viernes, 6 de noviembre de 2026

La morera se desviste.

 Y ahí está la morera centenaria, con prisa por quitarse el vestido, tras la noche con escarcha. 

Lejos ya los días de los frutos rojos, el montón de hojas secas, refugio y juego de los gatitos. 

El sol en la copa, cae la tarde, a casa que viene la noche. Suena la campana de las monjas. 

¿Por qué moreras, morales, siempre junto a las viejas iglesias? ¿Cuál era su magia o su ciencia? 

La morera era mayor que tú, mamá. Sí, a ti no te gustaban los pueblos y no te gustaba oír a esa mujer que llamabas la "santera". 

5 de noviembre, Palacios de Benaver, dándole vueltas a la cabeza y al Google. Leer, o releer, siempre ayuda. Dejo el móvil en paz. 

María Ángeles Merino Moya




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