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domingo, 20 de septiembre de 2026

"El otoño llega para salvarnos con los delicados matices de su luz de moscatel..."

 "Otoño al rescate" (Manuel Vicent, 20 de septiembre de 2026)

En su columna del domingo, Manuel Vicent toma su atinada paleta de palabras y nos anuncia la llegada del "Otoño al rescate". 

"...El otoño llega para salvarnos con los delicados matices de su luz de moscatel; los amarillos, rojos, morados, violetas que llenan el paisaje son los mismos que se pisaron en la paleta de Klimt, de Van Gogh, de Monet, de Renoir cuyos colores se instalan como uno de sus cuadros en la ventana. Y sin darte cuenta ya es de noche y oyes la lluvia fina, persistente en los cristales, que dará paso a una mañanita de niebla dorada por un sol muy amable. Bandadas de garzas cruzan el cielo hacia el sur y en los valles suena la berrea de los ciervos."

¡Yo quiero un otoño así, Manuel Vicent! "Después de los violentos aguaceros" de este verano que se va. ¡Qué venga a nuestro rescate!

Huele a otoño, mamá. Pronto, la "luz de moscatel" en nuestra ventana y en el campo. 

María Ángeles Merino Moya






sábado, 1 de agosto de 2026

Girasoles y pensamientos que miran al sol.

 




Aquel verano escribía "El girasol que no mira al sol". Era 2012, reparaba en un girasol que llevaba la contraria, a saber su heliotropismo. Ayer todos, al unísono con sus corolas amarillas, tan formales, como los que después enloquecieran en los jarrones del famoso, y también enloquecido,  pintor holandés. 


Me senté, a mirar los hibiscos blanco rosados y las rosas resecas, resignadas al sol de julio, mes de fuegos, ay: "Devastacion fuera de control". Luego leo el periódico del domingo, en El País escribe Manuel Vicent que llega agosto y " No hay que pensar". 

El ciprés y el cerro, tras la reja de la ventana. La maquina, clas clas, ya guardó su tesoro triguero y regó olas de paja, los pájarillos detrás, alborozados. Dicen que ahí anidan las codornices, no sé. La campana de las monjas da la una, silencio y olor cereal. 



A mamá no le gustaba nada el pueblo, ni los pueblos. Ni Palacio de Benaver, ni ninguno. No comprendía mi gusto por estar aquí, ahora está dentro de mí y me entenderá.

Mira, mamá, las moras del moral, las negritas ya se pueden comer, manchan un poco, sí. Me contaba la "santera" que el árbol ya estaba cuando ella nació, ya, ya sé que esa señora no te gustaba nada. 


Pasó julio, llega agosto, el doce el eclipse, tal vez ahí tras el cerro sea un buen lugar... 


Uno de agosto. Imágenes de julio, las buenas. Las que vimos ayer en la televisión fueron terribles, el paso de la frontera de Ceuta, ya van cincuenta y siete ahogados. ¿Por qué? 

María Ángeles Merino Moya

https://aranitacampena.blogspot.com/2012/08/un-girasol-que-no-mira-al-sol.html?m=1



lunes, 6 de octubre de 2025

Poco caso a los "cides" y a ver otoñear.

 


Poco caso a la Semana Cidiana, tantos "Cides" como si hubiera pocos, los dejó ahí con sus espadas y sus doñas Jimenas. Banderines y puestos de mercadillo, siempre huelen a anisillo. Hay que mover lo que hay que mover, no lo crítico, la Historia sale al recreo. Me voy a ver otoñear, todavía poco. 

Hojeo y ojeo el periódico, de vez en cuando una ojeada al tapiz de hojas amarillas, en diálogo con las verdes insumisas, ya caeréis. Las noticias ya se sabe, la política ya se sabe. "Dos años de horror y un hilo de esperanza".



Pasan bandadas de pájaros que no se dejan atrapar por la cámara de mi móvil. Pasan peregrinos cansados y con prisa, es larga esta ciudad. Paso yo y les deseo buen camino. Doy  la vuelta. Olvidé el suplemento del periódico sobre la piedra, traía poca cosa.

Doy la vuelta y hago una foto a la escultura  homenaje al músico Antonio José, con flores de aniversario. Mataron a un ruiseñor, era 1936. Quiera Dios, o lo que sea, que  no volvamos nunca al odio fratricida. 


En la Plaza de San Lesmes, unos niños juegan con espadas de madera, mientras los mayores toman el aperitivo. 

Ya se recogen armas y disfraces. La guerra que sea de juguete, o mejor un teatro. 

A casa, que es hora de comer. 

Poco caso a la Semana Cidiana, ya lo veré en el Facebook. 

María Ángeles Merino Moya



domingo, 24 de agosto de 2025

Unos metros del Camino de Santiago


Camino de Santiago por la calle de San Juan y camino al revés, hacia San Lesmes. En esta ciudad mía todos son santos.

 El sol da un empujón a los quince graditos, un niño parlotea alegre en brazos de su padre. 


"Que salga la vida al sol de donde tantos la guardan". Uy, me ha salido un verso de Guillén, pero no es Jorge sino Nicolás, un poeta de tierras más soleadas. "Y veréis como la vida corre de sol empapada". *

Paseo leyendo a Javier Cercas que se escandaliza de "El escándalo del cura de Valdepeñas". Y al arzobispo de Tarragona que opina:  "buscar el rédito  electoral en la  inmigración es una trampa". No son santos, es cristianismo, sí Cristo, un "rojo". 

Mientras: "Las llamas calcinan España en medio de una gestión caótica". 

 Paso fronteras: "La estrategia de Putin va más allá de la rendición de Ucrania" y en Gaza se quedarán "hasta que caigan las bombas". 

Sin soltar el periódico, más el suplemento,  juego en una "rayuela" que unos niños dibujaron en el suelo. Los locos del mundo juegan a la "rayuela", a la "tanga" decía una niña sesentera que se llamaba como yo. El "truque" también". Trucos todos.



Ahora el juego se corona con la palabra "DANCE", ya no entiendo ni a los niños.

Voy a casa, levanto a mi madre. Voy a hacer unas albóndigas, mi sobrina me da un "tupperware", una fiambrera que sabe idiomas. A la faena. 

Unos metros del Camino de Santiago, ya me falta menos. 

María Ángeles Merino Moya, un domingo 24  de agosto de 2025.