El 27 -II-1968 alguien tomó, con fuerza y decisión, una herramienta punzante y lo grabó. O fue en otra fecha y quiso dejarla como recuerdo, en el arco ciego, en la tapia de trazas neomudejares del convento de las Salesas, en la Plaza de Castilla, en mi ciudad.
¿Por qué era tan importante el veintisiete de febrero de 1968? Amores tal vez, o acontecimientos importantes para la vida de alguien, nunca lo sabremos.
Han pasado más de cincuenta años, ahí sigue. La gente pasa, hay una parada de autobús y un buzón, de vez en cuando algún futuro arquitecto copia el arco; yo paso de paso o de paseo, ahí sigue. Y ya he perdido la cuenta de cuántos años hace desde que me fijé por primera vez. Y de cuántas veces estuve a punto de hacer la foto.
Y se han ido sucediendo las pintadas efímeras, la de Putin y la guerra fue borrada hace poco. Y los corazones con flechas e iniciales, borrados también. El corazón de Curro e Irene seguirá el mismo camino.
En 1968, todavía, los niños interrumpían sus juegos, en la calle Barrantes, para ver pasar la comitiva del dictador Franco que , en el Palacio de la Isla, hacía un alto brevísimo en su camino a San Sebastián. En junio, en febrero seguro que no.
27-II-1968 va a vivir otro otoño, sigue contemplando el redondel floreado de la Plaza de Castilla. Y yo voy también a por otro, una jubilada que suele pasar por delante del arco ciego. Hola, 27-II -68. Pasa el tiempo, ya no voy al Insti y no llevo faldita de media capa gris.
Debería inventar una historia para el 27- II- 1968. Otro día. El 1 casi no se ve.
Ya ve, Sor Austringiliana, otro otoño.
María Ángeles Merino
Como fondo musical: 1968 y Arriba los corazones.
https://youtu.be/WpDf-GsW7cQ?si=c5ZY5TTFFCoH8bgo
https://youtu.be/6ZvytCAhuBU?si=00KWA9p7NcpgPaIQ