viernes, 13 de octubre de 2023

Yerma, encerrada en cada sueño que no llega a realizarse. "Un pájaro vivo apretado en la mano".



Copiado de mi otro blog: El blog de Sor Austringiliana. 

"Yerma quiere ser madre, ansía ser madre y no concibe no serlo. No se entiende no siéndolo. Yerma está encerrada en cada ser humano, en cada incertidumbre, en cada sueño que no logra realizarse."

Así explica la obra el programa de Teseo teatro, lo voy leyendo mientras empieza la función.

Siempre asocié esta obra con el drama de la maternidad frustrada. Imagino al niño  Federico, sentado en una sillita baja, en un patio o un jardín andaluz, rodeado de "tatas" que charlan como "la vieja pagana", como María o como las muchachas 1 y 2. Desgranan confidencias que el pequeño escucha y trata de desentrañar misterios: cosas de mujeres, anda vete a jugar. En contraposición, de vez en cuando, se detiene brevemente un varón  que habla fuerte, como Juan o como Víctor. Son cosas del sexo y el nacimiento, Federico.

Pero las palabras del programa lo amplían a todo ser humano que no logra sus sueños. ¿Quién los tiene logrados todos? Somos Yerma.

Comienza la representación. Ella quiere saber, interroga a su amiga María, felizmente encinta, que se lo explica con una bellísima imagen:



YERMA.-  Estarías cantando, ¿verdad? Yo canto. Tú..., dime...

MARÍA.-  No me preguntes. ¿No has tenido nunca un pájaro vivo apretado en la mano?

YERMA.-  Sí.

MARÍA.-  Pues lo mismo... pero por dentro de la sangre.

...

Un pájaro vivo apretado por dentro de la sangre, tal vez Federico lo oyó así, en la boca de una mujer, del pueblo o de su familia. O él lo imagino así. Un mago de las palabras tejidas con los sentimientos más hondos, es Federico García Lorca.



Comienza la representación: un impecable y duro trabajo el de los actores, son dos horas de tensión y concentración, habla la boca y también el cuerpo. Antes se estaban más quietos, ahora tiene mucho de ballet, a Lorca le hubiera gustado. 


Creo que tengo el libro, sí aquí está, de la editorial Losada, edición de 1976, el papel está amarillento, ¡ Cuántos años han pasado desde aquel 21 de enero de 1979 en que puse mi firma y la fecha! No pensaba que era tan viejo...

 Una estudiante todavía. ¿Cómo era el mundo en 1979, cómo era mi mundo? ¿Cuántos sueños de entonces se me quedaron en el tintero? ¿Cuáles eran mis incertidumbres?

Ya ve, Sor Austringiliana, los sueños soñados.
María Ángeles Merino
https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/yerma-775116/html/2adf6d89-47d4-48e3-a945-048c8fb78eae_2.html

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