Bajo cero y bajo el acebo.
Y ayer tuve el valor de quitarme un guante para hacer la foto a las bayas de acebo, tan rojas, tan bonitas, en el árbol y en el suelo. Los pájaros del paseo de la Isla habrán tenido banquete navideño, después de Navidad. Y esas bolitas son de verdad y las hojas pinchonas también.
Ya veis, bajo cero y bajo el acebo, junto al camino de las bicicletas o de los locos monopatines.
María Ángeles Merino Moya

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