martes, 26 de septiembre de 2023

Carlos V desembarca por última vez

 



Carlos V desembarcó en Laredo, ya está muy viejo, avejentado, va para Yuste derechito. Muy lejos queda aquel reyecito desembarcado en la aldea de Tazones, el crío al que los comuneros castellanos se le subieron a las barbas. 

La gente en la playa se bañaba y se moreneaba. No le daba vueltas a reflexiones como la de Juan del Encina: 

'Todos los bienes del mundo pasan presto y su memoria, salvo la fama y la gloria...'.

En Laredo celebran el desembarco con una recreación histórica lúdica de las que se llevan ahora, con el consabido mercado medieval que pasa a renacentista. Carpe diem.

Ya ve, Sor Austringiliana, aprovechemos el día.

María Ángeles Merino

domingo, 24 de septiembre de 2023

Comienza el año "ciclamínico"







Es la historia de un ciclamen, es su tiempo, ya se ha instalado en mi ventana. Pasó de la floristería a mi cocina y de ahí a una maceta más grande para que estirara las piernas, digo las raíces. 

Comienza el año "ciclamínico", me acabo de inventar la palabra, que terminará en mayo o junio,  con los primeros calores. ¿Eso se llama neologismo?

Su hermano del año pasado aún no ha despertado. Esperamos.

Mis cristales también esperan...una mano de Cristasol.

Ya ve, Sor Austringiliana, todo tiene su ciclo y me acabo de inventar el año "ciclamínico". Y a esperar.

María Ángeles Merino, jardinera "ventanera". Otro ...

sábado, 23 de septiembre de 2023

La fiesta del otoño va a empezar



Recupero la foto de un otoño pasado, la orilla del río con peregrino en burro que se aleja. Así de bello es el otoño en mi ciudad, mirad la sinfonía de colores de hoja. 

Entramos en el otoño. El día y la noche, mitad y mitad. Adelante con el calendario que no nos pide permiso. 

Ayer, mi sobrina y yo, atrapábamos un terracero sol todavía de verano. Lagartijilla mi niña, no pierde ocasión de "morenearse". 

A continuación, en la Plaza de San Lesmes, encontramos unos aviones varados que ya no volarán. Tarde de viernes, mucha gente entraba y salía de una exposición.

Hoy, concierto con las cuatro estaciones de Vivaldi, para cumplir con el tópico a tope. Y disfrutar de la música de la orquesta de cámara de Colonia. 

¡Feliz otoño! Esperamos que nos deje varados. 

Ya ve, Sor Austringiluana, "la fiesta del otoño va a empezar".

María Ángeles Merino

https://www.elcorreodeburgos.com/burgos/230922/187479/fotos-descubre-aviones-historicos-escala-real-plaza-san-juan.html#image6

jueves, 21 de septiembre de 2023

Leemos para ser felices.

 


"No leemos para ser interesantes. Leemos para ser felices. Coge uno trae otro".

¿Para qué leemos? 

Desde luego, para ser interesantes no. ¿A quién quiero yo interesar?  Felices sí, al menos una parte de felicidad.

Ayer, junto a una peluquería "vegana", en la calle San Juan de Burgos, en el camino de Santiago, me encontré con un puesto de intercambio de libros, animaban a coger un libro y dejar otro. Ofrecía 'Cinco horas con Mario', nada menos que Miguel Delibes. Incluso pensaban  en los niños, con un tebeo. 

Y dentro, mirad los interrogantes:

"Ante ciertos libros uno se pregunta: ¿quién los leerá?"

"Ante ciertas personas uno se pregunta:¿qué leerán?"

Me fui a mi paseo pensativa: quién lee ciertos libros, qué leerán ciertas personas si es que leen algo.

Cuando es posible, ya os he contado que me gusta leer paseando. Abrí el episodio 'Los apostólicos', con mi amigo Benito Pérez Galdós entré en la casa de Benigno Cordero que leía a Juan Jacobo Rousseau y en el  'Emilio' buscaba una respuesta a sus amores con su "hormiguita" Solita, tan sola. Un personaje que buscaba la felicidad en un libro, un católico liberal, rousseauniano y tan benigno como un cordero, qué bien elegía los nombres el autor de los Episodios.  Nacionales. Y la lectora es feliz durante ese ratito de buena lectura. 

María Ángeles Merino

https://es.wikipedia.org/wiki/Los_apost%C3%B3licos

miércoles, 20 de septiembre de 2023

Leísmos

 


Lo, la, los, las, le, les. Directos o indirectos, siempre personales, los pronombres, en ocasiones, nos la lían, en Burgos. Lo saben bien los del grupo musical burgalés "La M.O.D.A.".  Con leísmos o sin leísmos, hablamos, no callamos. Y sonreímos ante este cartel en la Plaza Mayor.

