miércoles, 8 de julio de 2026

Entre otras cosas por el calor.

 Y así me quedé, entre otras cosas por el calor, no por el libro que estaba bien: Sergio del Molino no se resignaba a que Rosario Weiss, La hija, muriera joven y sin ser reconocida como pintora e hija de Goya. A ver si lo acabo, lo compré el 23 de abril, ya llovió, pero la segunda parte es para leer despacio. 

Las gafas de cerca, las de mi madre, prescritas hace tanto tiempo...El fotógrafo, mi hermano trasteando con el móvil. 

La casa llena de bolsas con ropa, esto para Cáritas y esto para tirar. Un agobio, la ropa de los que se van para siempre y sin equipaje.

Encima del sofá, un bordado zamorano que no sé de dónde habrá salido, fondo negro y lanas de colores. El perrillo de mi sobrina, Milo, que te la lía en cuanto te descuidas, s ver qué está mordisqueando ahora. Tranquila, Paola, que lo vigilo. 

Todo patas arriba, estaba cansada, el ventilador al lado. Y así me quedé, entre otras cosas por el calor.

María Ángeles Merino Moya

lunes, 6 de julio de 2026

Me faltan las palabras.


 Me faltan las palabras

Y me sobran los días. 

Me sobran las respuestas.

Y me faltan más y mas preguntas.

Mitad y mitad.

Me sobran las dos mitades.

Las dos mitades del cielo.

La que se baña en el mar.

Y la que acuna las estrellas.

Las dos mitades me sobran.

Las dos mitades que componen mis manos.

Las dos mitades que componen labios.

Me sobran todas las mitades.

Sin saber muy bien porque todas me sobran.

Agustín Merino. Texto y pintura.

sábado, 4 de julio de 2026

Sonata fácil

 


Entra un poco de sol y mamá levanta los brazos, saluda al "ángel clavel" dice. Cosas del deterioro, o no. 

Sol de tarde. La sombra del tilo, la clavelina y la campanilla azul, me saludan. Levanto los brazos, no, Paola, la tita no está "cucu".

Huecos, ausencias, lo natural. Fácil. 

Suena una sonata de piano que llamaron " facile". Mozart sabía mucho de lo fácil difícil.

María Ángeles Merino



miércoles, 1 de julio de 2026

Asoma una campanula, también una clavelina.

 


Asoma una campanula azul, también una clavelina, asoma julio. Abajo, amontonan hojas de tilo.

En el paseo de la Isla cuelgan flecos azul metálico, en el de la Audiencia las hojas secas de los plátanos construyen un falso y extraño otoño y alguien tararea: "Bonito, todo me parece bonito". ¿Bonito?


En el camino de vuelta, hablo con una amiga. Sigo andando, sí, "todo me parece bonito". La luz de las palabras de algunas personas.

En la Plaza, los niños remedan los contoneos de los gigantones, con los gigantes y los pequeños danzantes detrás. La niña de la calle la Paloma aparece fugazmente. Sí, "Bonito. Todo me parece bonito". 

Las hojas del calendario han volado: mayo, junio... La clavelina, mamá dijo que vendría a buscarla "el ángel Clavel". El sueño de mamá, claveles. Se fue. 

Extrañeza, cosas de un duelo, natural. No puede ser bonito.  Asoma. Comienzo a escribir y asoma. ¿Terapia?

María Ángeles Merino Moya

viernes, 26 de junio de 2026

Lavanda, espliego, cantueso o alhucema.

 


Junto a la Audiencia, color y olor de lavanda, espliego, cantueso o alhucema. Nombres, cada uno nos lleva a un rincón distinto de la memoria, los sinónimos no lo son tanto. Me acerco y descubro la  danza recolectora de los golosos abejorros, alguna mariposa, qué curiosa, también. Quema el sol, un poco de airecito. Una brizna de olor en el bolsillo, el paseante no se resiste. Te he visto. Huyo del sol. Sigo mi paseo, mi querencia. 

Lavanda, espliego, cantueso o alhucema. 

Es pliego. Estamos frente a la Audiencia. 

María Ángeles Merino Moya

lunes, 22 de junio de 2026

Ahora mismo, bajo los tilos.



Ahora mismo, buenos días, bajo los tilos de la Avenida del Cid.

 Lindenbaum, qué palabra más bonita, aunque no sepa ni papa de alemán. Música en las palabras y olor a tila. 

Y música en la Música, aunque suene en el móvil, qué fácil ahora escuchar a Schubert, tal vez demasiado. 

A ver este junio. Verano. 

María Ángeles Merino Moya

lunes, 1 de junio de 2026

Tarde de mayo, orillas del Ruyales.


 Las amapolas son las reinas del mayo que se va y el junio que llega. Se burlaron de los herbicidas y así presumen, entre verdes y amarillos, abanicadas por el viento. 

Los campos en flor que soñaba el prisionero del romance "Que por mayo era por mayo". Hace la calor, ayer no demasiado, los trigos encañan y el mar de las mieses va y viene. El romancero es muy socorrido y aguarda en el disco duro. 

 Hacía mucho tiempo que no daba el paseo, rodeando el pueblo y el riachuelo Ruyales, en Palacios de Benaver, barrio chico y barrio grande. Alguna casa nueva, casas viejas cerradas para siempre, la quesera en nuevas manos y las benedictinas que preparan su adiós. En ese viejo banco de madera ya nadie se sentará. Gatos rubios y gatos negros se asoman curiosos. 

La estela de aquel caminante que perdió la vida  allá por 1850, un  poco más borrosa, rodeada de rosas silvestres. 

Hablo con una mujer del pueblo, la conozco, sé que estuvo muy malita, le pregunto por su salud y por el molino de agua. Siempre lo vi seco y en ruinas, lo llamaban "de las monjas", ahora lo están reformando, no sé si con fines públicos o privados. Me llaman la atención las dos ruedas varadas, están de moda los molinos, dice la vecina. El pensamiento se me va a difíciles "comuniones", luego leo el periódico...


El cementerio junto a la carretera, "corral de muertos" que escribió  Unamuno. Luego "barbecho largo". Una abejilla o avispilla se zambulle en una rosa, rico rico polen, de aquí no me muevo.



La ropa ya estará seca, entro un momento al monasterio, están con las "vísperas", me persigno ante el Cristo románico, quedan muy pocas religiosas, las cantan unas visitantes jovencillas , tal vez nuevas vocaciones, no sé. 

El ciprés, la tapia y el cerro, lo de siempre. Recojo la ropa, qué bien huele, volvemos a Burgos. En la orilla de la carretera pasean tres mujeres parlanchinas, es una costumbre de antes, se va perdiendo.

Retamas amarillas y molinos aerogeneradores nos escoltan en el camino de vuelta. 

Una tarde de domingo, última de mayo, de este mayo. 

María Ángeles Merino Moya