martes, 20 de octubre de 2026

Mi camiseta verde.

 


Ayer saqué del armario mi camiseta verde, la de "Escuela pública, de todos y para todos", la reivindicativa, la que llevé puesta aquella tarde de 2017, en mi última clase. 

Fuerza y ánimo, compañeros de Madrid, que lo fuisteis durante dieciséis años, nada más. Y bien a gusto. Adelante con vuestras reivindicaciones, por vosotros y por vuestros alumnos. 

"'Escuela pública, de todos y para todos". ¿Quién lo pone en duda? 

Desde este rincón del páramo burgalés, asoma el sol y escucho "Heroica" de Chopin. Gatos de todos los colores me dan los buenos días.

¿Quién duda que lo sois? Heroicos. Conozco el percal. ¿,Violentos? Vamos, anda...

¿Privatizar? No, gracias. 

Esta noche, ha caído la escarcha. Ya sé que los pueblos nunca te gustaron, mamá, qué rara está hija tuya. 

 Desde Palacios de Benaver  un día de otoño. 

María Ángeles Merino Moya



lunes, 19 de octubre de 2026

La luz que acaricia el frío.

 

Exposición en 2018, Poza de la Sal.

La luz que acaricia el frío, es un bien corto en tiempo, pero inmensa en su pureza.

Mide la confianza del pintor en sus propios ojos.

Ni la fuerza de la primavera, ni la sensual caricia del verano empañan el anterior reto.

Desnudez y claridad retenida al fondo de su propio mirar, mirares de invierno.

Has abierto el recuerdo de los ahora olvidados lienzos.

Y ya salidos del letargo vuelven a latir.

Con sonidos a quejido de  grito o beso.

No será igual mañana, donde anidará otro mirar.

Como en la vida, el hoy y el ahora es su propio verso.

Y solo queda decirte gracias en nombre de todos y cada unos de ellos.

Agustín Merino, texto y pinturas. Exposición Poza de la Sal, 2018.


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miércoles, 14 de octubre de 2026

Cielo a borreguitos





Es Palacios de Benaver, 14 de octubre, la mañana fue de sol y  la tarde es de cielo a borreguitos que el  atardecer  pinta de fuego, rosa o  gris. El refrán, a ver el refrán, María García.








Paseo por la carretera mientras el sol se esconde, no voy muy allá, no llego a los molinos que dicen  aerogeneradores, siempre cerca pero siempre lejos. Se me haría de noche y mi pierna...

Dos corzos prudentes esperan ir al rio o fueron ya. Pasa un tractor, que la tierra requiere peinado y  minerales, los girasoles esperan cabizbajos la recogida. Pasa un ciclista, voy atenta por si pasa algun coche, doy la vuelta, los pájaros se despiden del día, la campana del convento toca, creo que a Vísperas. 

Antes de entrar en casa, junto al palomar abandonado, juega al escondite  la letra "de" de la luna mentirosa y creciente. Recojo el tendedero que dejé fuera, qué bien huele.

"Cielo aborregado, suelo mojado". 

Me dice mi sobrina, por el móvil, que para mañana han pronosticado buen tiempo soleado, que el cambio es para pasado.

Ya sabéis. "Borreguitos en el cielo, charquitos en el suelo".

Abro la puerta. No pongo la televisión, me duele ver niños que balan de lo que no conocieron y embisten como carneros. Borregos, dirías tú, mamá. 

María Ángeles Merino Moya

miércoles, 7 de octubre de 2026

Algarabía telefónica.

 


Cesó la lluvia. 

Mengua la algarabía pajarera del amanecer. 

Me dice que si los oigo.

Cantan aquí dentro. 


Rosas de octubre, las veo, las huelo.

 Y todavía no estoy. 

Estaré pronto, que las algarabías sean las de los pájaros.

Los pajarillos, mamá. 

María Ángeles Merino Moya


Fotos de Agustín Merino, en Palacios de Benaver (Burgos).


viernes, 25 de septiembre de 2026

Versiones de un atardecer.



