martes, 11 de agosto de 2026

Hasta mañana, sol.



 Hasta mañana, sol. Así se ha puesto hoy, tras el cerro, junto a la tapia del monasterio benedictino de San Salvador (Palacios de Benaver). El trigal, la tapia y el ciprés, lo de otras veces. Mañana será especial, será el eclipse. 

Fotos de Agustín Merino, gracias hermanillo.

María Ángeles Merino




"El eclipse" en Platero y yo (Juan Ramón Jimenez).



Algo quedaba en mi memoria...

 En Platero y yo, Juan Ramón Jiménez escribe de la manera más poética, bellísima, la vivencia de un eclipse, como el que viviremos mañana. Aunque podéis encontrarlo en Internet, he querido copiarlo, palabra por palabra, del mismo librillo que la niña María Ángeles manejaba en su colegio, una edición escolar de la mítica editorial Losada; donde aseguraba J.R.J. que "ahora que va para los niños" no le quita ni le pone una coma. 

"Nos metimos las manos en los bolsillos, sin querer, y la frente sintio el fino aleteo de la sombra fresca, igual que cuando se entra en un pinar espeso. Las gallinas se fueron recogiendo en su escalera amparada, una a una. Alrededor, el campo enlutó su verde, cual si el velo morado del altar mayor lo cobijase. Se vio, blanco, el mar lejano, y algunas estrellas lucieron pálidas.

  ¡Cómo iban trocando blancura por blancura las azoteas! Los que estábamos en ellas nos gritábamos cosas de ingenio mejor o peor, pequeños y oscuros en aquel silencio reducido del eclipse.

Mirábamos al sol con todo: con los gemelos del teatro, con el anteojo de larga vista, con una botella, con un cristal ahumado; y desde todas partes: desde el mirador, desde la escalera del corral, desde la ventana del granero, desde la cancela del patio, por sus cristales granas y azules.

Al ocultarse el sol que, un momento antes. todo lo hacía dos, tres, cien veces más grande y mejor con sus complicaciones de luz y oro, todo, sin la transición larga del crepúsculo, lo dejaba solo y pobre, como si hubiera cambiado onzas primero y luego plata por cobre. Era el pueblo como un perro chico, mohoso y ya sin cambio. ¡Qué tristes y qué pequeñas las calles, las plazas, la torre, los caminos de montes!

Platero parecía, allá en el corral, un burro menos verdadero, diferente y recortado; otro burro..."


Juan Ramon Jiménez, Platero y yo. Elegía andaluza. (1907-1916). Editorial Losada, Buenos Aires, 1939. Con ilustraciones de Atilio Rossi. Lecturas selectas escolares. 24 edición, 1965.

 
Antes de contemplar el eclipse de mañana, "El eclipse" de Juan Ramón puede ser un buen preámbulo: sentir la sombra, la bajada de la temperatura, el cambio de los colores, de los animales, la gente de azotea en azotea, el pueblo, el mar, las estrellas...Pero, eso sí, ahora sabemos que no podemos mirar al sol con todo, nada de gemelos, ni anteojos, ni cristales ahumados

Mi hermano Agustin me envía cómo se ha puesto hoy el sol en Palacios de Benaver. Ya sabemos que ahí, en el cerro, junto a la tapia del monasterio benedictino de San Salvador, lo podremos ver ...

Mañana.. 

María Ángeles Merino






sábado, 8 de agosto de 2026

"Pedímosle..."

 

 Leo: "Pedímosle..." . 

Cuando tengo un día malo siempre vuelvo al mismo libro, en papel o en el  "electrónico". Voy por la segunda parte, muy lentamente, en el de papel. Ya fue derrotado y todo se desactiva, los duques sin su juguete, no habrá andanzas pastoriles, en la aldea le espera la muerte. Ya sabéis...

Aquí tengo la mitad encerrado y lo llevo a pasear y tomar un café. Ahí voy por la primera parte, con el loco de la sierra que roba la comida a los pastores. Le piden que la pida...

Soy de libros de papel, pero reconozco las ventajas de este cacharrillo: se puede meter en cualquier bolso y te da las letras todo lo grandonas que quieras. ¡Y se puede leer con la luz apagada! 

En el espatifilo, la cuna de Moisés, nació una flor, fluorescencia está mejor dicho. "Mira mamá, otra flor más". ¿Pienso y me pongo triste? No, es al revés, me pongo triste y fluye el recuerdo. 

