miércoles, 19 de agosto de 2026

¡Vaya bayas!

 


¡Vaya bayas!

No se acuerdan ya de cuando fueron rosas. Caninas, mosquetas, salvajes, rosas.

 En la orilla del río Arlanzón, lucen redondeces naranja y abren el apetito de los pájaros. Son aquellas de los paseos limitados de la pandemia.

Está escrito que pueden ser vitamina y  medicina, los escaramujos tapaban, sí, cuando era  necesario, son astringentes...Existen nombres y nombres, que no falten nombres, malsonantes o biensonantes.


Sigo mi paseo, miro el agua, lo de cada día. Ahora sin prisa. Y me gustaría tener prisa, contradicciones.


Ardillas, niños con papás y jubilados. Voy por el Paseo de la  Quinta, algún día cogeré el camino del barrio de Cortes, que ahora pueden los caminantes, lo he leído en la prensa local.

¡Vaya bayas! ¡Cuántas bayas! Vaya, vaya. Los que fuimos profes de Lengua no tenemos remedio. 

María Ángeles Merino Moya



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