domingo, 21 de agosto de 2022

Un día en la montaña




 Paseo por las orillas del río,  el Google dirá que es un día en la montaña. Lo digo porque me lo ha hecho otras veces. Maquinita..

El algoritmo tiene el corazón forjado en el país que sueña con la cabaña junto al lago, en la montaña donde pueda asomar el fiero oso gris. Y pescar o escribir poemas bárbaros. Nada que ver con mi Arlanzón.

Ya ve, Sor Austringiliana, otro mundo. Por aquí,  los sueños van al mar que nunca vimos. 

María Ángeles Merino

sábado, 20 de agosto de 2022

Felicidad


En el colegio nos leían el cuento del hombre más feliz,  el que no tenía ni camisa. No calaba el mensaje como tampoco aquello de que la belleza está en el interior. De mayorcitos nos venden infelicidad,  si no tienes esto serás infeliz. Ahora mismo,  en la radio,  si no pones esta alarma en casa serás infeliz, apresúrate a ponerle remedio. Si no viajas al quinto pino, serás infeliz. Si no vives en un casoplón serás infeliz. Etc. Consumid,  malditos. La felicidad, creo,  es un estado de equilibrio que se atrapa a ratos, en otros los demonios hacen de las suyas. Vamos a atraparlo todo lo que podamos, Pedro Ojeda Escudero.

Así veo yo la felicidad,  Sor Austringiliana. 

María Ángeles Merino

 

martes, 16 de agosto de 2022

Imágenes y lecturas de un día de calor. Y dos esquelas.



Biblioteca Pública de Burgos. Burgaleses de 1921 y arco tardogótico.


 Un día de calor, demasiado para el que acostumbramos por estas tierras. Me acerco a la Biblioteca Pública de Burgos a devolver un libro que pasará inmediatamente a las manos de mi amiga, tras registrarlo en la maquinita bibliotecaria virtual. Nuestros paseos veraniegos se han convertido en informal club de lectura: lo leo, le voy contando y motivando a la compañera,  comentamos el anterior  y la aviso cuando lo vaya a devolver. Este verano siempre novelas de José María Merino, un escritor de los grandes al que yo confundía con Luis Mateo,  otro grande de edad y paisaje similar. Escribe tan bien que qué más da lo que nos cuenta, aunque también el contenido merezca mucho la pena...y enganche. Eso sí, los escritores siempre escriben de sí mismos y sus vivencias, tras leer cuatro de sus novelas, le pillamos al señor académico los lugares comunes. Escribe que no le gusta la autoficción, pero nos contó su confinamiento, al mismo tiempo que literaturizaba la vida de la pintora Sofonisba. Es humano. La novela posible podía ser el título de todas sus novelas. La conclusión sería que los escritores escriben siempre sobre sí mismos y sobre sus luchas con las palabras. ¿Cómo monto el libro? ¿Cómo estructuro todo esto que tengo en la cabeza?

Cruzó el puente de San Lesmes y en el tablón de anuncios de la iglesia hay dos esquelas;  me acerco siempre si veo los lúgubres papeles bordeados de negro, como aquellas cartas que escribía mi abuela en sus años de viudez.  No conozco a los recientes difuntos ni me suenan los apellidos, me fijo en las edades, ochenta y uno y sesenta y cinco. Ese último número me alerta, todavía es pronto... La parroquia de San Lesmes es de "alto standing" y los mendigos de la puerta son fijos, las señoras encopetadas los conocen y con la limosna van algunas palabras, también de limosna.

Paso al otro lado de la Plaza de San Juan y entro en la biblioteca, me recibe gente del siglo pasado y un arco tardogótico,  sí,  comprobadlo en la foto.

Subo al primer piso, busco la estantería donde esperan los libros del autor escogido y me decido por El río del Edén. Devuelvo Musa Décima y registro el nuevo préstamo. Enseguida pasa a manos de mi amiga,  con su tarjeta en la mano. 


El río Vena lleva poca agua, abrazada por los hierbajos y las campanillas.  Estamos en sequía,  Sor Austringiliana. Sequía que no es solo de agua. 


María Ángeles Merino y su verano sin playa ni campo. Bueno,  sí,  en Burgos el campo entra dentro de la ciudad. 


martes, 26 de julio de 2022

Santiago y Santa Ana, o pez o rana.

Charca de ranas en el río Arlanzón (vista desde el puente de San Pablo)

 En Santiago y Santa Ana, o pez o rana. No tenía muy claro el sentido de este refrán, siempre se lo oí a mi madre. No me parecían fechas muy propicias para la lluvia, no iba por ahí. 

Googleando, googleando, acabo de dar con ello. El 25 y 26 de julio acostumbran a ser muy calurosos y todos al agua, como peces o como ranas.

Me lo ha aclarado el blog de una cordobesa, ahora entiendo. Mis abuelos maternos eran cordobeses. Veo y oigo a mi abuela Luisa un día como hoy, dale que dale al abanico... 

Mi parte burgalesa conoce de siempre lo que dura el verano en la cabeza de Castilla: de Santiago a Santa Ana, dos días. Este año mucho más, ay el cambio climático que algunos niegan cínicamente. Y la cosa está que arde.. 

Ay Sor Austringiliana, que el incendio llegó ayer a las puertas del monasterio de Silos.. 