 Tres versiones del mismo atardecer de 24 de septiembre de 2026, en mi rincón de Palacios de Benaver (Burgos). Se veía un poco fantasmal, sin embargo la tarde había sido luminosa, como de verano. Y en buena compañía. Mi hermano la  pasa por el " filtro" y yo por la denostada IA. Yo sé cómo se puso el sol, salí un momento a atraparlo. Ilusa. Y la peor fotógrafa del mundo. Eso sí, hago fotos malas y a mí me gustan.

La de la IA es la de los colores "moscatel", como diría Manuel Vicent, en mi memoria la más real. ¡Cielos! 

Escribí "fantasmal". No se sienta ofendida, Sor Austringiliana, mi querida ente de ficción, fantasma de mi imaginación, sí. 

María Ángeles Merino Moya

miércoles, 23 de septiembre de 2026

La flor del camino. ¿Qué le diera yo al otoño?





Platero y yo: 50 – La flor del camino.







Leo en mi viejo libro escolar y vuelvo a ser una alumna de la señorita Felicidad. Leo y pasan delante de mi pupitre " tropeles" y lo busco en el diccionario: abundancia y multitud de personas o cosas..

Flores del camino: amarillas, malvas o blancas, tiernas y débiles, pero siempre enhiestas. Por mi paseo de la ciudad, la Quinta o la Isla, los "tropeles" son otros, ni toros, ni cabras ni potros sino jubilados en grupo y en soledad, parlanchines o silenciosos, peregrinos de "buen camino", algún "atleta" aficionadillo y muchas sillas de ruedas empujadas por mujeres de probada paciencia. 


Las flores ahí, a un lado, sin vallados, a la espera del agua de la nube, la abeja, la mariposa...¿Por qué se levanta el pajarillo? Del animal de cuatro patas nada bueno puede esperar. Pisamos y rara vez miramos. Tropeles.


¿Tropeles? Por el campo, en la carretera a Palacios de Benaver, ayer, solo vi al águila y al aguilucho que  siempre se niegan a salir en mi fotografía. Ni un humano,  Vuelan guardando las distancias, alguna vez oigo su ruidito; los ratoncillos y conejos andarán bien escondidos, las flores pueden servir de escondite, junto al campo casi desnudo. Se salvaron de los herbicidas, escoltaron los cultivos y la carretera. El trigo cayó en el rulo de la cosechadora y espera el girasol. Tal vez pasen corzos, jabalíes, zorros, a beber al Ruyales...¿Tropeles? 


La flor del camino de Juan Ramón es una flor literaria, vive un día de primavera y, sin embargo, es eterna. Y el poeta le hace preguntas.


 
La niña María Ángeles se queda pensativa. Platero y yo no es un libro para niños, aunque se leyera en las escuelas. 

¿Qué le diera yo al otoño? 



María Ángeles Merino



Juan Ramon Jiménez, Platero y yo. Elegía andaluza. (1907-1916). Editorial Losada, Buenos Aires, 1939. Con ilustraciones de Atilio Rossi. Lecturas selectas escolares. 24 edición, 1965.



martes, 22 de septiembre de 2026

Me acerqué a la fuente.



Me acerqué a la fuente donde solia escuchar al rumor del agua ejecutar su canto.

Estaba seca.

Pero yo seguia escuchando su melodia.

Ya mis manos introducidas en su vientre seco y yermo.

Al salir mojadas, no lo llame milagro, solo eran mis lágrimas.

La fuente seca, ayer la de los siete mágicos caños.

El sortilegio de un agua que de ti bebía, dando alas a tu boca y sed de palabras a la garganta.

Y hoy solo espera la lluvia de mis cerrados ojos.

Secas ya mis cuenca, bajo un acerrojado cielo y una lluvia que no ha de llegar ni hoy ni mañana.

Los siete caños de los 7 sueños.

En 7 sueños todo lo que ves y todo lo que ves fue creado.

La vieja leyenda de acudir 7 días y beber cada uno de uno de sus caños, con los ojos vendados.

No has de errar el camino a cada uno de ellos.

El de la vida, el del amor, la suerte, el deseo, la belleza, la salud y el destino.

Si dejas el del destino el último, este será el olvido.

Pues tú destino es el de no tener pasado.

Continúa su sonido aún desde el triste metal solitario y oscuro.

Han de cesar los sueños, pero nunca el deseo de que como lluvia, lleguen de nuevo.

Agustín Merino