Leo junto a la ventana y, de vez en cuando, mi vista reposa, se da un paseo por las nubes. Los borreguillos se funden en rosa, los geranios alzan sus flores recién abiertas y los libros me abren la puerta a mundos de sentimientos que reconozco. Incluso los "raros", dicho con todo el cariño, los que se adhieren a la Vanguardia, como este de ahora: El Solitario. ¿Quién no lo es? ¿Quién no lo está, Concha Méndez? Así lo escribí en mi otro blog:
Ya ve, Sor Austringiliana, lo que brota mientras leo. El Google me ofrecía una película titulada "A walk in the clouds" y entre nubes andaba yo. Un drama romántico, decía. Soledades, al fin.
Nada es imposible para un lector. Se abren mundos y mundos. Ficciones y ficciones.
Sin embargo, es un placer que no es para todos. Me sale al encuentro este aforismo de Álvaro Medina del Toro:
"Resulta raro que tantas personas sean capaces de vivir sin apenas ficción en sus vidas (no confundir con mermeladas digitales, bollería virtual o casquería literaria)."
(Dios nunca pide disculpas, Álvaro Medina del Toro, editorial Cuadernos del Laberinto).
Raro, raro, así es, Álvaro. Y vamos a alimentarnos con ficción de la buena. Nada de ficción basura.
María Ángeles Merino
El libro de marzo y debajo el de abril.
Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda, formato presencial y virtual.


