El aspersor dibuja un pequeño arco iris en el agua y algunas viejas ramas crujen, un poquito, cuando les toca ducha. El paseo de siempre, bajo los árboles del paseo de la Isla que escoltan al rio, ahora mas lento y sin prisas, mamá no está en casa, va conmigo.
" Es un largo camino hacia la cima" cantan en inglés los viejos rockeros. Escribo "camino" y el algoritmo me lleva ahí. Camino no hay, "estelas en la mar". ¿ Dónde la cima? Llegar arriba y soltar la piedra, creo que se llamaba Sísifo y ya no estoy segura si era héroe, o dios, o semidiós, o simple mortal como todos. Algún día la soltaremos.
Paso el puente Malatos, me tomo un café en la cafetería de la "Uni" y me asomo al jardín, a ver cómo lleva el verano el membrillero. En la fuente ya no hay agua sino discos que espejean, una obra de arte, será cosa de estudiantes artistas, una "performance" dicen ahora, me enteraré de qué va eso.
A ver los discos, tal vez esté "It's a long way to the top", de AC/DC, la que aleatoriamente yo escuchaba Ay, mi inglés. "Isi, disi" digo.
En la rotonda, han puesto una placa. Unas flores, una bandera, unas palabras de los políticos, el himno. Recuerdo aquella tarde de julio, tristísima.
La cima, Sisifo, la piedra que echó a rodar antes de tiempo, la empujaron manos criminales. Fue Miguel Ángel Blanco.
Vuelvo bajo los árboles, charlo con gente conocida y desconocida, sabemos lo que hacíamos aquella tarde de julio y dónde estábamos.
Va a hacer calor. Camarón canta "Como el agua", suena en un móvil ajeno.
Es un largo camino hacia la cima. Como el agua...
María Ángeles Merino Moya




























