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lunes, 1 de junio de 2026

Tarde de mayo, orillas del Ruyales.


 Las amapolas son las reinas del mayo que se va y el junio que llega. Se burlaron de los herbicidas y así presumen, entre verdes y amarillos, abanicadas por el viento. 

Los campos en flor que soñaba el prisionero del romance "Que por mayo era por mayo". Hace la calor, ayer no demasiado, los trigos encañan y el mar de las mieses va y viene. El romancero es muy socorrido y aguarda en el disco duro. 

 Hacía mucho tiempo que no daba el paseo, rodeando el pueblo y el riachuelo Ruyales, en Palacios de Benaver, barrio chico y barrio grande. Alguna casa nueva, casas viejas cerradas para siempre, la quesera en nuevas manos y las benedictinas que preparan su adiós. En ese viejo banco de madera ya nadie se sentará. Gatos rubios y gatos negros se asoman curiosos. 

La estela de aquel caminante que perdió la vida  allá por 1850, un  poco más borrosa, rodeada de rosas silvestres. 

Hablo con una mujer del pueblo, la conozco, sé que estuvo muy malita, le pregunto por su salud y por el molino de agua. Siempre lo vi seco y en ruinas, lo llamaban "de las monjas", ahora lo están reformando, no sé si con fines públicos o privados. Me llaman la atención las dos ruedas varadas, están de moda los molinos, dice la vecina. El pensamiento se me va a difíciles "comuniones", luego leo el periódico...


El cementerio junto a la carretera, "corral de muertos" que escribió  Unamuno. Luego "barbecho largo". Una abejilla o avispilla se zambulle en una rosa, rico rico polen, de aquí no me muevo.



La ropa ya estará seca, entro un momento al monasterio, están con las "vísperas", me persigno ante el Cristo románico, quedan muy pocas religiosas, las cantan unas visitantes jovencillas , tal vez nuevas vocaciones, no sé. 

El ciprés, la tapia y el cerro, lo de siempre. Recojo la ropa, qué bien huele, volvemos a Burgos. En la orilla de la carretera pasean tres mujeres parlanchinas, es una costumbre de antes, se va perdiendo.

Retamas amarillas y molinos aerogeneradores nos escoltan en el camino de vuelta. 

Una tarde de domingo, última de mayo, de este mayo. 

María Ángeles Merino Moya















domingo, 17 de mayo de 2026

Así vi ayer el trigal de las monjas. No miré el reloj.





Así vi ayer el trigal de las monjas de Palacios de Benaver. ¿O será cebadal? Y el herbazal que lo rodea, junto a la tapia y el ciprés. Comparo fotos, la lluvia hizo su labor y no hay quien ponga un pie ahí, para salir en la foto, como en la anterior. Muy crecidas unas amapolas, junto al moral más que centenario, me lo decía la Vicenta, una mujer del pueblo, muy de iglesia. 

Más que centenario, digo y siento extrañeza, Sor Austringiliana. ¡Qué extraño estar aquí y no mirar el reloj! 

Comemos en Las Quintanillas, entra mucha gente, hay una "Comunión", el café lo tomaremos en Villanueva de Argaño, qué verde  el campo. La tierra, ay la tierra, ya te dije, Paola, lo más natural, pero duele, en ocasiones. 

Volvemos a Burgos, no hay prisa. 

¿Qué haría un don Quijote con tantos aerogeneradores? 

Cambiaré la portada de los blogs.

María Ángeles Merino Moya 

http://elblogdesoraustringiliana.blogspot.com/https://aranitacampena.blogspot.com/

lunes, 6 de abril de 2026

Paisaje de dentro un 5 de abril.

 Paisaje de dentro un 5 de abril. 

Es en Palacios de Benaver, un pueblo muy pequeño, en el paramo burgalés. El verde tierno de la hierba y del trigo recién nacido, junto a la tapia del monasterio, con el ciprés y el cerro, mi paisaje, el que acompaña a mis escritos del blog. Hace poco os lo mostré, suelo cambiarlo con el paso de las estaciones. 

Pero ayer estaba yo allí, no era un guasap. El color verde era el de verdad, el azul del cielo, también. Luego la cámara hará lo que pueda. 

Paola, mi sobrina, me hizo las fotos, le salen mejor que a mí. ¿Y si esto cambia? Si las monjas se van,  a saber qué harán con esto, en qué lo pueden convertir. 

Bien está hacer fotos, pero es un paisaje de dentro, vive dentro de ti, aunque al final lo pierdas. 

¿Perder? ¿Perder la memoria? 

Como todo. Como escribe Martín Caparrós, en su artículo de El País Semanal de 5 de abril de 2026:

"Nos pasamos la vida perdiendo. Perdemos tanto que, al final, podemos incluso creer que alguna vez tuvimos algo."

Guardo mi paisaje antes de perderlo. Gracias, Paola, por las fotos. 

María Ángeles Merino Moya

miércoles, 25 de marzo de 2026

Todo cambia o todo permanece.

