Me pasan, en un "guasap", que se necesitan jubilados o jubiladas para "mirar obras" e inspeccionar el derribo del Mercado Norte de Burgos. Me apunto y adjunto algunas fotografías, junto al DNI. A ver si consigo la plaza. Creí que esa sana actividad había sido borrada de las actividades programadas para la tercera edad.
Bromas aparte, he conocido tirar dos mercados en la zona norte y dos bibliotecas casas de cultura junto al monasterio de San Juan. Y ambos, sin estar el primitivo edificio en estado de ruina, ni mucho menos.
Me siento mayor...
Recuerdo aquel mercado de hierro y aquella Casa de Cultura donde buscaba los libros en fichas de cartulina. Recuerdo los pollitos amarillos en una caja de cristal, al calor de una bombilla, arrebujaditos. Y mi tarjeta de lectora que era el 2590, a saber por qué mi memoria recuerda ese número inservible, y a aquel conserje con galones, escandalizado porque fuera a leer a don Juan Tenorio. ¿En el colegio te mandan esto?
Soy de un tiempo férreo y de papel, de mercados de hierro y ficheros de cartulina. ¡Y de conserjes gazmoños!
No, cualquier tiempo pasado no fue mejor. Fue el que nos tocó vivir.
Miramos obras.
María Ángeles Merino Moya
http://elblogdesoraustringiliana.blogspot.com/2024/10/mercados-de-antes-vida-de-antes.html