"No hay tío, tío, páseme usted el río".
Hoy es San Cristóbal, una fecha que, en mi infancia, rompía un poco la monotonía del verano, con autobuses, y demás vehículos, acicalados de celofanes de colores; nos decían que era el día de los conductores y que San Cristóbal era un gigante que pasó al niño Jesús al otro lado de un río. En alguna parte leí que el niño pesaba "porque llevaba encima los cielos y la tierra" y que el demonio andaba cerca. Ya veis, amalgama de leyendas sobre un santo de dudosa existencia, el Atlas cristiano, que acostumbraba a saludar a los fieles en la entrada de algunas iglesias.
En la Catedral de Burgos tenemos dos San Cristóbal: un óleo enorme del XVII y otro, al lado, un fresco mucho más antiguo y con trazas de gótico, que apareció en el muro en 2005, cuando andaban de obras de restauración. En el más moderno, aparece la Catedral con su segundo cimborrio, como una muñeca rusa, catedral de pintura dentro de catedral de piedra. Justo allí, los turistas y visitantes sacan las entradas, pagan y pasan al otro lado. Si no, "no hay tío tío".
Esta mañana el autobús adornado, y el calor, me invitaban a subir y saludar a San Cristóbal. Ya de paso, un vistacito a la capilla de la Visitación con sus venerables difuntos, esa es gratis, al rosetón por dentro con su famoso color rojo y, cómo no, al cimborrio: balcón" Mirabilia", edad del mundo y edad del templo.
Miraba a los dos San Cristóbal y me acordaba de lo que decía mi madre, cuando algo no era posible: " no hay tío tío páseme usted el rio". Desde que mi madre no está, algunas de sus palabras encuentran cauce certero y espontáneo, en mi boca. No sé si mamá pensaba en el gigante que pasaba al niño Jesús o en una canción popular, es igual. O la canción viene de lo del santo conductor.
"No hay tío, tío, páseme usted el río".
Ya ves, mamá. 10 de julio, San Cristóbal.
María Ángeles Merino Moya
https://es.wikipedia.org/wiki/Crist%C3%B3bal_de_Licia






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