El arbolillo junto al puente de la estación, el de Castilla. Manuel Machado perdió el tren.
El arbolillo en flor, junto al puente de la estación de tren, ahora varada. Al otro lado, el antiguo convento de las Esclavas. Un día escribí que no me gustaba que unas mujeres a sí mismas se denominaran así y el chaparrón que me cayó de las redes, susceptibles y gazmoñas, fue de antología.
Aquí perdió el tren el poeta Manuel Machado, un día de 1936, con su hermano Antonio en el otro lado, para siempre... Manuel y Eulalia Cáceres estaban en Burgos para visitar a la cuñada Carmen, monja esclava. Ya nada fue lo mismo en la vida de los dos hermanos, ni en la de España. Perdimos el tren.
El resto del año, el arbolillo digo. pasa desapercibido; los paseantes lo descubren en marzo, desenfundan el móvil y a por él. Se caen las flores y ya no interesa. ¿Frutos? Los paseantes solemos ser botánicamente lerdos.
La orilla del Arlanzón vive ahora la fiesta de los arbolillos en flor. El agua pasa, nosotros también.
Ya ve, Sor Austringiliana, lo que contaría el agua.
Como fondo, inevitablemente Serrat cantando a Machado, a Antonio.
Es raro el día que no paso delante de la Catedral de Burgos, unos pocos minutos, nunca el cielo y la piedra juegan a lo mismo, el pensamiento vuela en distintas direcciones.
Hoy las burbujas navideñas de la Catedral me llevan a "mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón...".
El juego es atraparla y adentro, la Catedral vuelta burbuja, como una "pompa de jabón". Soplar un poco, a ver lo que dura.
Antonio Machado sonreiría, seguro.
Ya ve, Sor Austringiliana, una catedral cabe dentro de una pompa de jabón.
Y en la facultad de Teología, en la que un día bauticé como "milla eclesiástica", lucía radiante la corona áurea del sol, en una tarde fría de diciembre. Paseaba. El resorte de la memoria se activó.
"...por aquí hay mucho frío, padres,...".
Era Antonio Machado a Teresa, "alma de fuego" y a Juan el mudejarillo "espíritu de llama", y concluía: "nuestros corazoncitos de Jesús se apagan".
La lglesia de la Merced, con la estatua en lo alto, también se mostraba soleada. Corazoncitos que se apagan, Antonio. El sol no, creo.
Ya ve, Sor Austringiliana, hubo "almas de fuego" y "espíritus de llama". Machado y su pizca de ironía.
El retrato conjunto de ocho grandes mujeres me llamó la atención en una cafetería de mi ciudad, en una calle más bien de paso, pero con nombre grande: Antonio Machado.
Entonces, siguiendo a la RAE, es cantina por el apartado de "decoración y aspecto particular", pienso en las fotos. El público es normalito, popular lo que se dice popular no sé, en Burgos el barrio de los Vadillos "tira un poco a pijo" pero vivimos en él clases sociales bajas. altas y mucho medio pelo. Buen sitio para desayunar y el café a un euro, volveré.
Calle Antonio Machado en Burgos
Me sonaba un poco cuartelera esa palabra, por eso no me cuadraba. Un establecimiento dentro de un establecimiento, queda procesado. La estación de tren de Burgos no tiene ni cantina, esa es otra.
Ya ve, Sor Austringiliana, los matices de una cantina. Y ocho mujeres grandes en ella: Clara Campoamor, María Zambrano, Concepción Arenal, Lauren Bacall, Victoria Kent, Virginia Woolf, Rosa Chacel y Concha Méndez.