sábado, 5 de septiembre de 2026

Redescubrí el mar.







"El mar es muy grande y tiene mucha agua" 

Aquí estoy, en la otra punta, en la playa de Cancelada, en Estepona (Málaga). 


A lo lejos, a un lado, puedo ver Algeciras y el peñón de Gibraltar, enfrente asoma brumosa la costa de África. ¡Ay ese salto mortal que busca la vida y encuentra la muerte y el odio!



La de "el mar es muy grande y tiene mucha agua" la convertí hace tiempo en frase mía, remedando, con cariño y el mayor de los respetos, a aquellos niños que contaron cómo sería el mar que nunca habían visto, los alumnos del maestro Benaiges que prometió el mar. 



Es un recuerdo al escritor amigo José Antonio Abella que lo investigó, documentó, narró y nos emocionó, en su inolvidable libro "Aquel mar que nunca vimos". Sí, hay película, pero si habéis leído el libro sabe a poco.




Porque no ha habido mar en muchos años, en mi vida y yo manifestaba así mi nostalgia: "El mar es muy grande y tiene mucha agua". A mi sobrina no le hacía gracia oírmelo. 



El mar no defrauda nunca. Pueden hacerlo la arena y las piedras, nunca el agua y, menos aún, en nupcias con el cielo y las nubes. Mi hermano, mi sobrina y yo asistimos a un impresionante despliegue de azules, blancos y amarillos. ¡Qué fotaza la de Agustín!



Allá fui a redescubrir el mar. Las olas que vienen y van, la mirada absorta de una mujer de tierra adentro, sinfonía de azules para una meseteña de amarillos y pardos.  Las "ondas", como la cantiga que me pusieron en el lejanísimo examen de Reválida y yo nunca olvidé, qué susto, quién podía ser ese tal Martín Codax:



Mi amigo lleva tardando toda la vida sin mi. Debe haberse perdido en algún naufragio o lo retiene alguna Calipso. 

Mi hermano Agustín señala, la foto va con aumento, sí, es África. Una chica se hace "selfies" bailando cara al mar. Un hombre pasea a un perro salchicha y a un galgo. Pasa un pescador de caña, la Costa del Sol luce su montaña y me sale una rima facilona. El agua está fría, un bañista se atreve y no es ningún niño. 


Nos descalzamos y sacudimos la arena de las sandalias. Luego te paso las fotos, tita, dice Paola. 

Comparto una foto, la mejor, en el Facebook y escribo mi cantinela: "El mar es muy grande y tiene mucha agua". 

¿Qué mejor descripcion que la de un niño que nunca lo vio? 

Adiós, mar. Hasta el próximo redescubrimiento. Si, mamá, hemos estado con Alex, Aitana, Ale y Olivia, muy bien y muy guapos. 



María Ángeles Merino

sábado, 29 de agosto de 2026

El mar es muy grande y tiene mucha agua.


 El mar es muy grande y tiene mucha agua.

María Ángeles Merino

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martes, 25 de agosto de 2026

Nostalgia

 

Monasterio benedictino de San Salvador (Palacios de Benaver).

El tiempo en sí mismo es lo único que nunca envejece, tal vez porque no regresa donde ya ha estado y carece totalmente de memoria.

Al ser expulsados del Edén dios dio al hombre la nostalgia y les recordó que fuera de este mágico lugar son los dominios de un inmisericorde señor llamado tiempo.

(Texto y foto de Agustín Merino)


jueves, 20 de agosto de 2026

La tarde rompe en lluvia, para bien.


Agua en agosto, miel y mosto.

 La tarde de ayer rompe en lluvia, para bien. Cambia el color, huele a tierra mojada, petricor dicen, y me llegan gotitas pulverizadas, con la ventana medio abierta, al lugar donde ahora me siento, se está tan a gusto, mamá. 

Cierro el libro, me asomo, como siempre, a ver las hojas del tilo y la gente correr, la luz roja del semáforo juega con el brillo del asfalto, los números cantan su cuenta atrás, los pájaros lo imitan, quién será ese intruso tan mal cantor.

Las azules campanillas de mi balcón, que no es balcón, se esponjan un poquito, el agua de la lluvia les sabrá distinta, o no.

Los poetas cantaron a la lluvia, muchas veces su estado de ánimo. Me pongo a pensar y me sale la más lánguida, la de Verlaine: 

 Il pleure dans mon cœur

Comme il pleut sur la ville ;

Quelle est cette langueur

Qui pénètre mon cœur ?

Sigo pensando en poemas con lluvia. Ay, ese no, Gustavo Adolfo Becquer:

Allí cae la lluvia

con un son eterno;

allí la combate

el soplo del cierzo.

Del húmedo muro

tendida en el hueco,

¡acaso de frío

se hielan sus huesos...!

No, frío no, solo lluvia que alivia, mamá, vives dentro de mí. 

Llueve. Decía que "Agua en agosto, miel y mosto".

María Ángeles Merino Moya

https://lesvoixdelapoesie.ca/lire/poemes/il-pleure-dans-mon-coeur

https://www.poemas-del-alma.com/rima-lxxiii.htm

miércoles, 19 de agosto de 2026

¡Vaya bayas!

 


¡Vaya bayas!

No se acuerdan ya de cuando fueron rosas. Caninas, mosquetas, salvajes, rosas.

 En la orilla del río Arlanzón, lucen redondeces naranja y abren el apetito de los pájaros. Son aquellas de los paseos limitados de la pandemia.

Está escrito que pueden ser vitamina y  medicina, los escaramujos tapaban, sí, cuando era  necesario, son astringentes...Existen nombres y nombres, que no falten nombres, malsonantes o biensonantes.


Sigo mi paseo, miro el agua, lo de cada día. Ahora sin prisa. Y me gustaría tener prisa, contradicciones.


Ardillas, niños con papás y jubilados. Voy por el Paseo de la  Quinta, algún día cogeré el camino del barrio de Cortes, que ahora pueden los caminantes, lo he leído en la prensa local.

¡Vaya bayas! ¡Cuántas bayas! Vaya, vaya. Los que fuimos profes de Lengua no tenemos remedio. 

María Ángeles Merino Moya



lunes, 17 de agosto de 2026

"El presente es un regalo que nace besando al pasado"

 





"El presente es un regalo que nace besando al pasado" (Agustín Merino)

Fotos tomadas hoy en Palacios de Benaver.  ((Burgos).

Monasterio benedictino de San Salvador. Fotos Agustín Merino.

viernes, 14 de agosto de 2026

El mundo se apagaba.




 La luz del eclipse, en las viejas piedras del monasterio benedictino de San Salvador, en Palacios de Benaver (Burgos). Y en la plaza y en el campo, con las mieses sesgadas.

Apenas unos segundos, inolvidables. El mundo se apagaba. Y va Google y le da una capa de maquillaje, mejor la de mi cámara, aunque tampoco sea la real real. La de mis ojos no quedó registrada. La memoria...


El mundo se apagaba. "

"Se encendieron las farolas y se apagaron los grillos." 

María Ángeles Merino Moya