Hoy, 18 de febrero, miércoles de Ceniza y de cenizas.
Día de viento, de huir de los árboles, algunos toman la ceniza para recordar que "polvo eres y en polvo te has de convertir", la sardina del Carnaval esparce sus cenizas y leo a Quevedo, al menos el Amor:
Amor constante más allá de la muerte
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte en la ribera,
dejará la memoria en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, más tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
https://cvc.cervantes.es/foros/leer1.asp?vId=191061
Ya veis, miércoles de Ceniza. Algunos comienzan la Cuaresma y se preparan. Me asomo a la iglesia de San Lorenzo, sin entrar, busco al santo de la parrilla que tanto me impresionaba de pequeña. Y me decían que pedía que le dieran la vuelta, como un filete en la sartén, fuimos unos niños muy duros los de los sesenta del siglo pasado. Me parece oír a don Rufino con su "amadísimos en el Señor". Vuela su manteo. Voló la fe, respeto a los creyentes.
Leo a Quevedo, que no era buena persona, pero creía en el Amor eterno, mas alla de la muerte. Lo creyera o no, nos dejó un grandioso poema. Chincha y rabia, "Góngora bobo" que "cuando anhelas más garcibolallas, las reptilizas más y subterpones".
El viento balancea las ramas desnudas del tilo, junto a mi ventana, mi madre se asusta, dice que tiene miedo y no sabe decirme a qué. A todo.
Ya ve, Sor Austringiliana, Miércoles de Ceniza y de cenizas. Vuelan las pavesas de la sardina carnavalesca. Un niño dice que huele a quemado.
María Ángeles Merino

