 




La primavera en el trigal de las monjas, la tapia, el palomar abandonado, el ciprés del pequeño cementerio y el cerro con sus arbolillos. La forsitia flamea frente a la portada del monasterio benedictino de Palacios de Benaver. Siempre igual, siempre distinto. Hoy el cielo es azul con alguna nubecilla. Silencio, solo lo rompen las campanas. Y si un día dejan de tocar...

 Renuevo la portada de mis blogs.

https://aranitacampena.blogspot.com/

http://elblogdesoraustringiliana.blogspot.com/

Ya ve, Sor Austringiliana, todo cambia, todo permanece. Heráclito o Parménides. 

María Ángeles Merino Moya



martes, 16 de septiembre de 2025

Color dorado de septiembre y el "cipresito".

 



Ya veis. El color tostado de septiembre, en el trigal de las monjas, en Palacios de Benaver, pueblecito del páramo burgalés. Y el azul del cielo azul. 

El campo ya dio su fruto y la paja cobijó los nidos de codornices, me cuentan...

 El ciprés apunta al cielo y da sombra a sueños de siglos. 

La tapia, el palomar y el cerro, en la cabecera de mis dos blogs, donde atrapo ráfagas de la vida que pasa delante de mis ojos. 

Tocarán  a vísperas en el  monasterio de San Salvador. Como cada tarde, las monjas se apresurarán e irán al coro. Son muy poquitas ahora, dicen que se irán.

Ya ve, Sor Austringiliana, el sol sigue su camino sobre el cielo y la tierra, sobre los sueños bajo el ciprés y rumbo al equinoccio.

Mi sobrina Paola me envía la foto del "cipresito". Gracias, cariño. 

María Ángeles Merino Moya

lunes, 12 de mayo de 2025

Cielos de tormenta

La tapia, el palomar abandonado, el cementerio de las monjas con su ciprés, el trigal verde y el cielo de tormenta. 

Un mayo muy pasado por agua y, en consecuencia, muy verde en Palacios de Benaver (Burgos), en el barrio chico, junto al monasterio benedictino de San Salvador. Lo mismo que otras veces, pero nunca igual. A ver si mayo deja de marcear. 

Tormentas no faltan, aquí y en el mundo, en un pequeño rincón del mundo. 

El verde debeŕa girar al amarillo. Y el viento abanicará las espigas granadas. 

Ya ve, Sor Austringiliana, el viento mecerá las espigas. Al mundo, no lo mecen, lo agitan. Y sale sangre. 

María Ángeles Merino



domingo, 27 de abril de 2025

Lilas al encuentro


 

Lilas en el camping de Fuente del Prior

Cada vez que las lilas salen a mi encuentro, en abril, en mi ciudad con fama de fría, trasteo en el móvil e, invariablemente, sale la canción de Brassens. Cuando el cantor entra en la floristería, solo compra lilas, si su canción canta triste es que el amor no está allí. No sé, tal vez la florista sepa algo. 

Pero, monsieur, las lilas... 

No me resisto, las veo, hago la foto y aspiro su olor. Y Georges sigue cantando: 

"Quand je vais chez la fleuriste

Je n'achèt' que des lilas

Si ma chanson chante triste

C'est que l'amour n'est plus là

..."

(Georges Brassens)

Las lilas a lo suyo. Tierra, agua y sol en su momento. Nosotros a lo nuestro. A nuestra historia con las lilas, de amor o desamor, de alegría o tristeza, también las infantiles

Lilas en Palacios de Benaver

Ya ve, Sor Austringiliana, canciones y flores. Y ese olor.  Y, al lado de las viejas piedras de Palacios de Benaver, armonía. 

María Ángeles Merino

Cantamos: 






martes, 4 de junio de 2024

Soledades con gato y sobrina.









 Ayer visité las soledades de Palacios de Benaver, el pueblo del páramo de Burgos que, a falta de pueblo propio, mi familia ha adoptado como tal. Y el primero que salió a recibirnos fue un gato solitario, le dimos algo de comer, le pusimos agua, y agradeció el detalle, aunque el comedero rojo nos dice que alguien se preocupa de él y ya sabemos que estos gatos de campo se las apañan muy bien, ratones y topillos escondeos.

Aproveché para poner al día la portada de mis blogs: la tapia del monasterio, el ciprés, el trigal y el cerro, lo de siempre pero con gato.

Seres humanos también muy escasos: un hombre regaba el huerto del cura, cercano al río Ruyales, y un grupo hospedado en el convento salía a dar el paseo de después de vísperas. Una voz advertía al de la manguera que "el que no hace na va a regar", hay quién no se aguanta sin dar la opinión. 

El campo estaba bonito, agradecido a la lluvias. Es el tiempo de las amapolas y las rosas alivian la desnudez de la arquivoltas de la portada.

Es 3 de junio, el sol seca el trigo y el viento lo mece. Va a ser buena la cosecha dicen.

Arranca el coche, mira Paola esas nubecitas algodonosas, cada vez hay más molinos,  aerogeneradores, qué trabajo tendría don Quijote. Las cosas de la "aunt", sobrina. 

Ya ve, Sor Austringiliana, bajo su ciprés.

María Ángeles Merino