domingo, 18 de enero de 2026

Mañana de lluvia, charcos, nostalgia y alguien que te habla de libros.

 





Llovía y me pareció ver un arco iris en el puente Bessón, el del Instituto, sí. No, sino un paraguas y dos que miran patos, o espuma de agua , o "juntos un día entre dos", que interesa más. 

No voy más lejos, cruzo y a mirar charcos frente a la Merced y a llamar al pasado, a ver si acude alguna virutilla. En "La Antigua" ya no venden dobles folios cuadriculados para los exámenes, esa no es la chocolatería que yo recuerdo, ahí había tractores, Martín Santos no toma café  en el bar "Fornos" con otros profes, solo vive su nombre en un cartel, y en el colegio de los Jesuitas no dan películas de Tarzán ni de misiones, menudo hotelazo.

 Anda, ten cuidado con los charcos y vete a casa, que Lorenzo no quiere hoy cumplir y te estás poniendo nostálgica y pesadorra.

Paso el puente de Santa María y la mendiga del mantón negro me recuerda a  las mujeres que asoman fugazmente en las fotos antiguas del arco, siempre con cesta. El pasado parece quedarse anclado, en ocasiones.

 Paso el Espolón y la Plaza Mayor, me encuentro en Laín Calvo con una compañera de lecturas, con ganas de hablar de lecturas, pero con esta lluvia...

Entramos en el "Café de las Artes", tomamos algo y charlamos de libros, qué suerte, yo que no me decidía a salir hoy. A nuestro lado, una mujer mayorcita lee "Madame Bovary", qué raro parece.

A algunas, o a algunos, nos gusta hablar de lo que leemos y nos gusta, mientras otros cacarean por   retrasar el calendario, qué miedo dan, qué bien que se vivía con el innombrable, dicen, que tonterías hay que oír, chavales incluso. ¿Dictadura? 

"Los hijos muertos" de la Matute, la estamos disfrutando mucho, esta tarde no importa que llueva. 

Nos despedimos, es hora de comer. Sigue lloviendo, ya no miro en los charcos. 

Ya veis, a veces hay que salir, aunque llueva. Unos minutos merecen la pena. 

María Ángeles Merino Moya

No hay comentarios:

Publicar un comentario