jueves, 4 de julio de 2024

Fatigas con gusto o disgusto.

Ayer, un peregrino ciclista, cansado y dolorido, sentado sobre el duro asfalto de la calle Santander de Burgos, pedía una ayuda y nos mostraba el camino recorrido, pedaleando, por quince países. "Me duele el culo", manifestaba, vivamente, su cartel de presentación. No es para menos, el sillín debe clavarse...

Siempre me pregunto qué motivaciones llevan al Camino de Santiago, aparte de la religiosa, pero esto es más que camino....El ciclista desconocido sabe la suya. ¿O no ? ¿O son todas y ninguna?

Seguid el mapa, con sus idas y vueltas, es muy curioso y nos cuenta mucho de este desconocido.



 

Y hablando de fatiga, ayer pasaba la peña de mi barrio, de retirada, delante de mi ventana, por última vez; pues se acaban las fiestas de San Pedro y San Pablo. Los he visto cada día: ni con su pellejo. Fatiga de otra clase. Antes se decía que "sarna con gusto no pica". Y siempre surgía alguien que añadía: "pero mortifica". 

Ya ve, Sor Austringiliana, surtido de fatigas. Con gusto o disgusto. 

María Ángeles Merino


jueves, 27 de junio de 2024

Escarlata entre las catalpas. Y también Isidora.



Viene de mi otro blog, "La arañita campeña":

"Leí la entrada de Pedro Ojeda, en su blog La Acequia.

Ayer vi a Escarlata O`Hara entre las catalpas, con sombrilla, enaguas y pamela.

Cogí una del suelo y la puse sobre la novela  "La desheredada" para hacer la foto. 

Don Benito Pérez Galdós hubiera sonreído.

Isidora Rufete, pobre ilusa, encantada."

Ya ve, Sor Austringiliana, los personajes del cine o de los libros tienen vida. Sí se vive la literatura.


Isidora Rufete entre los gordolobos, a falta de catalpas. 

María Ángeles Merino


Catalpas, tilos y tormentas.












Por la mañana, paseo con las catalpas; por la tarde lluvia y flores del tilo asustadas, tras la ventana, chuzos de punta. Después, el río Vena bajaba bravo y arrastrando barro. Y restos de  tormentas de las que no se cuentan en Facebook,ventanas adentro.

Ya ve, Sor Astringiliana, hay cosas que no son para las redes. Las catalpas sí, con sus enaguas dignas de una señorita Escarlata.

María Ángeles Merino


lunes, 24 de junio de 2024

Después de la noche de San Juan



 Y después de la noche bruja de San Juan, me pongo a descifrar un mensaje pintado a tiza, en el "árbol manos arriba", así lo llamo yo,  junto al parque infantil de la Isla. 

¿El mapa del tesoro? ¿Un plano? ¿Una cara?  ¿La máscara de un personaje de cómic o serie? Alguien dice que es el Cid con su casco, quizás...

Seguro que tiene un sentido, la imaginación al poder, se dijo. Yo no sé a qué juegan los niños ahora, ni qué héroes son los suyos.

Ya ve, Sor Austringiliana, que sigan jugando. Embrujados por el juego, como debe ser. 

Escucho música de Falla, la 'Danza Ritual del Fuego" podría ser la del juego. El amor siempre es brujo. 

María Ángeles Merino




sábado, 22 de junio de 2024

Leyenda para la noche de San Juan.

 


Noche de San Juan 

Dice la leyenda que, en la noche de San Juan, nace un gigante que puede alcanzar la luna.

Un gigante poderoso, con efímera vida, que cada año pretende acabar con la mágica noche.

Y es la luna del cielo quien libra la batalla con su séquito de estrellas.

Y los restos del gigante son las hogueras del solsticio. 

Si un año ganara este gigante, y pudiera atrapar a la luna y quitarle su mano plata y espumas, extenderia su manto en el cielo y ya no habría noche y sin noche desaparecerían los sueños.

Esta noche sale el gigante y la reina a su encuentro.

El gigante armado de su descomunal fuerza y un cincel de puro fuego, la luna armada de su magia conjurando desde los más lejanos astros hasta el lucero del alba.

Buscará el gigante una altísima montaña e intentará apresar la luna mientras a golpes de fuego va reduciendo la noche.

La luna en su estelar marmita prepara su conjuro y se puede ver lo que se ha derramado de su pocima por el blanco del cielo que llamamos vía láctea.

Y cada hoguera festeja la victoria de la noche más corta mordida por el gigante.

Otros dicen que es la ignea sangre del gigante que arde para bendecir el triunfo de los cielos.

Poco a poco, las noches mágicas se recuperan, el mar se eleva en mareas y las estrellas inician su diaria y nocturna sonrisa.

Y en un año volverá el gigante y retornará la sin igual pelea.

(Texto y pintura de Agustín Merino)

Ya ve, Sor Austringiliana, lo que me envía mi hermano por el móvil.  Una leyenda para una noche de leyendas. 

Y le pongo música de Serrat. 

https://youtu.be/87WXXjMm_nE?si=N9zPtR

María Ángeles Merino

jueves, 20 de junio de 2024

Lectura en San Amaro. "Ictus" de Rubén Abella.