"Pedímosle..." Al loco de la maleta abandonada, con camisas finísimas y monedas de oro. Los pastores hablan como gente de estudios: "pedímosle".

Leer, releer, pasear, andar lo andado. Hay días y días, mamá. Otra flor, mamá. Tú siempre con libros, hija. 

Ya sabéis.

María Ángeles Merino Moya

https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte1/cap23/cap23_04.htm

https://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte2/cap69/default.htm

miércoles, 5 de agosto de 2026

Es agosto y se van de vacaciones. Gente que se queda. Y lee o escucha.

 


Es agosto y se van de vacaciones. 

Cierra todo. Es en una cafetería de la calle Venerables donde leo:

 "No nos hemos fugado. Solo estamos de vacaciones. Volveremos el lunes con más ganas, y probablemente, con algún kilo de más. Gracias por vuestra comprension.". 

Comprendemos. Es agosto. Pasadlo bien. Me voy a la fuente estanque que fue del hospital del Doctor Vara. El agua salpica y las palomas beben y vuelven a beber. Un banco limpio, me siento. 

Una señora encorvada con carrito, o muchas, una pareja de enamorados y un hombre ni viejo ni joven que mete la cabeza en el agua para ahuyentar el alcohol. Pasan chavales y chavalas con bolsas de botellón, se van para el cerro a ver el paisaje. Los niños dan guerra a los adultos, es lo que tienen ahora que hacer.

Y una mujer, con móvil, escucha un cuento de Chejov, "Un ángel". Olenka es un ángel, sin duda, viene bien esto de los audiolibros. 

Olenka es feliz si tiene alguien y algo por quién preocuparse: su padre, su tía, el profesor de francés, el dueño del teatrillo, el del taller de madera, el veterinario, el niño Sasha, que no se le mueran, que no se le vayan. Llaman a la puerta. ¿Cómo termina el cuento? No termina, Olenka se tranquiliza, sigue durmiendo, aunque con pesadillas. El lector puede continuar la historia de Olenka, como quiera. 

La vida es como un cuento de Chejov, no pasa nada pero pasan muchas cosas. A ver mañana, qué preocupaciones nos ocupan. 

Es agosto, qué mes más raro. Lo de "frío en el rostro" se fue con el cambio climático. Mi casa no es calurosa, por las noches se refresca mucho  con las "corrientes", Mi madre no quería "corrientes", era del tiempo en que eran presuntas culpables de pulmonías asesinas. Ya cierro la ventana, mamá. 


Es agosto, paseo junto al río y los árboles. 



Libros y familia. Y perrito de la familia también. 

A ver mañana, duerme tranquila, Olenka.¿Qué sería de la vida sin preocupaciones? ¿Y sin opiniones, aunque no sean propias? ¿Y sin cuentos? 

No os perdáis el cuento. Olenka no puede vivir sin dar a su vida un sentido. Es "Un ángel" nacido de la pluma del escritor ruso y médico Antón Chéjov, el mejor cuentista de la literatura universal. 

María Ángeles Merino Moya


sábado, 1 de agosto de 2026

Pena 01


 Pena 01

"El amor cuando se va se ensancha en su camino de hacerse piedra.

Piedra para no morir de pena.

Piedra durmiente llamando a la pausada muerte fría.

Vaciados los ojos bajo párpados de losa.

Se encharcan en algo similar al mar de su añoranza.

¡Qué locura no entender nuestras propias pétreas lágrimas!

Alma ausente en un penar que solo busca detenerse.

Comienzaa agrietarse camino de ser piedra.

Solo queda una palabra.

Una sola palabra.

Pues el olvido de los cielos te negó una garganta.

Tus ojos se disuelven en el llanto de lluvia y viento.

Un imposible rostro borrado, que nos habla de su labor como mudo testigo.

Y el recuerdo de sus brazos.

Que ya no están, se fueron en perlas de arena.

Al no poder abrazar tal vez nunca estuvieron más allá de tus sueños.

Y aún así se muere de piedra la pena mía.

Por esa palabra que nunca llegó a pronunciarse.

Quiero ya, mi triste piedra triste.

Mi pena negra, mi pétrea pena."

Agustín Merino (texto y pintura)

Girasoles y pensamientos que miran al sol.

 




Aquel verano escribía "El girasol que no mira al sol". Era 2012, reparaba en un girasol que llevaba la contraria, a saber su heliotropismo. Ayer todos, al unísono con sus corolas amarillas, tan formales, como los que después enloquecieran en los jarrones del famoso, y también enloquecido,  pintor holandés. 


