"Bajo los labios del alba, a su primera luz, el caballero andante inicia su caminar.
Y ,como siempre, inicia su ritual de los "siete te quieros" a su dama.
Hincando la rodilla en el polvoriento suelo.
Al último rayo de luna que condensa sus sueños de líquida magica noche.
Al primer rayo de oro que le abre el azul infinito a un nuevo día de caballerescas aventuras.
A cada uno de los cuatro benditos puntos cardinales de su amolinada tierra.
Y a su Dama el te quiero que condensa todos los te quieros.
Tomó el escudo para ver su reflejo y ahí seguía su sonrisa, es la magia del hechizo de los siete te quieros.
Tomó un puñado de tierra y muy despacio abriendo la mano lo ofreció al viento.
El viento se inclinó y tomo la ofrenda e indico la ruta a seguir en este día que empieza.
Ya ensillado su caballo y armado el caballero, el rumbo por Eolo marcado se inicia la andante jornada.
Espuela y rienda bajo un acompasado relincho.
En un besar de hierro los caminos."
Agustín Merino Moya
(Texto y pinturas)



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