La luz del amanecer de hoy no pedía permiso y la engañosa foto parecía otorgarle el poder de traspasar vidrio y aluminio. Como en mi habitación de la ciudad es imposible verla, me alegra especialmente que, aquí, me salude sin que yo me levante ni salga a buscarla.
Un amanecer con traje de domingo, buena paleta de lumbres y nubes moradas, para un 8 de noviembre que, mucho ruido y pocas nueces, luego ha sido de sol soso y poco lucido, velado por las nubes.
Una temperatura suave y a pasear orilla de la carretera provincial que atraviesa Palacios de Benaver del barrio chico al barrio grande, ya sabéis: tractores, grupos de ciclistas y, de vez en cuando, algún coche. Tractores que iban de faena porque es tiempo de arar y sembrar, las fiestas se santifican así y ya no parece mal a nadie, a la Santa Madre Iglesia en absoluto.
Yo miraba los surcos y recordaba el grandilocuente discurso de la Edad de Oro de don Quijote, dirigido a unos atónitos cabreros, sobre cuando "aún no se había atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre".
En aquella lectura colectiva del Quijote, leíamos:
La Edad de Oro se soñó pero no existió y los que ahora pasan en el tractor ya no usan corvos arados con reja, aunque también visiten las entrañas de la madre tierra, con mejor tecnología y menor fatiga.
Les saludo y me orillo en la carretera, pasan y sigo mi paseo, ahí arriba planea el águila, qué difícil atraparla con la cámara.
Vuelvo a casa, los gatos párvulos me miran, curiosos. Como no puedo comprar el periódico, lo leo en el móvil, no es lo mismo pero a falta de pan buenas son tortas, se dice. Pan no falta, pasó el panadero a las nueve y media, pan de Las Quintanillas. A ver qué hago de comida, tiendo una lavadora, recojo los cacharros. La tranquilidad de un domingo, en el pueblo más.
María Ángeles Merino Moya
https://aranitacampena.blogspot.com/2011/10/aun-no-se-habia-atrevido-la-pesada-reja.html?m=1





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