martes, 26 de julio de 2022

Santiago y Santa Ana, o pez o rana.

Charca de ranas en el río Arlanzón (vista desde el puente de San Pablo)

 En Santiago y Santa Ana, o pez o rana. No tenía muy claro el sentido de este refrán, siempre se lo oí a mi madre. No me parecían fechas muy propicias para la lluvia, no iba por ahí. 

Googleando, googleando, acabo de dar con ello. El 25 y 26 de julio acostumbran a ser muy calurosos y todos al agua, como peces o como ranas.

Me lo ha aclarado el blog de una cordobesa, ahora entiendo. Mis abuelos maternos eran cordobeses. Veo y oigo a mi abuela Luisa un día como hoy, dale que dale al abanico... 

Mi parte burgalesa conoce de siempre lo que dura el verano en la cabeza de Castilla: de Santiago a Santa Ana, dos días. Este año mucho más, ay el cambio climático que algunos niegan cínicamente. Y la cosa está que arde.. 

Ay Sor Austringiliana, que el incendio llegó ayer a las puertas del monasterio de Silos.. 

María Ángeles Merino


lunes, 18 de julio de 2022

"Callar y obrar" . Callar y escribir para no olvidar.


 "Callar y obrar" aconsejan desde la puerta las hijas de Teresa, en el último convento que la santa fundó, tras sortear las crecidas del río Arlanzón y otras muchas dificultades. Iba ya muy malita, pero no se concedió la opción de descansar. 

Teresa obró mucho para fundar sus conventos, no sabemos si callaba con la boca, con la pluma no callaba. Andariega y escritora. 

¿Por qué escribía? Siempre nos dijeron que era por mandato de sus directores espirituales. Era esa una buena coartada, estoy segura de que la escritura era para ella una imperiosa necesidad. 

"Callar y obrar"

En el libro que acabo de leer, el protagonista Fidel recuerda las palabras de don Cándido, un viejo profesor de instituto, que siempre les aconsejaba escribir. Los chiquillos se lo tomaban un poco a broma, ¿escritores ellos? Copio aquí un poco:

"La escritura es un modo de materializar el pensamiento, pues el puro pensamiento es evanescente...El pensamiento es como humo, pero la escritura es materia. Los pensamientos escritos se convierten en conceptos sólidos que pesan, miden y hasta tienen sabor y olor...". *

Vamos a materializar un poco nuestro pensamiento para que no se desvanezca, Sor Austringiliana. Solo atrapamos alguna ráfaga en este modesto blog de sentimientos y lecturas. Callar y escribir. A veces, en la mitad de la noche, basta con pensar como si lo fuéramos a escribir. Ordenamos y el orden nos da claridad. Y comprendemos. Y no olvidamos. 

María Ángeles Merino

*El libro es la novela La sima de José María Merino. Sobre la Memoria.



martes, 12 de julio de 2022

En junio, una campanilla azul en mi ventana.


En junio, nació una campanilla azul en mi ventana. Han pasado diez años desde aquel día en que buscaba campanillas como las de Gustavo Adolfo Bécquer, como las de la rima XVI (43) o las de la  leyenda Las tres fechas. 

¿Tienen campanillas azules? pregunté a la de la floristería. Solo quedaba una pequeña maceta, algo ajada,  me cobró unos céntimos, por cobrarme algo. Con más tierra se puso muy guapa y  aquí siguen sus descendientes, me ofrecen el azul para oír "el viento murmurador" junto a "una maceta de campanillas azules, cuyos tallos subían a enredarse por entre las labores de granito, y unas vidrieras con sus cristales emplomados y su cortinilla de una tela blanca, ligera y transparente". 

Se oyen los coches que circulan por la avenida. Ni suspiros ni vientos murmuradores. Ni castillos de granito ni vidrieras emplomadas. No son gigantes, son molinos. 

¿Qué importa? ¡Son los mundos de la literatura! 


Han pasado diez años, Sor Austringiliana, de aquel juego literario, bloguero y nostálgico. 

Y muchos más desde aquella mi primera lectura adolescente, en un rincón del jardín del instituto. 

Si al mecer las azules campanillas [*]
de tu balcón,
crees que suspirando pasa el viento
murmurador, [*]
sabe que oculto entre las verdes hojas
suspiro yo. [*]
...
https://cvc.cervantes.es/obref/rimas/rimas/rima43.htm


María Ángeles Merino 

domingo, 3 de julio de 2022

Con Rosa Montero y "El peligro de estar cuerda".


Rosa Montero en el Palacio de la Isla de Burgos (14 junio 2022)





 Rosa Montero nos presentó su libro, entre el ensayo y la ficción, sobre sí misma y sobre tantos escritores salvados por la escritura...¿No cuerdos? ¿Quién está cuerdo? ¿A quién le falta un error de cableado en las neuronas? 

