lunes, 18 de marzo de 2019

Mira, Gelu.



Vengo de La Acequia. Allí he dejado mi comentario:

María Ángeles Martín Rodríguez, Gelu, fallecida este sábado, era una gran amiga bloguera. Compartíamos recuerdos, era burgalesa y de mi barrio de los Vadillos, muy joven emigró a Cataluña y supo amar las dos culturas, con sus defectos y sus virtudes. Le gustaba especialmente compartir cosillas del Burgos de nuestra infancia, especialmente de nuestro colegio, el del general superlativo, aunque allí  no coincidimos, o no lo recordábamos, porque Gelu era un poco más mayor.  Sólo nos vimos personalmente dos veces en Burgos, la última fue la tarde del atentado de las Ramblas. Nos escribíamos correos, "guasaps", fotos de los rincones que ella tan bien conocía y amaba, mira Gelu...

Nos conocimos virtualmente en la lectura del Quijote, de blog a blog. Era una apasionada de los libros y la música. Su gran pasión era el músico burgalés Antonio José. Creo que tenía a punto un libro sobre él, fruto de sus investigaciones. Uno de sus temores era que la enfermedad no le permitiera acabarlo y dejárselo a sus nietos.

Nunca te olvidaré, en mis paseos  seguiré con el "mira Gelu", aunque el móvil ya no sirva para nada.

Larga vida a los blogs, aunque ahora no estén en su mejor momento. La Acequia va cumpliendo años, vamos haciéndonos mayores, pero todavía nos queda cuerda, creo...

Sigamos, Gelu.

María Ángeles Merino 

sábado, 16 de febrero de 2019

En el no tenerte eres mucho más mía.




Leo El desayuno de Luis Alberto de Cuenca y a mi hermano le inspira:

Me gusta cuando te veo en los espejos profundos de los remansos de mi río.
Tus largos cabellos de onduladas aguas de plata  atrapan mi mirar y deseo.
Cada mañana tu boca de  oro se alza e inicia el mágico canto.
mis manos se juntan no para salmodias ni plegarias, sino para entrar en tus adentros.
Mi cuerpo se inclina como lascivo amante que te busca para tomarte.
Y tú pícaramente en un beso húmedo y frío entre los dedos serpenteando te  evades
Me gusta cuando el aire enreda y se esconde en mi, tu canto.
En el no tenerte eres mucho más mía.
Te busco y te encuentro cuando se aquietan las aguas y el violeta del cielo, reclama la infinita noche.
Te alejas y todo comienza,el aire se espesa bajo el peso de la luna,apenas pudiendo sostenerla.
Amenazando en quebrar el cielo y en dos quedar abierto.
Tú presencia y tú ausencia como cariátides sostienen el templo del incierto destino.
Y no dejo de tenerte mientras mi voz de blanca luz se instala en tu alma,haciéndola redonda gigante y llena.
El horizonte ya quebrado se tiñe del rojo beso de tus labios arrastrando tú boca a la mía.
Iniciándose cada día en la magia de la ausencia y el no tenerte,
eres más mucho más mía.

(Agustín Merino)


lunes, 21 de enero de 2019

La Flor de Pascua que no le gusta la Navidad


Aquí la tenéis, es una Flor de Pascua. La compré un poco antes de la Navidad, en un supermercado. Tenía el aspecto que debe tener una señora Poinsetia,con sus brácteas rojas rojas. 
Pero llegó la Navidad y se puso fea, feísima. Pensé en tirarla a la basura.
¿Demasiada luz? ¿Demasiado calor? ¿Demasiada agua? A saber.
Llegan los Reyes, a ver cómo está doña Poinsetia.
Mira, esta espabilando. Le están saliendo unos brotes. ¡No la tires!
Le pasa como a mí, no le gusta la Navidad. 




lunes, 10 de diciembre de 2018

Colores



Google maquilla mi otoño. 

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Resiste


Resiste

miércoles, 28 de noviembre de 2018

viernes, 20 de julio de 2018

Hoy es noche de campanas.


Oración primera. el sol bendeciendo las aguas. 
Pintura presentada al concurso AXA, en Burgos, el 7 de julio de 2018.

Hoy es noche de campanas.
El campanero se inunda de creciente luna.
La luna heraldo con su luz le besa.
El campanar grande rasga el velo de noche y silencio.
Sobre el viento cabalga la voz del bronce eterno.
El tañido como llamada, los repicares como lamento.
El polvo plata de luna viaja por los cielos.
Despertados los Arcángeles del olvido.
Que guardan al atardecer el horizonte cerrando sus alas.
La ciudad se borra, solo quedando campanarios.
Y entre sonar y sonar mil silencios que alaban los vacíos cielos.
Hoy es noche de campanas.

(Agustín Merino)

Cuando llegue a mis ojos el mirar cansado.
La falta del mirar inquieto.
Cuando llegue el mirar derrotado.
Dejarles cerrar es todo lo que les pido.
Cuando la vida deje de golpearme cada mañana.
Y cesen las estrellas de pedirme que no deje de acunar lunas.
Es momento de no hacer ruido, para no despertar  los cerrados ojos, que de eternidad nos visten.
Es ahora que aún tengo la inmortalidad de la avariciosa palabra
Cuando te digo quiero seguir, mientras mis ojos sigan sedientos.

Campanero sigue en tu oficio y haz un canto de tu tañido y no un lúgubre esperpento de la vida, no vida.

(Agustín Merino)