Llevaban más de cien años esperando mi mirada. Las podéis ver ahora, en la exposición "El cristal de la memoria", en el Consulado de Mar, en el Espolón de Burgos.
"A ver cuántas niñas hay en esa clase" le decía a mi sobrina, ante una de las fotos. Era del Instituto Cardenal López de Mendoza, en 1914, la clase de primero B. Sólo dos.
Y me puse a pensar en cómo siguió la vida de esas dos niñas, rodeadas de varoncitos, vestidos algunos ya con ropa de hombre, tal vez arreglada de la de su papá, muy serios, alguno un poco asustado y vestido con más desaliño.
No era grano de anís cursar primero de Bachiller en 1914, con aquellos imponentes catedráticos barbudos o bigotudos, el núcleo entonces de la intelectualidad burgalesa.
Y ahí vemos a las dos niñas, una rubia y otra morenita, qué raro que no las enviaran a las monjas, a aprender labores "propias". Me pregunto qué nivel educativo alcanzarían, si fueron madres, amas de casa, maestras o...Tal vez tuvieron que abandonar pronto los libros. No eran tiempos fáciles.
Tenía que ponerles música, no se me ocurre otra mejor que la " Heroica" de Chopin. Me pregunto cómo sería la convivencia con los chavalitos de su clase y el trato con los profesores. ¿Burlas? ¿Distancia? ¿O respeto?
No sé cuando se separaron, en mi "Insti", las clases de chicos y de chicas, aulas y horario. La que esto escribe, muchos años después, en 1967, se matriculó en ese mismo instituto, entonces Instituto "Femenino", el Cardenal López de Mendoza, en un hermoso edificio renacentista. De primero a COU, solo niñas. El "Masculino" fue desterrado a otro edificio "nuevo", a la otra punta de la ciudad, el Diego Porcelos, que conserva las fotos de la citada exposición.
Id a la exposición y mirad a estos niños y niñas de 1914. ¿Qué les tocaría vivir?
Ya veis, dos niñas. La memoria es de cristal.
María Ángeles Merino Moya
https://www.elcorreodeburgos.com/cultura/260304/241508/legado-burgos-cristal-memoria.html
































