sábado, 12 de septiembre de 2026

Una pegatina y una octavilla.

 


Ayer, en el paso de cebra, en la Avenida del Cid, vi una pegatina bien pegada en el asfalto. Retrocedí para leer su contenido y rápidamente tiré la foto, inevitables las piernas de dos peatones. 

Me vino a la cabeza un día, en los setenta, anterior a la "Transicion", muy cerca de allí, en la Plaza de España que entonces se llamaba de otra manera, creo. Algo de la "Cruzada"...

 Alguien había arrojado octavillas desde un coche y no me atrevía a cogerlas, ni yo ni nadie;  echábamos un vistazo al suelo con el cuello torcido y  leíamos el contenido supuestamente subversivo. Se quedaban pegadas en el asfalto, con la lluvia, el barro y las ruedas de los coches. 

Ahora me doy cuenta, no sé si los nacidos en este siglo saben lo que era, y es, una octavilla y lo que fue la "Transicion" y por qué se quería transitar. 

 Abuelita Cebolleta, María Ángeles...

¿Que tendrá que ver eso que cuentas con la pegatina de ayer? El papel nos aconsejaba:"Deja el puto móvil". 

Y aquí estoy con el móvil y publico la foto.

Como dice el refran: "Consejos vendo, para mí no tengo".

"Deja el puto móvil". Octavilla, la octava parte. Nunca volvamos atrás. 

Nadie lo leía. 

Y el corrector me cambia puto por punto.

María Ángeles Merino Moya

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