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Y así me quedé, entre otras cosas por el calor, no por el libro que estaba bien: Sergio del Molino no se resignaba a que Rosario Weiss, La hija, muriera joven y sin ser reconocida como pintora e hija de Goya. A ver si lo acabo, lo compré el 23 de abril, ya llovió, pero la segunda parte es para leer despacio.
Las gafas de cerca, las de mi madre, prescritas hace tanto tiempo...El fotógrafo, mi hermano trasteando con el móvil.
La casa llena de bolsas con ropa, esto para Cáritas y esto para tirar. Un agobio, la ropa de los que se van para siempre y sin equipaje.
Encima del sofá, un bordado zamorano que no sé de dónde habrá salido, fondo negro y lanas de colores. El perrillo de mi sobrina, Milo, que te la lía en cuanto te descuidas, s ver qué está mordisqueando ahora. Tranquila, Paola, que lo vigilo.
Todo patas arriba, estaba cansada, el ventilador al lado. Y así me quedé, entre otras cosas por el calor.
María Ángeles Merino Moya



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