  



 





 

 


Viene de mi otro blog, "La arañita campeña".Ya ve, Sor Austringiliana, qué lugares escojo para leer un poquito, en silencio.

 Ayer pasaba por delante de una tapia bien conocida, pero unas amapolas tiraron de mí. Adentro, vamos a pasar, aunque solo sean unos minutos, a un recinto de silencio y paz, junto a la ermita de San Amaro. No importa la fe ni la "no fe". 

Tras una mirada al yacente y pétreo santo y un saludo a las "custodias", de los Custodios de San Amaro supongo, que no sé si me oyeron, busqué un banco al sol y sombra, como a mí me gusta.

 Un momento, he de visitar al ángel de la antigua  tumba enrejada, el que yo siempre imaginé, equivocadamente, como de pobrecito niño fallecido a muy tierna edad; mas es de mujer adulta, hace poco lo sé. La vegetación lo abrazaba y  mostraba sus púas de rosal, ahora se ve todo mejor cuidado.

Un poco de lectura, llevaba en el bolso la novela "Ictus" de Rubén Abella, la segunda que leo de este autor recién conocido. Uno de los protagonistas, en un día muy difícil, comparte un amargo calimocho con un antiguo compañero al que no reconoce.

Está tan bien escrito que reconozco el gusto del vino malo, malísimo, con muy poca cocacola. Una bebida que desconozco, por cierto, pero es el poder de las palabras, de la literatura. Sí, le faltaba dulce. La vida y sus malos sabores, sus "ictus" y desilusiones. Y nos priva de los sabores gratos, no los reconocemos, aunque estén ahí. 

Miré el reloj y rodeé el recinto del antiguo cementerio de peregrinos, ya no es tal. Junto a una cruz oxidada alguien había colocado unas flores contra el olvido. La tapia de la salida mostraba también amapolas. 

Salgo, el Parral está candado y paseo junto a la tapia. Una amiga me llama por mi nombre, también ha estado en San Amaro, al frente de una visita con un grupo de mujeres  Es un placer hablar con ella, de literatura y de más cosas. Nos despedimos junto al puente Malatos, el de los leprosos. Peregrinos y leprosos también padecieron su "ictus" por estas tierras del Camino. Enlazo con el libro, os aconsejo su lectura. 

Mi visita a la UBU, a resolver un pequeño trámite, tuvo esta coda.

María Ángeles Merino

lunes, 10 de junio de 2024

Europa y la "Chata Berenguela".

 







 El sábado tuvimos tarde de lluvias y llovió con ganas, que se lo digan a los bomberos. Fue una tarde de reflexión y lectura tras la ventana. 

Leía. Era mil ochocientos treinta y seis: Benito Pérez Galdós, en el episodio "Luchana",  me condujo por un Bilbao asediado por los carlistas, los "facciosos", los que solo cesaban de disparar a la hora del rosario. 

¿Quedan, en 2024,  algunos lodos de aquel polvo carlista de guerra civil? Ahora, afirman los medios de comunicación,  estamos "polarizados". Ya llovió desde 1936, pero las dos Españas "se guardan aún el rencor de viejas deudas".Y las dos Europas, más enfrentadas que nunca.


El domingo amenazaba lluvia y llovió,  apenas mojaba las patitas de los gorriones. Una mañana  meona que no puso trabas ni al paseo ni a las visitas a los colegios electorales. Estupendo.

Mientras tomaba un segundo desayuno dominguero, es mi costumbre cuando voy a votar, tomarlo allí, en la que sigo llamando cafetería Milán, ahora franquicia panadera. Eché un vistazo al periódico recién comprado: "Europa mide la ola ultra". Uy, Europa tendrá que surfear, dije para mí. 

Y a mi colegio fui, el mismo de mis años escolares, el que cambió el nombre del dictador por el de mi río Arlanzón; pero a mí me tocó el general superlativo, qué suerte los niños de ahora en un cole con tantos colores. 

 Era inevitable, entro por el patio y soy una niña de bata blanca y chalina cantando en un corro cancioncillas como lo de la Chata Berenguela. Como es tan fina, güi güi, güi, se pinta los colores, güi, güi, güi, con gasolina, o brillantina, y su madre le dice, güi, güi, güi, quítate eso, que va a venir tu novio, güi, güi, güi, a darte un beso, trico, trico, tri. 

Entro, cojo la papeleta, a la vista del que me quiera mirar, y sigo a una vecina hasta la mesa que nos toca, el DNI y adentro el voto. 

Europa comienza una aventura, se ha pintado los colores como la Chata Berenguela y espera a unos novios que van a darla un beso. Nunca tuve claro por qué la Chata Berenguela, o Merengüela, terminaba con un carrillo muy colorado, si fue un beso u otra cosa. Hay novios y novios. 

"Bienvenidos a una nueva aventura" dice la coloreada puerta de un aula. Dejo allí a la niña de bata blanca, anda, María Ángeles, vuelve a tus sesenta y pico tacos. 

Hago una foto al río Vena: cae agua sobre el agua y pasa un autobús a Cortes.

Cumplí con mi deber ciudadano. 

A Europa le toca, nos toca, surfear. Ya ve, Sor Austringiliana. Oui, oui, oui. 

María Ángeles Merino