"El valor de los árboles muertos".
En el paseo de la Quinta, un árbol muerto me invita a reflexionar sobre su valor, con un código QR. Es buena la idea.
El árbol muerto atrae otras vidas.
Nada muere del todo.
Un alto en mis pensamientos:
¿Ahí arriba? No, el cielo asoma azul, pero no.
¿Aquí dentro? Ahí sí.
¿Ahí abajo? Vestigios, poca cosa.
Ella decía que vendría "el ángel Clavel"? No sé, mamá, tal vez vino. Ya sabes que mis creencias se cayeron hace tiempo...
Ahora mis paseos son más largos. Me acompañas.
Ya ve, Sor Austringiliana, como el árbol.
María Ángeles Merino Moya





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