domingo, 12 de julio de 2026

Tormenta de julio.

Hace mucho calor. Ni un alma fuera. Cacharrea la tormenta y el cielo se pone el velo gris. Las golondrinas  y el gato negrinaranja  buscan cobijo. 

Celebramos el frescor de la lluvia en el balcón, se acabó la siesta, las hojas del  periódico caen al suelo, la televisión pierde la señal, las gafas, ay, donde habrán ido a parar. 


Arrecia y adentro, miramos como si de verdad nos sorprendieran los granicillos, los chuzos de punta y el suelo acharolado. Saca el móvil. Las piedras venerables, con sus arquivoltas, se toman su refresquito, también el lilo podado y los rosales. Del rosa al negro, las moras de la morera, algunas ya en el suelo. El cereal ahora no quiere lluvia.



Tormenta, una tarde de julio en Palacios de Benaver, un pueblo del páramo burgalés. 

María Ángeles Merino

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