La noche del 23 de junio asomaba una diminuta rosa en mi ventana. El búho del móvil y allí estaba Alejandro, hijo de Alejandro, mi sobrino. ¡Precioso! Pequeñito, lo mejor para ti. Ya no se ponen fotos de niños aquí.
Mi paseo del sábado por la carretera de Palacios de Benaver (Burgos). El sol más esperado, el verde más tierno y la novela de un Nobel. Buena compañía.