Mientras escribía la dedicatoria, con su mano protegida, le contaba que todos los  domingos empiezo a leer El País Semanal por el final, que después del "gruñón de Marías" me refugio en la chica "maja" que me ofrece su  artículo, a continuación. ¡Rosa Montero! Y, sin embargo, acabo de comprar el libro y me doy la oportunidad de recuperarla como novelista porque, allá por 1990 o 1991, leí Temblor que me pareció una pesadilla y lo abandoné. ¿Por qué hay escritores que te ganan en sus artículos pero no en sus novelas? Ahora que me doy cuenta, allá por 1990 no atravesaba yo un buen momento, sería eso. No estaba yo para "mundos desolados". 

Qué paciencia Rosa, escuchar a cada lector libro en mano, con su rollo...Acababa de leer la primera página, mientras comenzaba la presentación, y me sentía familiarizada con esos cacharritos de cobre que te causaban angustia; sí mi madre también me hablaba del "cardenillo" venenoso y, sí, también en mi casa colgaban de la pared. Adorable, lo que se dice adorable, sincera sí. Gracias por la dedicatoria con estrella.


El peligro de estar cuerda fue una buena lectura, habrá más libros de Rosa Montero en mi caótica estantería. Gracias por el implacable trabajo de documentación y la maestría literaria, con impostora incluida. Alguna mentirijilla tiene que haber.

Las últimas páginas las leí en compañía del covid, solo un catarrazo desagradable, menos mal. Mi cocina estaba tan patas arriba como la de Doris Lessing.

Ya ve, Sor Austringiliana, una buena escritora...y psicóloga.

María Ángeles Merino

jueves, 9 de junio de 2022

Robo de palabras







Dije: Todo ya pleno. ¡Las doce en el reloj! Iba paseando y robando palabras. Me faltaba un álamo que cantara a coro con los pájaros. ¡Un álamo vibró! Con las pelusas de junio, imposible. Perdone, señor Guillén, sigo con el robo y le regalo una brizna de inmortalidad. 

Ya ve, Sor Austringiliana, robo de palabras y briznas de inmortalidad. ¿Por qué algunos versos, o sus retales, nos los quedamos para siempre? 

María Ángeles Merino

https://www.poesi.as/jg28050.htm


miércoles, 8 de junio de 2022

Nini, chavea


 

En la Feria del Libro de este año, en Burgos, ha estado muy presente el recuerdo a Miguel Delibes, vallisoletano y casi burgalés por su querencia a Sedano. 

En una foto, don Miguel ejerce de abuelo y, en otra, parece estar comentando la novela Las ratas con una mujer que está a su lado, creo que es su Ángeles, la "mujer de rojo sobre fondo gris". 

Las ratas fue mi primera lectura de Delibes. Cayó en mis manos porque mi hermano lo leyó para un trabajo propuesto por una profesora que nunca conocí; pero a la que estoy agradecida.
 Gracias a ella  empecé el Quijote,  leí  Miau de Galdós y Las ratas de Delibes. Casi nada. Mi profesora era más de comentarios de texto a secas, sin libros. 

Aprendí que los "tesos mondos", la "cotarra Donalcio" y la "señora Clo" también eran literatura. Y el "Nini, chavea". No sólo los arroyos cristalinos y las tupidas madreselvas. 

Le cuento mis primeras lecturas adultas, Sor Austringiliana, las que no se olvidan. De don Quijote le he hablado mucho, otro día le cuento lo del niño Luisito Cadalso Villaamil con un sobre en la mano. 

María Ángeles Merino

jueves, 26 de mayo de 2022

Camino a clase

 





Era el camino a la clase de la universidad de los mayores, la última de este curso. 

Daba el sol sobre los alcorques y al doblar la esquina, carambola, el móvil me ofrecía una foto de 1960, en el mismo lugar, junto al edificio de la FAE que fue antaño hotel, escuela de lo que se llamaba entonces "sindicatos" y ambulatorio. 

La niñita de 1960 vive en la que va a clase de la universidad de los mayores. Muy poco queda de ella, apenas algún dudoso flash en la memoria. Una vez se perdió en el Espolón y se vio rodeada de gente extraña... 

 Bueno, Rosa Chacel escribió la autobiografía de sus primeros diez años de vida. La memoria miente un poco, doña Rosa, y también los que te cuentan la suya. Cuidado. 

Seguí mi camino, Sor Austringiliana. Otro día le cuento por qué la universidad de Burgos llegó demasiado tarde para mí. La de los jóvenes. 
María Ángeles Merino