Me senté, a mirar los hibiscos blanco rosados y las rosas resecas, resignadas al sol de julio, mes de fuegos, ay: "Devastacion fuera de control". Luego leo el periódico del domingo, en El País escribe Manuel Vicent que llega agosto y " No hay que pensar". 

El ciprés y el cerro, tras la reja de la ventana. La maquina, clas clas, ya guardó su tesoro triguero y regó olas de paja, los pájarillos detrás, alborozados. Dicen que ahí anidan las codornices, no sé. La campana de las monjas da la una, silencio y olor cereal. 



A mamá no le gustaba nada el pueblo, ni los pueblos. Ni Palacio de Benaver, ni ninguno. No comprendía mi gusto por estar aquí, ahora está dentro de mí y me entenderá.

Mira, mamá, las moras del moral, las negritas ya se pueden comer, manchan un poco, sí. Me contaba la "santera" que el árbol ya estaba cuando ella nació, ya, ya sé que esa señora no te gustaba nada. 


Pasó julio, llega agosto, el doce el eclipse, tal vez ahí tras el cerro sea un buen lugar... 


Uno de agosto. Imágenes de julio, las buenas. Las que vimos ayer en la televisión fueron terribles, el paso de la frontera de Ceuta, ya van cincuenta y siete ahogados. ¿Por qué? 

María Ángeles Merino Moya

https://aranitacampena.blogspot.com/2012/08/un-girasol-que-no-mira-al-sol.html?m=1



sábado, 25 de julio de 2026

25 de julio. O pez o rana. Decisiones.

 

25 de julio. O pez o rana. Decisiones.

"Santiago y Santa Ana, o pez o rana" . Y qué bien viene el agua, aunque nos cale en nuestro paseo de hacer los diez mil pasos. Ya no nos acordábamos del "fresquito", eso que antes era cosa de Burgos, ahora ni en Burgos. 

Llueve, chuzos de punta, y me decido, me refugio en el Palacio que siempre llamamos de Capitanía, aunque ya no haya capitanes generales de los de antes, y mejor así. Lo utilizan de museo y para algunos actos oficiales, bueno... 

Me refugio en la puerta, me decido, le pregunto al de seguridad si puedo entrar, mi bolso pasa por el escáner y adelante. Anuncian una exposición sobre "intendencia militar", el Museo Histórico Militar ya lo conozco, lo visité alguna vez con mis alumnos de la escuela de adultos, de ahí al lado, el Crémer, o el de Sanz Pastor, como queráis. 

El bombo de sortear los quintos, la máquina Enigma, soldaditos de plomo, banderas, armas, fotos, cuadros, uniformes, lo propio, la guerra, ay. 

A ver la exposición de la intendencia, arte sin gloria, dicen. 

Unos paneles dibujados en un estilo a lo Mingote nos lo explican de una forma desenfadada, que rompe la rigidez militar. Sí, ya sabemos que los ejércitos comen, beben, se visten y demás. Recuerdo una película de antaño, de las de cine de barrio, donde un "Recluta con niño", uno de los Ozores, manifestaba su hambrienta  preferencia: "mi teniente, a ser posible a intendencia". 

¿Mujeres? Uno con Santa Teresa, patrona de la intendencia militar, por aquello de "en los pucheros también anda el Señor". Aparece la Santa recibiendo la bendición de unas cestas con alimentos, de las manos de un soldado de su tiempo, con armadura y demás.

En otro panel, se muestra a unas costureras que fabrican uniformes y un oficial que expresa, con humor, la importancia de que no "le tire la sisa", al entrar en combate, en posiciones enemigas.

Solo cocinar y coser, "cosas de mujeres", pensaban. Eso era antes, ahora plena integración, como la infanta Leonor..

Ya ha escampado, me decido, salgo a la calle acharolada. Entro en el supermercado que se me olvidó algo para la "intendencia" de mi casa. 

Ay, la Historia que pasó por aquí y qué poco, o qué mal, se sabe. ¿Quién dijo que pueblo que olvida su historia se ve obligado a repetirla? 

Decisiones. 

Si no es por la lluvia no le decido. 

María Ángeles Merino Moya 

https://ejercito.defensa.gob.es/unidades/Madrid/ihycm/Museos/burgos.html

https://www.defensa.gob.es/portaldecultura/-/exposici%C3%B3n-en-burgos-11