Mi hermano, tras una guardia, se me fue a los Picos de Urbión y me envía este reportaje tan relajante, y refrescante, atinada combinación de la roca, lo verde, el agua y hasta un nevero. Hermosa tierra soriana, habrá que ir al roquedal de Castroviejo y asomarse al balcón del Beso.
Urbión y "nevero". Me traen a la memoria palabras de poeta, las de Gerardo Diego:
“Pero algo, Urbión, no duerme en tu nevero,
que, entre pañales de tu virgen nieve,
sin cesar nace y llora el niño Duero”
Ya ve, Sor Austringiliana, una excursión poética y reparadora. Si se va en buena compañía, como fue el caso, mejor. Me la apunto.
María Ángeles Merino










