Otro rinconcito para María Ángeles Merino, en diálogo con su Sor Austringiliana.
viernes, 25 de diciembre de 2020
Flores temblonas
La mañana de Navidad muestra restos de la helada, flores temblonas, un madrugador con su perro, el semáforo encendido y el calor de la churrería. Feliz Navidad a los que por aquí pasáis. A pesar de las tormentas, aquí seguimos. Buen día.
¿Solo las flores?
María Ángeles Merino
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domingo, 22 de noviembre de 2020
El último destello de lo que fuimos (50). Paisajes de dentro.
El 9 de noviembre leía, en La Acequia, la entrada Marta C. González baila El lago de los cisnes. Acababa de contemplar, yo también, sorprendida, a la gran bailarina. Me puse a escribir:
"Emociona y entristece la belleza de los movimientos de Marta. Sí, cuál será el último destello de lo que fuimos. Pensé en mí, tal vez una cantinela de escuela, tal vez unas palabras de amor...O alguien que me llama: Mariii. Allá voy, mamá."
Hoy es Santa Cecilia, tu cumpleaños. Felicidades, mamá. Espero oír ese "Mariii" mucho tiempo, todavía. Tal vez lo oiga también cuando me llegue el último destello,quién sabe. Seguimos con la pandemia. Maldito virus.
María Ángeles Merino Moya
viernes, 20 de noviembre de 2020
viernes, 19 de junio de 2020
Paisajes de dentro (48)
Calle Santander de Burgos, como antes, no falta ni la perrita Luna. Y con mascarilla.
El 18 de junio de 2020, a las 19:12, escribí el comentario:
Salíamos a por lo básico, escopetados y como si algo se nos fuera a caer encima, deprisa deprisa por la calle de toda la vida que de repente se había vuelto extraña y peligrosa.
Ahora nos hemos relajado y cometemos imprudencias, aunque sabemos que no debemos bajar la guardia. Nos queda "mucha nueva normalidad", mucha mascarilla e hidrogel, muchas colas para todo, actividades colectivas pocas y restringidas...Tenemos "mili" para rato.
¿Aprender? Siempre queda alguna enseñanza cuando las pasamos canutas. Y sale a la luz lo mejor y lo peor.
Seguimos aquí.
Ya ve, Sor Austringiliana, el día a día de la primavera del coronavirus.
La calle Santander de Burgos estaba como antes, solo el detalle de la gente con mascarilla. No podía faltar la perrita Luna.
Y me fui a tomar un café, en una terraza, con un libro viejo (Miau de Galdós), un libro nuevo (Terra Alta de Javier Cercas) y el frasquito de gel hidroalcohólico.
Y me fui a tomar un café, en una terraza, con un libro viejo (Miau de Galdós), un libro nuevo (Terra Alta de Javier Cercas) y el frasquito de gel hidroalcohólico.
Ahora, mientras las horas duermen en un sueño de piedra.
Una lluvia calma no cesa, casi imperceptible.
Ahora, que los sueños de gritar en si mismos se ahogan.
Ahora, que todo lo que que aprendimos naufraga en la desgana.
Ahora.
Siento más lo que siento y olvido lo que aprendo.
Ahora que solo me quedan los besos que nunca fueron entregados.
Ahora la vida se condensa en estas perlas que golpean incansables hasta estallar en espumas la pétreas rocas.
Ahora que no queda cielo para llorar
Quedan las manos.
(Agustín Merino)
martes, 16 de junio de 2020
Paisajes de dentro (47)
Dentro y fuera
El 26 de mayo de 2020, a las 10:03, escribí el comentario:
Ayer, en las terrazas del centro, no cabía un alfiler. Era alegre y amargo a la vez. La vida vuelve y los florentinos quieren recuperar el tiempo perdido.
Ya ve, Sor Austringiliana, el día a día de la primavera del coronavirus.
Y me fui a buscar una terraza, con mi hermano Agustín y mi sobrina Paola.
Y aquí acaba el diario del confinamiento.
Y aquí acaba el diario del confinamiento.
lunes, 15 de junio de 2020
Paisajes de dentro (46)
Descubrí lirios amarilllos
En el paseo siempre se descubre algo aunque no se busque nada, o sí, se buscaba.
La vida de antes o casi. La nueva normalidad va tomando forma, nadie piensa en caer dentro de la parte negra de la estadística. O sí. Cuidado. Seguimos.
El 24 de mayo de 2020, a las 19:03, escribí el comentario:
Un paisaje irrepetible, más de dentro que de fuera. Tu sierra ya no será la misma, mi cerro y mi tilo tampoco. Se irá borrando la incertidumbre, aunque todavía le queda.
La primavera que viene será otra, esperamos.
Mi tilo y mi cerro.
Ya ve, Sor Austringiliana, el día a día de la primavera del coronavirus.
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