Agua en agosto, miel y mosto.
La tarde de ayer rompe en lluvia, para bien. Cambia el color, huele a tierra mojada, petricor dicen, y me llegan gotitas pulverizadas, con la ventana medio abierta, al lugar donde ahora me siento, se está tan a gusto, mamá.
Cierro el libro, me asomo, como siempre, a ver las hojas del tilo y la gente correr, la luz roja del semáforo juega con el brillo del asfalto, los números cantan su cuenta atrás, los pájaros lo imitan, quién será ese intruso tan mal cantor.
Las azules campanillas de mi balcón, que no es balcón, se esponjan un poquito, el agua de la lluvia les sabrá distinta, o no.
Los poetas cantaron a la lluvia, muchas veces su estado de ánimo. Me pongo a pensar y me sale la más lánguida, la de Verlaine:
Sigo pensando en poemas con lluvia. Ay, ese no, Gustavo Adolfo Becquer:
No, frío no, solo lluvia que alivia, mamá, vives dentro de mí.
Llueve. Decía que "Agua en agosto, miel y mosto".
María Ángeles Merino Moya
https://lesvoixdelapoesie.ca/lire/poemes/il-pleure-dans-mon-coeur
https://www.poemas-del-alma.com/rima-lxxiii.htm



