María Ángeles Merino


lunes, 18 de julio de 2022

"Callar y obrar" . Callar y escribir para no olvidar.


 "Callar y obrar" aconsejan desde la puerta las hijas de Teresa, en el último convento que la santa fundó, tras sortear las crecidas del río Arlanzón y otras muchas dificultades. Iba ya muy malita, pero no se concedió la opción de descansar. 

Teresa obró mucho para fundar sus conventos, no sabemos si callaba con la boca, con la pluma no callaba. Andariega y escritora. 

¿Por qué escribía? Siempre nos dijeron que era por mandato de sus directores espirituales. Era esa una buena coartada, estoy segura de que la escritura era para ella una imperiosa necesidad. 

"Callar y obrar"

En el libro que acabo de leer, el protagonista Fidel recuerda las palabras de don Cándido, un viejo profesor de instituto, que siempre les aconsejaba escribir. Los chiquillos se lo tomaban un poco a broma, ¿escritores ellos? Copio aquí un poco:

"La escritura es un modo de materializar el pensamiento, pues el puro pensamiento es evanescente...El pensamiento es como humo, pero la escritura es materia. Los pensamientos escritos se convierten en conceptos sólidos que pesan, miden y hasta tienen sabor y olor...". *

Vamos a materializar un poco nuestro pensamiento para que no se desvanezca, Sor Austringiliana. Solo atrapamos alguna ráfaga en este modesto blog de sentimientos y lecturas. Callar y escribir. A veces, en la mitad de la noche, basta con pensar como si lo fuéramos a escribir. Ordenamos y el orden nos da claridad. Y comprendemos. Y no olvidamos. 

María Ángeles Merino

*El libro es la novela La sima de José María Merino. Sobre la Memoria.



martes, 12 de julio de 2022

En junio, una campanilla azul en mi ventana.


En junio, nació una campanilla azul en mi ventana. Han pasado diez años desde aquel día en que buscaba campanillas como las de Gustavo Adolfo Bécquer, como las de la rima XVI (43) o las de la  leyenda Las tres fechas. 

¿Tienen campanillas azules? pregunté a la de la floristería. Solo quedaba una pequeña maceta, algo ajada,  me cobró unos céntimos, por cobrarme algo. Con más tierra se puso muy guapa y  aquí siguen sus descendientes, me ofrecen el azul para oír "el viento murmurador" junto a "una maceta de campanillas azules, cuyos tallos subían a enredarse por entre las labores de granito, y unas vidrieras con sus cristales emplomados y su cortinilla de una tela blanca, ligera y transparente". 

Se oyen los coches que circulan por la avenida. Ni suspiros ni vientos murmuradores. Ni castillos de granito ni vidrieras emplomadas. No son gigantes, son molinos. 

¿Qué importa? ¡Son los mundos de la literatura! 


Han pasado diez años, Sor Austringiliana, de aquel juego literario, bloguero y nostálgico. 

Y muchos más desde aquella mi primera lectura adolescente, en un rincón del jardín del instituto. 

Si al mecer las azules campanillas [*]
de tu balcón,
crees que suspirando pasa el viento
murmurador, [*]
sabe que oculto entre las verdes hojas
suspiro yo. [*]
...
https://cvc.cervantes.es/obref/rimas/rimas/rima43.htm


María Ángeles Merino 

domingo, 3 de julio de 2022

Con Rosa Montero y "El peligro de estar cuerda".


Rosa Montero en el Palacio de la Isla de Burgos (14 junio 2022)





 Rosa Montero nos presentó su libro, entre el ensayo y la ficción, sobre sí misma y sobre tantos escritores salvados por la escritura...¿No cuerdos? ¿Quién está cuerdo? ¿A quién le falta un error de cableado en las neuronas? 

Mientras escribía la dedicatoria, con su mano protegida, le contaba que todos los  domingos empiezo a leer El País Semanal por el final, que después del "gruñón de Marías" me refugio en la chica "maja" que me ofrece su  artículo, a continuación. ¡Rosa Montero! Y, sin embargo, acabo de comprar el libro y me doy la oportunidad de recuperarla como novelista porque, allá por 1990 o 1991, leí Temblor que me pareció una pesadilla y lo abandoné. ¿Por qué hay escritores que te ganan en sus artículos pero no en sus novelas? Ahora que me doy cuenta, allá por 1990 no atravesaba yo un buen momento, sería eso. No estaba yo para "mundos desolados". 

Qué paciencia Rosa, escuchar a cada lector libro en mano, con su rollo...Acababa de leer la primera página, mientras comenzaba la presentación, y me sentía familiarizada con esos cacharritos de cobre que te causaban angustia; sí mi madre también me hablaba del "cardenillo" venenoso y, sí, también en mi casa colgaban de la pared. Adorable, lo que se dice adorable, sincera sí. Gracias por la dedicatoria con estrella.


El peligro de estar cuerda fue una buena lectura, habrá más libros de Rosa Montero en mi caótica estantería. Gracias por el implacable trabajo de documentación y la maestría literaria, con impostora incluida. Alguna mentirijilla tiene que haber.

Las últimas páginas las leí en compañía del covid, solo un catarrazo desagradable, menos mal. Mi cocina estaba tan patas arriba como la de Doris Lessing.

Ya ve, Sor Austringiliana, una buena escritora...y psicóloga.

María Ángeles Merino