Me acerqué a la fuente donde solia escuchar al rumor del agua ejecutar su canto.
Estaba seca.
Pero yo seguia escuchando su melodia.
Ya mis manos introducidas en su vientre seco y yermo.
Al salir mojadas, no lo llame milagro, solo eran mis lágrimas.
La fuente seca, ayer la de los siete mágicos caños.
El sortilegio de un agua que de ti bebía, dando alas a tu boca y sed de palabras a la garganta.
Y hoy solo espera la lluvia de mis cerrados ojos.
Secas ya mis cuenca, bajo un acerrojado cielo y una lluvia que no ha de llegar ni hoy ni mañana.
Los siete caños de los 7 sueños.
En 7 sueños todo lo que ves y todo lo que ves fue creado.
La vieja leyenda de acudir 7 días y beber cada uno de uno de sus caños, con los ojos vendados.
No has de errar el camino a cada uno de ellos.
El de la vida, el del amor, la suerte, el deseo, la belleza, la salud y el destino.
Si dejas el del destino el último, este será el olvido.
Pues tú destino es el de no tener pasado.
Continúa su sonido aún desde el triste metal solitario y oscuro.
Han de cesar los sueños, pero nunca el deseo de que como lluvia, lleguen de nuevo.
Agustín Merino

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