Se va marchando octubre, el mes de los atardeceres encendidos. Cuando era alumna de la señorita Felicidad, tal vez leía "Tarde de octubre", en aquel Platero y yo, tal vez me preguntaba cómo huelen las "rosas quemadas". Al salir del colegio, quizás sonreía ante las "lumbres del ocaso".
Ayer, volvía a casa, en coche, al atardecer y me sentía como la niña que fui, rodeada de fuegos. Me acerqué por ver si olía " a rosas quemadas", en el pequeño jardín. Sonaba la campana de las benedictinas, los pájaros ya se habían ido a acostar.
La señorita Felicidad era muy buena maestra, pero no explicaría lo de las "lumbres del ocaso" ni las "rosas quemadas". En mi escuela, las cosas eran lo que eran y nada más. Demasiado para un dictado escolar. Y la poesía no se explica, María Ángeles.
Juan Ramón Jiménez se lo contaba a Platero, a sí mismo, a saber los poetas a quién se dirigen. ¡Pero qué pintura en solo líneas! Pintura y aroma. Palabras, las leo en voz alta.
Y octubre se va.
Van 69 personas fallecidas, en el tren, en Urda (Toledo). Miré al cielo.
María Ángeles Merino
Juan Ramon Jiménez, Platero y yo. Elegía andaluza. (1907-1916). Editorial Losada, Buenos Aires, 1939. Con ilustraciones de Atilio Rossi. Lecturas selectas escolares. 24 edición, 1965.
https://www.poeticous.com/juan-ramon-jimenez/platero-y-yo-88-tarde-de-octubre?locale=es





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