No conocía la canción "Hablar sin leísmos", una amiga me envía el enlace, tal vez el cantante esté expresando el olvido intencionado a nuestras raíces, cuando disimulamos de dónde venimos. 

Los leísmos son un gazapo lingüístico muy de estas tierras. En Burgos hablamos buen castellano, es bien sabido. Se nos ha de perdonar el "andé" en lugar de anduve, el condicional "como si sería en Burgos" y esto de los leísmos y laísmos. El mejor escribano echa un borrón. 

Cervantes era leísta, por cierto. Y la RAE nos explica cuando admite el leísmo, en masculino singular y de persona. 

Ya ve, Sor Austringiliana, sonreímos ante nuestros defectillos y nos esforzamos en hablar, y escribir, lo mejor que podamos. 

María Ángeles Merino

https://www.rae.es/dpd/le%C3%ADsmo

lunes, 18 de septiembre de 2023

La llamada de los libros de José Ignacio García


El viernes 15 de septiembre, en la Biblioteca Pública de Burgos, disfrutamos de "La llamada de los libros", con el escritor y crítico literario José Ignacio García.

Escucharlo es respirar literatura, junto al imprescindible aire. En el Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda Escudero, disfrutamos con Algunas historias no sirven para escribir canciones de amor. Lo conocimos más tarde, en persona, en la presentación de la antología Cuentos pendientes, 43 voces del cuento castellano y leonés del siglo XXI y virtualmente a través de las redes sociales. Comprobamos siempre que los libros son su aura. En su casa, nos cuenta, no caben más, ha de estudiar la forma de colocarlos; porque quién habrá dicho que el saber no ocupa lugar. 


 La  respuesta no podrá ser otra que ir localizando los títulos que no conocemos de su propuesta, qué inmenso y apetecible es el mar literario castellano y leonés, qué breve es la vida. Y a leer se ha dicho.



Esa misma tarde, casi terminaba El corazón del cíclope de José Antonio Abella pero dejé la carta titulada "querido hijo" para degustarla despacito. Sí, tiene razón José Ignacio, es increíble que un escritor como Abella sea tan poco conocido, tan grande, sí, en el aspecto humano también.

 Y qué decir de nuestro Óscar Esquivias  que todavía nos mantiene inquietos a los burgaleses. Quedan lectores ávidos, lo podemos comprobar cuando acudimos a actos como éste. 

Ya veis, tanto por leer. Mirad la lista, son dieciséis. Conocía ya los de Abella, Esquivias, Noemí Sabugal y Ángel Vallecillo, todos a través de La Acequia. Elena Santiago, que en paz descanse, será la primera, me cautivó hace tiempo con un cuento navideño y la tenía apuntada. Y el zamorano que fue Premio de la Crítica de Castilla y León, lo tengo pendiente desde que estuvo en la Feria del Libro y luego...

Ya ve, Sor Austringiliana, fue una reunión extraordinaria, con mujeres mayores que tomaban nota a mano, un periodista que sabía de libros, dos niños que se portaban como ángeles lectores, lectores adultos de distintas edades y un músico escritor del que algún día os hablaré cuya presencia no se hizo notar. 

Un abrazo, José Ignacio.

 María Ángeles Merino


miércoles, 13 de septiembre de 2023

Me fui al sur







Ayer cambié el rumbo al paseo, ni Quinta, ni Espolón, ni Isla. Me fui al sur de Burgos, sin perder de vista las torres de la Catedral, que aquí nunca las perdemos. 

Quería echar un vistazo a las actividades del Centro Cívico San Agustín y encontré un barrio desconocido, voy  poco por allí. Niños jugando, los de verdad y los de la escultura, mujeres tomando el enésimo café en las terrazas, ancianos en silla de ruedas con sus pacientes cuidadoras y mucha vida en el cívico con gente haciendo cola para apuntarse a algo. Tengo que reconocer que lo de "envejecimiento activo" no me sonaba bien, pero... No me apunté. 

El de San Agustín lo conocí como "hospicio" o asilo de ancianos, en 1974, cuando cumplía con el engorroso deber del Servicio Social, mientras cursaba el COU.  Ayudaba a las monjitas a servir la comida de unos viejecitos casi mendigos que tenían muy poco que ver con los que veo ahora en el parque. Mentalmente buscaba las estancias antiguas y a la personilla de diecisiete años con mandilón que transitó por allí. Tiempo y espacio reparten mis paseos. 

A la vuelta, me entristecía el altar de piedra donde depositaron tantos niños expósitos, condenados a volar pronto al cielo inventado. Y me disgustaba la vista de las portadas del hospital de la Concepción, las que dan a la calle Madrid, en estado de abandono; les ha valido de poco  ser renacentistas. Estas sí que están como en 1974. Hay cosas que no cambian y deberían cambiar.

Ya ve, Sor Austringiliana, paseo por dos ciudades. 

María Ángeles Merino