mohoso y ya sin cambio. ¡Qué tristes y qué pequeñas las calles, las plazas, la torre, los caminos de montes!
Platero parecía, allá en el corral, un burro menos verdadero, diferente y recortado; otro burro..."
Juan Ramon Jiménez, Platero y yo. Elegía andaluza. (1907-1916). Editorial Losada, Buenos Aires, 1939. Con ilustraciones de Atilio Rossi. Lecturas selectas escolares. 24 edición, 1965.
Leo: "Pedímosle..." .
Cuando tengo un día malo siempre vuelvo al mismo libro, en papel o en el "electrónico". Voy por la segunda parte, muy lentamente, en el de papel. Ya fue derrotado y todo se desactiva, los duques sin su juguete, no habrá andanzas pastoriles, en la aldea le espera la muerte. Ya sabéis...
Aquí tengo la mitad encerrado y lo llevo a pasear y tomar un café. Ahí voy por la primera parte, con el loco de la sierra que roba la comida a los pastores. Le piden que la pida...
Soy de libros de papel, pero reconozco las ventajas de este cacharrillo: se puede meter en cualquier bolso y te da las letras todo lo grandonas que quieras. ¡Y se puede leer con la luz apagada!
En el espatifilo, la cuna de Moisés, nació una flor, fluorescencia está mejor dicho. "Mira mamá, otra flor más". ¿Pienso y me pongo triste? No, es al revés, me pongo triste y fluye el recuerdo.
"Pedímosle..." Al loco de la maleta abandonada, con camisas finísimas y monedas de oro. Los pastores hablan como gente de estudios: "pedímosle".
Leer, releer, pasear, andar lo andado. Hay días y días, mamá. Otra flor, mamá. Tú siempre con libros, hija.
Ya sabéis.
María Ángeles Merino Moya
https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte1/cap23/cap23_04.htm
https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte2/cap69/default.htm