Agua, azucarillos y aguardiente
Según avanza el engañoso tiempo, la vida baila al son que toca, que a veces gusta y otras no.
Sentimos que algunas amistades que parecían sólidas, fuertes como azucarillos de los de antes se van deshaciendo en esas aguas de lluvia que nunca dejan de caer.
Y poco a poco, vemos como se van llenando de agua por un fenómeno que llamamos capilaridad y se van desdibujando sus cúbicas aristas y se van haciendo nada.
Pero, como dice la cuantica, el vacio no existe, queda el dulzor, aunque parezca a la vista no ser nada.
Pues desde ese hermoso dulzor siempre debemos alzar nuestra copa
Y para parafrasear a nuestra castiza tradición "Agua, azucarillos y aguardiente", lo haremos con una copa de aguardiente, dejando un poco al lado al navideño Cava, pues es un brindis sin caducidad, ni en el calendario, ni en el tiempo.
Brindar y sentir el calor en la garganta y un especial brillo en la mirada.
Gracias y mis mejores deseos y un muy Feliz Año Nuevo.
Agustín Merino

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ResponderEliminarBuen comienzo de 2026.
ResponderEliminarNos leemos,
J.