La luz de enero es un bien corto en tiempo,pero inmensa en su pureza.
Mide la confianza del pintor en sus propios ojos.
Ni la fuerza de la primavera, ni los colores del otoño, ni siquiera la sensual caricia del verano empañan el anterior reto.
Desnudez y claridad retenida al fondo de su propio mirar, mirares de invierno.
Has abierto el recuerdo de los ahora olvidados lienzos.
Y ya salidos del letargo vuelven a latir.
Con sonidos a quejido de grito o beso.
No será igual mañana, donde anidara otro mirar.
Como en la vida el hoy y el ahora es su propio verso.
Y ahora darte las gracias en nombre de ellos.
Agustín Merino
Texto y "collage" de Agustín Merino.

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