domingo, 13 de marzo de 2022

La cigüeña vigila a su cigoñino

 Esta mañana la cigüeña vigilaba a su cigoñino, en las ruinas de un convento que, dicen, conoció a Francisco de Asís. La hermana cigüeña en su nido, sin duda disfrutaba del sol y de la mañana fría y azul. A ver si el pequeño se decide y echa a volar. Espero que esos extraños seres de ahí abajo se olviden de mí. Parece que miran. Cuidado. 

Ya ve, Sor Austringiliana, una mañana de marzo. Esta primavera da miedo. 
María Ángeles Merino

sábado, 12 de marzo de 2022

No tiene prisa en florecer

No tiene prisa en florecer, o tal vez la primavera le da miedo. Sí, esta primavera da mucho miedo. 

 

Cuatro jinetes negros. No a la guerra.

Pintura y palabras de Agustín Merino

 Su alma rota y todo su infinito peso en sus brazos

sus pasos ya aquietados

entre sollozos de angustia grita su maldición al cielo

De donde vomitaron todo su fuego

Desolacion

ha perdido la alegría

Toda su razón de ser ya está negada sobre sus brazos

Su mirar solo la envuelve  el silencio y la nada

ya no queda nada, ni el recuerdo de las nanas que poblaron sus labios

No habrá futuro ni navidades, ni reyes ni fiestas de cumpleaños

sola entre sus manos,

alza su cabeza

Solo es es un grito

El olor a humo y muerte dibujan el aire

Las ruinas que fueron hogar hoy camino

De cuatro jinetes negros



viernes, 18 de febrero de 2022

El almendro de Campo Real.

 

Como cada año, mi amiga Isa me lo envía.
 Sabe que me gusta mucho, el almendro en flor y el recuerdo. 

jueves, 16 de diciembre de 2021

"Nucleares varadas". La finitud de las cosas y los pliegues de la memoria.

 







Ahora, Sor Austringiliana, vuelven a hablar de las centrales nucleares. Un momento importante en mi vida fue aquel mes de mayo de 1979 en que conseguí mi primer trabajo, una sustitución de poco más de un mes, en un parvulario de Ordizia (Gupúzcoa). 

¿Y qué tiene que ver eso con las nucleares? Pues tiene que ver porque el 3 de junio murió,en Tudela, en una manifestación antinuclear, una joven ecologista llamada Gladys del Estal. En protesta, se organizó en Euzkadi una Huelga General, con manifestaciones y cargas policiales. Las pelotas de goma, que no eran de las de jugar, rodaban al día siguiente por el patio del colegio donde jugaban mis pequeños alumnos. Fue para mí todo un choque, aquello era algo inimaginable para una estudiante recién llegada de Burgos, ignoraba lo que suponía una Huelga General, todo cerrado, incluso los medios de transporte. Por todos los rincones de Ordizia, el sol sonriente: "Nuklearra? Ez eskerrik asko"(¿Nuclear?, no gracias). Incluso en la estatua de Fray Andrés de Urdaneta.

De aquí

Así es, Sor Austringiliana: ..la finitud de las cosas y los pliegues de la memoria.

Ahí quedaron... Un buen trabajo, Nucleares Varadas, el de la artista bilbaína Marisa González. 

María Ángeles Merino

martes, 5 de octubre de 2021

Empecinada



Ayer, lluvia y los niños en la escuela. Sentarse a leer un poco no es fácil, pero yo empecinada.

Empecinada también  en leer los Episodios Nacionales de Galdós, iba por el noveno aquel día: Juan Martín el Empecinado. 

Galdós se empecinó y llegó a escribir cuarenta y seis. De Trafalgar a la Restauración, pasando por la Guerra de la Independencia. 


¿Y el mío? ¿Seguirá mi empecinamiento? No sé si descansar ahora, en el décimo, cuando Gabriel de Araceli me abandone. ¿Conseguirá por fin a su Inés? Siempre se le escapa, él empecinado...

Mire, Sor Austringiliana, lo que da de sí un empecinamiento.

Empecinarse según la RAE: Obstinarseaferrarseencapricharse.

María Ángeles Merino 

domingo, 3 de octubre de 2021

Ochocientos años y sigue tan bella. "Pulchra es et decora".


 No sé si recuerda, amiga Sor Austringiliana:

En septiembre de 2017, publiqué una entrada sobre la Catedral de Burgos, mientras leía a Azorín, en "La cabeza de Castilla", y le hacía un poco la réplica:

Eran los recuerdos de una niña de la calle de la Paloma que entraba y salía con toda libertad por la Catedral:
"El Martinillo pone orden y todos a abrir la boca más que el Papamoscas. De niña, sí, yo oía mis pasos en la Catedral, tan accesible entonces. Entraba y salía como Pedro por su casa. Bueno...era la casa de enfrente, en la calle de la Paloma..."
"El mosaico de colorines que el rosetón pintaba en el suelo. La luz cenital que se filtraba sobre las esculturas del cimborrio. ¡Mirabilia! ¡Qué sencilla la losa del Cid, ahí abajo! Sonaba el llavero del sacristán. Olía a velas espabiladas y a incienso agitado. Una mujer de negro bisbiseaba rosarios y soledades. Un cura soñaba en el confesionario. Un peregrino andrajoso contaba que venía de muy lejos. De pronto, chirriaba la verja y los niños salíamos corriendo. No se juega al escondite, ni a pillar, en la catedral. Tan negra y churretosa, amenazaba ruina y, aún así, hechizaba. Tuvo que caer San Lorenzo...¡Qué sorpresa cuando nos la lavaron la cara!"

El 20 de julio de 1221 se puso la primera piedra. Ya ve, Sor Austringiliana, ochocientos años cumplió en julio. ¡Y sigue tan bella!

"Pulchra es et decora".

María Ángeles Merino