miércoles, 14 de febrero de 2024

Olivos y almazara en Campo Real

 



Isa Delgado Cebrian me envía hermosas imágenes de olivos y almazara, en mi recordado Campo Real. 

Les busco un texto y qué mejor compañía que tres versos  de Antonio Machado, tan sencillos y tan grandes: 

 "Olivar, por cien caminos,

tus olivitas irán

caminando a cien molinos"

(Antonio Machado)

Gracias, amiga.

Ya ve, Sor Austringiliana, oro líquido. 

María Ángeles Merino

martes, 13 de febrero de 2024

Domingo de los Carnavales



El domingo de los Carnavales se  asaba y degustaba cerdo delante de la mismísima Catedral, en la Llana de Afuera. Un ambiente animado y  un tufillo muy de cristianos viejos que,  tal vez, llegó a los mismísimos Condestables,  mientras la sardina, artística sardina, esperaba cerca. 

La calle Fernan González, un buen mirador.

"Hoy comamos y bebamos y cantemos y holguemos, que mañana ayunaremos" , una tonada antigua que salió espontáneamente  en mi móvil. 

Mi sobrina sacó las fotos, que a ella le salen mejor. 

Ya ve, Sor Austringiliana, don Carnal y doña Cuaresma.

María Ángeles Merino

sábado, 10 de febrero de 2024

El viento agita y pasea las hojas secas

 El viento agita y pasea las hojas secas. Yo detrás, soy otra hoja. ¿A dónde me quieres llevar, viento? Rosalía se lo preguntaba a los "ríos de la vida".







Ya ve, Sor Austringiliana, la respuesta en el viento.

María Ángeles Merino

jueves, 8 de febrero de 2024

Un trozo de señora con faja

El " Bazar Medico" sigue ahí, igual igual que cuando pasaba a su lado, deprisa deprisa, camino del colegio, calle Vitoria adelante.

 Abandonada hace mucho, el trozo de señora fajada resiste. Todavía me parece ver aquel material "médico" que nos daba miedo a los niños. Mirábamos aquellas jeringas con el rabillo del ojo.  Una muestra fosilizada del viejo comercio, de los viejos escaparates. Las sensaciones, las positivas y también las negativas, se fosilizan también.

Ya ve, Sor Austringiliana, recorro una ciudad que ya no existe, cosas de la edad, supongo. 

María Ángeles Merino

miércoles, 7 de febrero de 2024

Tú sí sabes, cigüeña.

 















Tu sí sabes, cigüeña.

Esta tarde, un poco lluviosa pero muy poco,  apta para el paseo, mis pasos me han llevado a las ruinas del convento San Francisco, en la calle del mismo nombre. 

Ayer me enteré, qué sorpresa, de la buena noticia: cielos, lo están cubriendo. Y me picó la curiosidad, cuántas veces he pensado que estaban esperando a que se cayera del todo. Ay, esa filigrana del rosetón esos arcos... dicen que el mismo santo de Asís estuvo allí. 

Tan cerquita, años y años, siempre lo he conocido en ruinas. La cigüeña es la que más parece valorar estas piedras. Ahí arriba estaba mientras lo rodeaba, móvil en mano. Su nido aporta un gran valor añadido. Tú si sabes, cigüeña.

Ya ve, Sor Austringiliana, el valor de unas ruinas y de un nido de cigüeñas. 

María Ángeles Merino

https://es.wikipedia.org/wiki/Monasterio_de_San_Francisco_(Burgos)

lunes, 5 de febrero de 2024

Tumbas bajomedievales





Mi hermano me envía estas imágenes desde Regumiel, en la sierra de Burgos. Son tumbas bajomedievales, y sí, el primer pensamiento está en línea con las "verduras de las eras" de Jorge Manrique. 

Después, nos esforzamos en imaginar a los seres humanos que yacieron aquí, seguramente fueron "mucho" para su comunidad, o al menos para los suyos. Y, como dice el cartel informativo, esta necrópolis esconde secretos.

¿Qué se sabe de ellos?  ¿Por qué uno fue enterrado con maltrato y con las piernas fuera? ¿Qué nos cuentan los escasos restos humanos  conservados? ¿Y el ajuar?

 Un apasionante trabajo para arqueólogos e historiadores. ¿Por qué nos inquietan cosas que  sucedieron hace tanto tiempo? Tal vez porque nos plantea interrogantes somos nosotros mismos...

Ya ve, Sor Austringiliana, la Historia que nos enseña el pasado, nos permite comprender el presente y prepara el futuro. Eso nos decían antes en la escuela.

Y, un poco más allá, las huellas de los dinosaurios. 

María Ángeles Merino

viernes, 2 de febrero de 2024

Curro e Irene en cartel.

El Parque de la Isla espera su despertar, aunque para Curro e Irene siempre sea primavera y sus  nombres broten aquí y allá, también en el añoso cartel: con el arco romanico de Cerezo que ya no está,  el renacentista de Castilfale que permanece, un capitel, asimismo románico,  el monumento a Cervantes, la fuente, el parque infantil, la cartela de los leones, las pilas bautismales, el crucero, el pajaro engolosinado con la apetitosa  baya roja de tejo y, cómo no, el plano para no perderse. 

Curro e Irene no necesitan mapa, los paseantes de las mañanas soleadas de invierno tampoco. Cuidado con los tejos, no solo los jóvenes enamorados. Los pájaros tienen buen cuidado de no ingerir las hojas o las semillas del tejo, muy tóxicas, saben lo que pueden comer. Curro e Irene sabrán..

Espero el autobús. La primavera también.

Ya ve, Sor Austringiliana, esperar.

María Ángeles Merino